Robert Duvall cumple 90 años, un tanguero apasionado en Hollywood

Valeria Martínez
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Con una carrera que se expande a lo largo de siete décadas, ganador del Óscar y dueño de uno de los rostros más habituales del cine moderno, Robert Duvall llega los 90 años habiendo vivido una vida de cine. Sin hijos pero casado en cuatro ocasiones, este actor de talento inigualable ha formado parte de la cultura cinéfila de varias generaciones contagiándonos su pasión por el séptimo arte como actor, productor y director. Sin embargo, una de sus mayores pasiones, y que no todo el mundo conoce, la lleva en los pies.

Robert Duvall es un apasionado bailarín de tango e incluso llegó a unir todas sus pasiones en una cuando dirigió Assassination tango, haciendo una película que contaba con escenas del baile y junto a su esposa, la argentina Luciana Pedraza.

Robert Duvall (AP Photo, Casey Curry, GTRES)
Robert Duvall (AP Photo, Casey Curry, GTRES)

Recuerdo el día que lo entrevisté. Corría el año 2012 y el actor estaba acompañando a Tom Cruise en la gira promocional de Jack Reacher. Mi corazón cinéfilo palpitaba más fuerte que nunca y con una sonrisa que no podía contener entré a la habitación de un hotel londinense a charlar con él. No tenía ni una pregunta de la película preparada, mi intención era hablar del pasado, de su legado y puramente de cine. Y me encontré con un hombre sonriente, feliz de seguir en el rodeo cinematográfico y con más anécdotas de las que podía resumir en una entrevista de pocos minutos. Pero lo primero que me preguntó fue de dónde era y al hacerle saber que era originalmente de Argentina, se le abrieron los ojos como platos. De golpe el rostro le brillaba diferente. “¡Mi esposa es argentina! ¡Me encanta el tango!” fue su primera declaración. Y jamás la olvidaré por lo espontánea y natural que fue. Y así, hace casi nueve años, supe que este hombre tenía otra pasión más allá del cine. Ese tipo con el que había crecido viendo en El Padrino, Apocalypse Now y tantas otras películas, era un enamorado de su esposa, el tango y Argentina.

Duvall conoció a su cuarta esposa, Luciana Pedraza, en la puerta de una pastelería en 1997. Había ido hasta una floristería, pero al ver que estaba cerrada siguió caminando y se topó con Luciana. Por entonces la chica tenía 24 años y él 65, y como trabajaba como planificadora de eventos lo invitó a la apertura de un salón de tango que celebraba su compañía. Ambos cumplen años el mismo 5 de enero, pero nacieron con 41 años de diferencia. Él estaba en Argentina rodando una película y volvió dos semanas más tarde solo para verla. Se casaron en 2005 y llevan bailando por la vida juntos desde entonces.

A Duvall ya le gustaba el tango desde antes de conocer a Luciana. Su exesposa Sharon Brophy era bailarina y bailaba con uno de los hombres que participaban en un show de Broadway titulado Tango Argentina. Movido por la curiosidad, el actor estudió el baile en EEUU y viajó a Argentina varias veces para aprender más, y poco a poco se fue enamorando de Buenos Aires, la comida y todo lo demás. Entre viaje y viaje conoció a algunos de los profesionales más destacados de la ciudad, aprendiendo y practicando con ellos. Si no estaba rodando en algún rincón del mundo, estaba en Buenos Aires pasando las noches bailando en salones de tango. “Para mí es un hobby. No crecí con él, pero en un buen día, puedo bailar tango bastante bien” dijo hace varios años a The Argentina Independent.

"Un gran bailarín de Argentina me dijo una vez que para ser un gran bailarín de tango debes ser un proxeneta, un ladrón, un corredor de apuestas", dijo a The New York Times en 2003. “Ahora bien, si le preguntas a los bailarines de tango, lo negarían totalmente. Pero tiene esa sensación de ser algo sórdido, del inframundo. También tiene dulzura”.

La pasión que siente por el tango y el país llevó a Robert a dirigir, producir y protagonizar una película titulada Assassination Tango estrenada en 2002. Se trata de un thriller rodado en Buenos Aires donde Luciana debutaba como actriz, compartiendo escenas de baile juntos ante las cámaras. En la historia, el actor interpreta a un asesino a sueldo que se enamora del tango durante una misión en la capital argentina.

Es más, Luciana no es bailarina y aprendió a bailar tango solo para acompañar a su marido en la historia. La película no fue nada del otro mundo y apenas tuvo repercusión, pero la escena de ambos bailando denota justamente esa pasión de la que hablo:

Resulta que pocos lo saben pero este actor que muchos relacionan con clásicos de cine y su participación política en las campañas de Rudy Giuliani en 2007 o en la de John McCain y Sarah Pallin un año más tarde; es un bailarín de la danza argentina. Incluso cuenta con un estudio de tango en Argentina y otro en Estados Unidos (Wikipedia) y ha fundado una fundación junto a su esposa para asistir a familias del norte de Argentina en la renovación de sus hogares, centros médicos y escuelas.

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