El acuerdo de Trump se enfrentó a la duda generalizada de los inversionistas antes de recaudar 1000 millones de dólares

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El expresidente Donald Trump habla en la Conferencia de Acción Política Conservadora en Orlando, Florida, el 28 de febrero de 2021. (Erin Schaff/The New York Times)
El expresidente Donald Trump habla en la Conferencia de Acción Política Conservadora en Orlando, Florida, el 28 de febrero de 2021. (Erin Schaff/The New York Times)

El mes pasado, la empresa incipiente de redes sociales de Donald Trump anunció que 36 inversionistas aportaron 1000 millones de dólares. La magnitud del acuerdo, dijo el expresidente durante el anuncio, indicaba que el plan de su empresa para acabar con la “tiranía” de los gigantes tecnológicos contaba con un apoyo significativo.

No fue fácil llegar a ese punto.

Al comenzar el otoño, los banqueros de la empresa, Trump Media & Technology Group, se acercaron a decenas de inversionistas para promocionar el acuerdo de 1000 millones de dólares, que les ofrecía condiciones financieras lucrativas. Para entonces, la empresa emergente —que en parte se proponía ser una alternativa conservadora a Twitter— había recaudado por su cuenta alrededor de 300 millones de dólares mediante su fusión planeada con una Sociedad de Propósito Específico para la Adquisición de Empresas.

Los banqueros de Trump Media dijeron a los inversionistas potenciales que aquellos que estuvieran dispuestos a aportar al menos 100 millones de dólares recibirían una llamada de Trump, según explicaron cinco personas que fueron informadas sobre las propuestas, pero que no estaban autorizadas a hablar de ellas. A pesar de la oportunidad de invertir en un acuerdo cuyas condiciones estaban estructuradas para obtener beneficios para los inversionistas, muchos de los grandes nombres de Wall Street decidieron no aceptarla.

Más de una docena de fondos de cobertura y empresas de inversión de renombre se mostraron reticentes a hacer negocios con Trump, según dijeron personas informadas del asunto, porque cualquier asociación con él podría implicar el riesgo de alejar a sus inversionistas, que a menudo incluyen fondos de pensiones y fundaciones públicas. Otros desconfiaban de los antecedentes de Trump en materia de quiebras empresariales y disputas con prestamistas y socios, y les preocupaba que hubiera tan poca información sobre su empresa de medios de comunicación.

En este momento, Trump Media —que en diciembre contrató como su director ejecutivo al excongresista y gran aliado de Trump Devin Dunes— no ha dado a conocer sus ingresos o productos.

Algunos de los fondos que rechazaron a los banqueros de Trump Media fueron Millennium Management, un fondo de cobertura de 57.000 millones de dólares; Hudson Bay Capital, un fondo de cobertura de 15.000 millones de dólares, y Balyasny Asset Management, un fondo de cobertura con 13.000 millones de dólares en activos, según un portavoz. Apollo Global Management, la gran empresa de capital riesgo, tampoco aceptó el acuerdo, según comentó una persona informada del asunto. La oferta se conoce como “inversión privada en capital público” (PIPE, por su sigla en inglés) que ofrece a ciertos inversionistas acciones con descuento en una empresa que cotiza en la bolsa.

Devin Nunes, entonces representante republicano de California, habla durante una entrevista televisiva en el Cannon House Office Building en Washington, el 26 de septiembre de 2021. (Stefani Reynolds/The New York Times)
Devin Nunes, entonces representante republicano de California, habla durante una entrevista televisiva en el Cannon House Office Building en Washington, el 26 de septiembre de 2021. (Stefani Reynolds/The New York Times)

Personas cercanas a los tres fondos de cobertura no dieron explicaciones sobre los motivos por los que las empresas decidieron no invertir.

Highbridge Capital Management, una unidad de fondos de cobertura de JPMorgan Chase, el banco más importante de Estados Unidos, había comprado acciones en la oferta pública inicial de Digital World Acquisition, la SPAC que posteriormente acordó fusionarse con la empresa de Trump. Sin embargo, Highbridge no entró en el acuerdo de la inversión privada en capital público debido a la idea de hacer negocios con Trump, según comentó una persona informada sobre la decisión. Los inversionistas que compran acciones de una SPAC desconocen con qué empresa se fusionará, razón por la cual suelen llamarse empresas de “cheque en blanco”.

Un portavoz de JPMorgan declinó hacer comentarios.

Nunes no respondió a los correos electrónicos en busca de comentarios que se enviaron a su dirección de Trump Media y a la dirección general de la empresa. Liz Harrington, vocera de Trump, tampoco respondió a las solicitudes de comentarios.

Un abogado de Trump Media y dos banqueros de EF Hutton, el pequeño banco de inversión que organizó la recaudación de fondos y que hace poco adoptó el nombre de una firma otrora famosa de Wall Street, declinaron hacer comentarios o no contestaron a las solicitudes de información.

Trump Media acordó fusionarse con Digital World en octubre, con lo que recaudó 293 millones de dólares. El 4 de diciembre, la empresa anunció que había conseguido 1000 millones adicionales con el acuerdo de inversión privada en capital público. Tres docenas de inversionistas se sumaron al acuerdo, según las declaraciones ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, aunque solo tendrán que entregar el dinero en caso de que se cierre la fusión de Trump Media con Digital World. En este momento, las autoridades están investigando esa fusión. El resultado de dicha investigación determinará si el acuerdo puede celebrarse.

De acuerdo con varias personas enteradas de su participación, entre los inversionistas más importantes se encuentran Pentwater Capital, un fondo de cobertura con un valor de 10.000 millones de dólares en Naples, Florida, y Sabby Management, un fondo de cobertura de Upper Saddle River, Nueva Jersey, que gestiona más de 500 millones de dólares. Se desconocen los montos aportados por Pentwater y Sabby.

“Los inversores tienen diferentes preferencias de riesgo, incluido el riesgo de reputación y el financiero”, comentó Usha Rodrigues, profesora de Derecho Corporativo en la Facultad de Derecho de la Universidad de Georgia. “Si el acuerdo es suficientemente jugoso; entonces, los banqueros encontrarán a alguien que muerda del anzuelo”.

Días antes de que Trump Media anunciara su financiamiento de 1000 millones de dólares, el expresidente llamó a un puñado de fondos de cobertura, a las oficinas de la familia Trump y a otros que mencionaron que invertirían al menos 50 millones de dólares cada uno, dijeron dos personas informadas del asunto. Las llamadas pretendían ser un incentivo para los inversionistas más grandes y una oportunidad para que hicieran preguntas a Trump sobre los planes de la empresa antes de hacer planes de inversión, dijeron varias personas.

Al principio, los banqueros de Trump Media dijeron a algunos inversionistas potenciales que recibirían una llamada de Trump si aportaban 100 millones de dólares, según entrevistas con esos inversionistas. Posteriormente, a otros inversionistas se les dijo que bastaban 50 millones de dólares para recibir una llamada.

Los cerca de 1300 millones de dólares recaudados por las dos operaciones proporcionarían a Trump fondos para poner en marcha su empresa. Pero antes de que un solo dólar llegue a las cuentas de Trump Media, el acuerdo con Digital World debe ser aprobado por los reguladores de valores. La Comisión de Valores investiga algunos de los acontecimientos que condujeron al anuncio, el 20 de octubre, de la proyectada fusión de Trump Media con Digital World.

Los reguladores abrieron la investigación después de que The New York Times informó que el director general de Digital World, Patrick Orlando, había estado negociando con representantes de Trump Media desde marzo sin informar de ello a los inversionistas, lo que podría suponer una violación de la normativa sobre valores. Los reguladores también están investigando las operaciones con valores de Digital World que se produjeron antes de que se anunciara la fusión.

Si los reguladores aprueban la fusión de Trump Media con Digital World, los inversionistas del acuerdo privado de 1000 millones de dólares se beneficiarán sin importar si la empresa prospera o no. Como parte del acuerdo, los inversionistas adquieren acciones de Trump Media pagando alrededor del 40 por ciento menos que el precio de mercado vigente. Si el precio de las acciones aumenta, obtendrán un beneficio. Si las acciones se deprecian, sus posibilidades de perder dinero son mucho menores que las de los demás inversionistas de la empresa.

Mientras tanto, los inversores minoristas han convertido a Digital World en una especie de “acción meme”, apuntalando el precio de sus acciones en parte por su asociación con Trump. Las acciones se cotizan en unos 80 dólares, mucho más que el precio de 10 dólares de la oferta pública inicial de la SPAC.

© 2022 The New York Times Company

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