Una actividad que genera US$1000 millones pide eliminar las retenciones

La Cámara Argentina del Maní está en alerta por la pérdida de competitividad
La Cámara Argentina del Maní está en alerta por la pérdida de competitividad

CÓRDOBA.- Meses lleva la Cámara Argentina del Maní reclamando la eliminación de los derechos de exportación. Ahora, con la instrumentación del segundo capítulo del “dólar soja”, ratificó el pedido de que haya medidas que permitan “también a las economías regionales mejorar su competitividad” para exportar. Alerta que hay productores trabajando con rentabilidad negativa que cambian de cultivo.

Ayer, en el Consejo Federal Agropecuario, el ministro de Agricultura de Córdoba, Sergio Busso, también planteó que se deben eliminar las retenciones al maní y a la lechería y sus subproductos: “Sería muy bueno pensar en eliminar de manera definitiva las retenciones al maní y a la lechería como economías regionales, tenemos muestras claras de cómo funciona en la práctica cuando esos recursos se reconvierten en nuevas inversiones”.

La cadena productiva y comercial del maní emplea a 12.000 personas y exporta unos U$S1000 millones al año. Es la economía regional que “más divisas genera” para el país. Desde la Cámara, en un comunicado, sostienen que el clúster sufre una “fuerte pérdida de competitividad y rentabilidad” en los últimos tiempos por la aplicación de las retenciones, “un impuesto que no existe en otros países”.

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Grafica que mercados “muy sensibles al precio”, como Rusia o Argelia, están optando por maní de otros orígenes, como Brasil, lo que configura una “pérdida de negocios importantes para Argentina”.

A las retenciones, describen, se les suma el “incesante aumento de costos” y el efecto de la sequía, que redujo en 13% las intenciones de siembra para la campaña 2022/23.

De acuerdo a cifras oficiales de la Secretaría de Agricultura, en el ciclo 2020/21 en la Argentina se sembraron 406.026 hectáreas con maní, en tanto se produjeron 1.267.242 toneladas.

Problema

En ese contexto, sostienen que el “dólar soja” configura un problema “adicional” porque levanta la competitividad de ese cultivo, en desmedro del maíz u otros. “Hace más complicado a las empresas maniseras conseguir campos para alquilar y seguir creciendo en superficie y producción”. A la vez, se genera una “distorsión” que favorece a los productores de soja, que “achican” sus costos por la mejora en la cotización.

Según la entidad, hay productores del cultivo con rentabilidad negativa y advierte que “muchos” productores independientes se están volcando a soja y maíz, porque reciben un dólar diferencial.

“Desde la Cámara no pedimos que le quiten beneficios a la soja ni a ningún otro producto, sino que se establezcan incentivos para todas las economías regionales o para las exportaciones, de manera permanente. En el maní también necesitamos un Programa de Incremento Exportador”, indica Diego Yabes, vicepresidente de la Cámara, quien reclama que “se cumplan las promesas realizadas” en ese sentido.

El documento repasa que, cuando se oficializó la primera versión del “dólar soja”, en setiembre, el Gobierno adelantó que habría “programas que estimulen la producción y el desarrollo de pequeños y medianos productores y de economías regionales”. Sin embargo, “nunca se aplicaron esos recursos, del mismo modo que todavía no se puso en marcha el tipo de cambio diferencial para economías regionales”.

El ministro Sergio Massa anunció a comienzos de noviembre que el 20 de ese mes estaría en vigencia ese tipo de cambio especial pero no se instrumentó, según algunas versiones por las dificultades que implican las 5800 posiciones arancelarias del complejo.

El nuevo decreto del “dólar soja” señala que la recaudación tributaria “incremental” se destinará a “programas que tengan como objeto atender a las economías regionales y cadenas de valor local”.

“Queremos que estas promesas realmente se cumplan en los papeles: que queden ya firmadas, aunque sea con aplicación diferida, pero con una fecha cierta que nos otorgue algo de previsibilidad”, sintetiza Yabes.