A partir de ahora nunca verás a tu botella de agua de la misma manera

Lavar las botellas de agua una o dos veces al día es la recomendación de los expertos.

Sabemos que usar botellas de plástico es malo para la salud por las partículas cancerígenas que se expanden en el agua, pero ¿se conocen los efectos nocivos de los frascos de otros materiales que se usan una y otra vez?

Según la microbióloga, Miryam Z. Wahrman, doctora y profesora de biología en la Universidad William Paterson, ubicada en el estado de Nueva Jersey, no debemos confiarnos a la hora de reutilizar las botellas con las que hacemos deporte, llevamos al trabajo o usamos en cualquier ámbito de nuestra vida. Según afirma la autora de "The Hand Book: Surviving in a Germ-Filled World," los gérmenes se desarrollan en la humedad, incluidos los microbios como las bacterias, virus y hongos, los cuales pueden contaminar el agua de las botellas reutilizables.

Para la doctora, la mayor amenaza para la invasión de estos microorganismos nocivos se produce cuando dejamos la tapa abierta mientras no la estamos usando.

Venus Williams se pasa una botella de agua helada por la cara durante un encuentro. (AP Photo/Mark Schiefelbein)

“Lo que quede de agua en la botella tendrá restos de lo que sea que tengan tus labios y tu boca”, declaró Warhman a Fox News. “Incluso puede haber partículas de comida en el agua en el caso en que hayas estado comiendo y bebiendo a la vez”, agregó.

Mucha gente no volverá a ver a esa botella que le acompaña a todos lados de la misma manera. Este doctor, que no difiere de la opinión de Warhman, defiende que la presencia de gérmenes ayuda a crear inmunidad, sobre todo en los más pequeños.

“El ambiente en el que crecen nuestros hijos es el que nosotros mismos creamos”, declaró a the New York Times, Jack Gilbert, director del Centro Microbioma y profesor de Cirugía en la Universidad de Chicago.

El doctor fue coautor de un estudio que data de 2016 publicado en The New England Journal of Medicine, donde compara los perfiles inmunológicos de niños amish, criados en pequeñas granjas familiares, con los perfiles de los niños hutterite, que son parecidos genéticamente, pero crecen en granjas grandes e industrializadas. Los amish, que viven en un ambiente caracterizado por ser “rico en microbios”, o mejor dicho, lleno de polvo de corral, tienen un índice de asma sorprendentemente más bajo.

Una de las técnicas para evitar gérmenes es la de evitar beber el primer trago. (AP Photo/Nick Wass)

Sin embargo, Warhman insiste en que no es recomendable compartir botellas de agua entre amigos y familiares por el riesgo a compartir alguna enfermedad. Su análisis va más allá e incluso avisa de que deja las botellas en lugares húmedos o cálidos propicia la expansión de bacterias.

“Los microbios adoran el agua y las temperaturas cálidas, incluido el fondo de las bolsas de deporte”, agregó.

Resfriados, gripe e incluso enfermedades menos convencionales serían las amenazas de las que avisa la doctora.

“Eso no significa que cada germen que te encuentras te puede afectar porque tenemos inmunidad y otras barreras ante los gérmenes como el ácido del estómago. Pero el estar expuestos amplía el riesgo”, señaló.

De esta manera, para evitar este tipo de situaciones, la doctora recomienda que se laven con jabón las botellas reutilizables una o dos veces al día. Otro truco es el de vaciar el resto del agua antigua antes de incluir la nueva.