Adiós a la pirámide nutricional, todos se suman al “Plato Harvard”


A pesar de que este descubrimiento ya lleva varios años rondando por el mundo, el Plato Harvard está en pleno auge de instauración gracias a la difusión y visibilidad que todo tipo de nutricionistas y especialistas le están dando últimamente. Este planteamiento no es más que una nueva recomendación dietética ideada por científicos expertos en nutrición de la escuela de salud de Harvard.

A diferencia de otras dietas y planes alimentarios más modernos que buscan cuestiones más estéticas, deportivas o superficiales, el objetivo principal del Plato Harvard es mucho más sólido: evitar los descomunales índices de sobrepeso y enfermedades no transmisibles (como diversos tipos de cáncer, la diabetes o problemas cardiovasculares) que castigan a los países más desarrollados, ya que en su gran mayoría vienen originados por desconocimiento y malos hábitos alimenticios.


Esta nueva propuesta ha llegado con mucha fuerza, y multitud de nutricionistas y expertos en la materia no han dudado a la hora de promocionarla y atreverse a desbancar la mundialmente conocida Pirámide Alimentaria; a la que cada vez más personas caracterizan de obsoleta, engañosa y manipuladora.

La propuesta alimenticia de Harvard. (Crédito: Derechos de autor © 2011 Universidad de Harvard. Para más información sobre El Plato para Comer Saludable, por favor visite la Fuente de Nutrición, Departamento de Nutrición, Escuela de Salud Pública de Harvard, http://www.thenutritionsource.org y Publicaciones de Salud de Harvard, health.harvard.edu.)

Uno de los principales motivos que avala al Plato Harvard es su fácil comprensión y adaptación a la vida real, y organizaciones como la Fundación Española de Dietistas y Nutricionistas comentan que los científicos de esta prestigiosa universidad han logrado simplificar mucho las explicaciones, proponiendo alimentos e ingredientes muy sencillos de trasladar a los platos de comida en la vida real:


Principales propuestas del Plato Harvard:


1) El 50% de nuestra alimentación debe venir de la fruta y la verdura (contradiciendo a la recomendación de la Pirámide Alimentaria, que sostenía que la mitad de los alimentos ingeridos debían ser hidratos de carbono). Ellos sugieren que la base ha de ser sustituida por vegetales, frutas y frutos secos, ya que todos ellos son más efectivos en la lucha contra las enfermedades no transmisibles. Además, añaden que las patatas (en especial las patatas fritas) no entrarían en esta categoría debido al efecto negativo que estas causan en los niveles de azúcar en sangre.


2) El agua ha de ser el líquido predominante. Propone evitar todas las bebidas azucaradas, limitar la leche y los productos lácteos a una o dos porciones al día, e incluso reducir la ingesta de zumo a un vaso pequeño diario (como máximo). Otra gran novedad respecto a la Pirámide es la ausencia del alcohol.


3) Reducir el protagonismo y el tipo de los hidratos de carbono. Los cereales han de ser siempre integrales, y los hidratos han de rondar un 25% de la alimentación del individuo. Una de las principales novedades es la eliminación de productos procesados tan habituales como el arroz blanco.


4) Las cantidades de proteínas no han cambiado respecto a los planes previos, pero sí que proponen dar prioridad y preferencia a los pescados, aves, legumbres y nueces por encima de las carnes rojas, de las cuales se abusa con mucha frecuencia.


5) El Plato elimina por completo los ultraprocesados. Estos alimentos estaban en lo más alto de la Pirámide Alimentaria, y aunque sus recomendaciones y niveles eran saludables, muchas veces su mera inclusión en la Pirámide creaba confusión y daba lugar a que este tipo de snacks (bollería, dulces, grasas saturadas) fuesen alimentos de consumo diario o semanal por parte de un gran porcentaje de la población.

Otro de los factores que ha contribuido a la difusión y acogida de este plan es la desconfianza que generaba el origen de la previa Pirámide Alimentaria, siempre acusada de tener intereses ocultos y de estar sujeta a influencias y conflictos internos ejercidos por industrias y gobiernos; mientras que la propuesta de Harvard goza de un prestigio más académico y científico.


Por último, esta novedosa dieta no se olvida del ejercicio físico y otros hábitos saludables que complementen a la alimentación, y con un llamativo logo dentro de su esquema recomienda y promueve ciertos niveles de actividad física para compaginar con estas recomendaciones alimenticias.


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