¿Aliada de Vladimir Putin o de Occidente? La potencia que busca un camino intermedio sin descuidar sus negocios

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Narendra Modi, primer ministro de la India, durante la cumbre del G-7
Narendra Modi, primer ministro de la India, durante la cumbre del G-7 - Créditos: @Matthias Schrader

NUEVA DELHI.- No bien Rusia invadió Ucrania, Estados Unidos le advirtió a la India que no comprara más petróleo ruso, y que de lo contrario se atuviera a las “consecuencias”. Pero ahora Occidente ha suavizado su postura, y recalca que no hace falta que el gobierno de Delhi elija un bando.

El cambio de tono refleja el camino intermedio que la India se está abriendo a sí misma en medio de la actual crisis geopolítica, como un país que intenta aprovechar al máximo su incidencia internacional sin limitar las oportunidades para su economía. En la cumbre de esta semana de los líderes del G7, el primer ministro indio Narendra Modi, que asistió como invitado, selló pactos de desarrollo y acción climática con Occidente, haciendo caso omiso a los ruegos para que ayudara a aislar a Rusia.

La India también está tratando de posicionarse como la voz de las naciones pobres, y argumenta que los más perjudicados por las sanciones económicas son los países en desarrollo. El gobierno de Delhi también defiende su decisión de aumentar las compras de petróleo ruso como una medida imprescindible ante el alza de la inflación.

El presidente ruso, Vladimir Putin, a la izquierda, y el primer ministro indio, Narendra Modi (Archivo)
El presidente ruso, Vladimir Putin, a la izquierda, y el primer ministro indio, Narendra Modi (Archivo)

“Todos ustedes estarán de acuerdo en que el acceso a la energía no debería ser un privilegio exclusivo de los ricos: una familia pobre tiene el mismo derecho a la energía”, dijo Modi en una sesión del G7. “Y hoy que el precio de la energía está por las nubes por las tensiones geopolíticas, es más importante que nunca recordarlo.”

Si bien Estados Unidos quiere intensificar la presión global sobre Moscú, tampoco puede arriesgarse a tener problemas con un aliado como la India, porque la necesita como contrapeso en otros temas, especialmente dentro de la estrategia norteamericana para contener el avance de China.

Antes de la Cumbre del G7, el coordinador del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Kirby, calificó a la India de “socio estratégico clave en la región Indo-Pacífico”. Kirby agregó que Estados Unidos no pretende “coaccionar su alejamiento” de Rusia.

En la cumbre, el presidente Joe Biden anunció financiamiento internacional para infraestructura por 600.000 millones de dólares, como una alternativa a la Nueva Ruta de la Seda, una iniciativa megamillonaria de Pekín para generar vínculos diplomáticos con todos los rincones del mundo. Y la India, dijo Biden, será uno de los primeros beneficiarios del flamante plan occidental.

Modi participó días atrás de la cumbre virtual de los BRICS, donde también estuvieron Vladimir Putin y Xi Jinping
Modi participó días atrás de la cumbre virtual de los BRICS, donde también estuvieron Vladimir Putin y Xi Jinping - Créditos: @Li Tao

“La arquitectura que Estados Unidos está tratando de levantar en la región Asia-Pacífico no se sostendría sin esa pata fundamental que es la India”, dice Pratyush Rao, director de Control Risks, una consultora con foco en los negocios y el riesgo político. “Mientras eso sea así, la India sentirá que tiene margen para seguir corriendo los límites.”

Y en el centro de ese acto de equilibrio de la India está el tema del petróleo. En marzo, varios funcionarios norteamericanos, incluido el propio Biden, instaron al gobierno de Delhi a no aumentar sus compras de energía rusa. Delhi ignoró el pedido y duplicó sus importaciones. En cuatro meses, la India compró unos 76 millones de barriles de crudo rusos, y a un 30% menos que el precio de referencia global.

Los funcionarios de Delhi han defendido repetidamente esas compras como un mecanismo para morigerar el impacto del alza de precios de alimentos y energía para la mayoría pobre de su población.

Todavía no nos recuperamos de la pandemia”, dijo el ministro de petróleo indio, Hardeep Singh Puri, y señaló que su país “todavía está alimentando” a cientos de millones de personas, y subsidiando las vacunas contra el Covid. “Tenemos que velar por nuestros propios intereses”, agregó el ministro.

Para muchos países, esa ecuación económica es crucial. Y ahora que Estados Unidos y Europa ya evalúan su próxima ronda de sanciones para aislar a Rusia, crece la preocupación mundial por las consecuencias, como una posible hambruna o una crisis energética difícil de revertir.

Joe Biden durante una reunión virtual con Narendra Modi en la Casa Blanca (Archivo)
Joe Biden durante una reunión virtual con Narendra Modi en la Casa Blanca (Archivo) - Créditos: @Carolyn Kaster

Otras naciones del sur de Asia han adoptado la misma postura de la India: mantenerse neutrales pero sin desaprovechar el barato petróleo ruso. Ante el inminente agotamiento de sus reservas de energía, por ejemplo, Sri Lanka ya ha enviado a dos ministros a Rusia para negociar.

“Nuestros ministros están viajando a Rusia para intentar comprarle petróleo directamente al gobierno”, confirmó a la prensa la ministra de salud de Sri Lanka, Keheliya Rambukwella. “Hacemos lo necesario para satisfacer las necesidades de la gente”, agregó.

Pero en más de un sentido Modi no se ha movido de la histórica y tradicional posición de la India de preservar su autonomía estratégica. Los estrechos lazos de India con Rusia se remontan a su independencia, cuando muy pocas naciones reconocían la moneda o la solvencia del gobierno de Delhi. Y a lo largo de los años, Rusia siempre ha respaldado a la India en la ONU en su disputa por el territorio himalayo de Cachemira.

Rusia es también es el mayor proveedor de armas de la India. Después de reunirse con Modi en abril, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, dijo que los dos países estaban buscando formas de expandir el comercio bilateral.

Con amenazas en sus dos fronteras, la India se ha resistido a los pedidos de Occidente para que se sume a su condena de la invasión rusa. Modi sigue manteniendo una postura neutral sobre la guerra y durante la cumbre del G7 reclamó una resolución del conflicto por la vía diplomática y del diálogo.

Pero al mismo tiempo el primer ministro indio también está rompiendo con el pasado, y se muestra menos reacio a integrar alianzas lideradas abiertamente por Occidente, como el grupo de Diálogo de Seguridad Cuadrilateral, conocido como “Quad”, junto a Estados Unidos, Australia y Japón. Además, Estados Unidos es el mercado más grande de los productos indios, y por lo tanto también es clave para el objetivo de Modi de hacer crecer la economía de su país entre un 8 % y un 9 % anual.

“Es como el ajedrez”, dice Amitabh Mattoo, exasesor del Consejo de Seguridad Nacional de la India y profesor de Estudios Internacionales en la Universidad Jawaharlal Nehru, Nueva Delhi. “A todos les cuesta anticipar el movimiento del otro”.

The New York Times

Emily Schmall y Suhasini Raj

(Traducción de Jaime Arrambide)

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