Acumulación compulsiva: cuando el deseo de posesión deriva en obsesión

Acumulación compulsiva: cuando el deseo de posesión deriva en obsesión

Hasta hace poco considerada como un subgrupo de los llamados trastornos obsesivos compulsivos (TOC), la acumulación excesiva ha pasado a estar clasificada en el DSM-5 –la biblia de las enfermedades psiquiátricas– como una patología con entidad propia. Mélanie Fouré, psicóloga del hospital Cochin-Tarnier, en París, despeja las dudas en torno a una enfermedad que a menudo empuja a los pacientes al aislamiento.

¿Cuál es la frontera entre un acumulador compulsivo y un coleccionista?

Hay, primero, una noción de espacio. El acumulador compulsivo no deja espacio para sí mismo. Todo está atestado de objetos. Un coleccionista se siente orgulloso de su colección, mientras que un acumulador compulsivo siente vergüenza. Por ello, evita hablar del tema o invitar a gente a su casa, para mantener el problema oculto.

¿Qué produce este trastorno?

En el origen suele haber un traumatismo afectivo. La pérdida de un ser querido (el divorcio de los padres en la infancia, una decepción amorosa, etc.) crea una carencia afectiva importante que se intenta llenar a través de la acumulación. Estar rodeado de objetos da seguridad.

¿Subgrupo de los TOC o patología con entidad propia?

El DMS-5 ahora considera que la acumulación compulsiva es una patología en sí misma. El trastorno presenta un aspecto obsesivo muy fuerte, como los TOC, pero las emociones no se gestionan de la misma manera. En el caso de los problemas obsesivo compulsivos, la repetición tiene la finalidad de anular la duda que crea la angustia. Las personas que sufren algún tipo de TOC buscan alivio. A los acumuladores compulsivos, hallar cosas, además de alivio, les procura placer.

¿Qué tipos de objetos se acumulan?

Es frecuente que encontremos ropa, revistas, periódicos gratuitos, papeles administrativos… Los acumuladores compulsivos tienen un sentimiento de responsabilidad. Cuando guardan algo, es porque en el futuro “puede tener alguna utilidad”. Pero eso nunca ocurre, porque al cabo del tiempo se olvidan del objeto y pasan a otro. Buscan el placer inmediato.
Un dato más: los acumuladores suelen ser perfeccionistas. Dentro de su obsesión son organizados. Por ejemplo, una persona que acumula revistas las ordenará por fecha.

La acumulación compulsiva, ¿presenta un riesgo para la salud física o psíquica del paciente?

Sí. Hay sobre todo un riesgo que podríamos calificar de material. Al acumular tantas cosas, a veces defectuosas, hay riesgo de incendio, así como de insalubridad. Cuanto más aguda es la enfermedad mayor es el aislamiento social. Este, a su vez, puede derivar en depresión.

¿Puede esconder otros trastornos, como la esquizofrenia?

La acumulación compulsiva se asocia por lo general a un trastorno de personalidad.

¿Puede la acumulación compulsiva ser una enfermedad propia de nuestro tiempo? La sociedad de consumo, ¿favorece este trastorno?

La sociedad puede favorecer la patología, en el sentido de que fomenta la búsqueda de placer inmediato. Pero en la Grecia antigua ya existía el llamado síndrome de Diógenes (utilizado para casos más graves), lo que nos demuestra que la acumulación compulsiva es una dificultad que viene de largo.

¿Cómo se trata?

Con un tratamiento psicoterapéutico asociado a uno farmacológico, para aumentar la eficacia del tratamiento. El seguimiento psicológico suele complementarse con antidepresivos y ansiolíticos.
En terapia se trabaja sobre la conducta, las percepciones y la gestión de las emociones y, dado que estas pueden provocar mucho sufrimiento, es importante tomar antidepresivos que ayuden a soportarlo.

¿Qué consejos les daría a los familiares de un acumulador compulsivo?

La familia y los seres queridos quieren ayudar tirando cosas o incitando a tirar. Pero para el acumulador la separación es muy dolorosa, porque está aferrado a los objetos como a una persona. La separación representa la muerte del objeto, por eso hay que ir despacio, con cuidado. No hay que mostrarse intrusivo.
J. Xavier

Más información:
¿Eres una compradora compulsiva?
Los principales trastornos obsesivo-compulsivos
La masturbación compulsiva: origen y tratamiento