Se acelera la huida de los civiles de Tigray y los refugiados llegan a 40.000

Agencia EFE
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Ginebra, 24 nov (EFE).- Más de 40.000 refugiados de Etiopía han llegado a Sudán desde que un nuevo conflicto armado estalló a principios de mes en el primer país, dijo hoy la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Los miles que están cruzando la frontera a diario son habitantes de Tigray, el foco de las hostilidades entre el rebelde Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF) -partido en el poder en esta región del norte del país fronteriza con Sudán y Eritrea- y el Ejército etíope.

Solo el fin de semana, coincidiendo con el anuncio del Gobierno central de que estaba lanzando la última etapa de la ofensiva contra Tigray, 5.000 mujeres, hombres y niños llegaron a Sudán, indicó el ACNUR.

El organismo informó de que no hay suficiente capacidad de alojamiento para tantos refugiados y que 100.000 refugiados de Eritrea que se encuentran en Tigray se quedarán sin comida, agua y servicios esenciales en una semana si no se da acceso a la ayuda humanitaria.

La alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michelle Bachelet, expresó su preocupación por la interrupción de las comunicaciones en Tigray y por las informaciones sobre asesinatos, detenciones arbitrarias y discriminación del pueblo de Tigray por razones étnicas.

"La retórica agresiva de las dos partes del conflicto con respecto a la lucha por Mekelle (capital de Tigray) es muy peligrosa y amenaza con poner a los civiles, ya vulnerables, en una situación de riesgo mucho mayor", dijo Bachelet en relación a los tanques y artillería pesada que el Ejército está desplegando alrededor de la ciudad.

Según la Oficina de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios (OCHA), en la capital hay medio millón de civiles, incluyendo 200 trabajadores humanitarios.

Se estima que el número total de personas que necesitarán asistencia de emergencia por el conflicto llegará a dos millones, por lo que la OCHA ha establecido un plan de ayuda en las regiones de Tigray y las vecinas de Afar y Amhara.

El contencioso entre Tigray y el Gobierno federal venía agravándose desde hace meses, con el retraso indefinido de las elecciones generales que se debían celebrarse el pasado agosto en Etiopía como punto de inflexión.

Tras la demora de las elecciones por la covid-19, el TPLF celebró sus propios comicios parlamentarios en septiembre, que el Gobierno central tachó de ilegales y que están en el origen de esta ofensiva militar.

(c) Agencia EFE