Ana Rosa tropieza con la misma piedra en su entrevista a Isabel Díaz Ayuso

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Por Lucas Ferreira.- Además de hacer que Telecinco sea líder de audiencia en la franja matinal -superando a Espejo público, Al rojo vivo y a La hora de la 1-, El programa de Ana Rosa es una fuente de titulares y trending topics casi diarios. Unas veces por las opiniones que su presentadora transmite tanto en sus editoriales como conversando con sus colaboradores, otras por las respuestas que dan a sus preguntas muchos de sus entrevistados. Algunos de ellos bastante asiduos a su plató, como es el caso de la Presidenta de la Comunidad de Madrid.

Y tal y como sucediera en otras ocasiones, Ana Rosa volvió a dejar los contraataques en casa, dando lugar a un encuentro que más que entrevista a un representante político al que pedir explicaciones, datos y aclaraciones, parecía una charla entre amigas.

Para empezar, y en línea con su habitual proceder (tal y como demuestra la hemeroteca), Isabel Díaz Ayuso realizó una serie de afirmaciones que más que sorprender por su visión de los asuntos tratados, han causado un revuelo instantáneo en las redes sociales por la argumentación con que los ha expuesto.

Con respecto al alquiler, su análisis de la situación es que hay “150.000 viviendas vacías porque a los ciudadanos no se les da confianza… yo tengo una vivienda vacía y no se me ocurre ponerla en alquiler porque cuando no me la ocupan, tengo un moroso que no me paga y nadie me ayuda, cuando no me destroza la casa…”. Mientras que luego sumaba otro tanto al hablar del aborto, destacando que "hay mujeres que, en vez de una vez, abortan cuatro veces".

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Rotundidades frente a las que uno esperaría que un periodista le exija a su entrevistado datos y fuentes que validen lo que está exponiendo. Que aporte datos y pruebas fehacientes. Que sea claro en su mensaje y posicionamiento, así como las soluciones previstas. Sin embargo, Ana Rosa no le preguntó cuál es la tasa de piso ocupados en la región que preside, ni la tasa de morosidad, ni qué medidas concretas propone ella para mejorar la situación. El papel de Ana Rosa parecía, más bien, el de alguien que le daba pie a exponer sus argumentarios como, por ejemplo, la supuesta madrileñofobia de la que acusa al Gobierno central o su reacción ante el hecho de que Instagram le haya censurado una imagen asistiendo a una corrida de toros.

Ya sabemos que los políticos se sitúan ante la cámara con lo que quieren decir bien aprendido, por lo que los espectadores esperamos que los periodistas den cuantas vueltas sean necesarias para llegar más allá de lo que ya sabemos o damos por hecho que se nos va a relatar. Que se ponga sobre una lupa los movimientos políticos que afectan a la sociedad y, si es necesario, encontrar el camino de las respuestas a través de preguntas arriesgadas, incisivas si hace falta.

Ana Rosa tan solo ha intervenido activamente cuando ha escuchado decir a Isabel Díaz Ayuso que el aborto “no se ha de celebrar como una fiesta, como si fuera una liberación”, replicando “no creo que ninguna mujer lo viva así”, antes de que su entrevistada terminara la frase que probablemente llevaba preparada, “cuando se vende como ese derecho como lo hacen sobre todo las feministas profesionales, las que están sobre todo las que están en los entornos del PSOE y de Podemos”. Una hipérbole que puestos a opinar resulta concebida para la provocación y la crítica partidista, pero tan excesiva que hasta Quintana se ha visto obligada a apuntillar sus palabras.

Sin embargo, lo que algunos han interpretado como una corrección se ha quedado ahí, en un apostillamiento sorpresivo sin más. Además cabe destacar que Ayuso hizo declaraciones como que "la inmensa mayoría de las mujeres que abortan no están alegres por haberle hecho" -y que por eso quiere crear garantías para que sea una última opción- o que seamos "conscientes que es una decisión que se toma una vez, no cada cuatro veces, que lo hacen muchas mujeres". Y Ana Rosa tampoco le pidió estadísticas o pruebas que demostraran esas declaraciones tan directas.

Posteriormente, y ya en la tertulia con que ha continuado el programa, frente al comodín recurrente de la victimización y de echarle las culpas al adversario político que ha expresado uno de sus colaboradores, sentenció “el Gobierno busca de todas las formas dañar al PP”. A lo que Ana Rosa Quintana añadió una coletilla que bien podría haber sido pronunciada por Isabel Díaz Ayuso, “Y a Madrid”. Un detalle que ejemplifica lo que había ocurrido previamente, en lugar de a una entrevista en pro de la información, parecíamos haber asistido a una conversación entre amigas.

Nada nuevo si nos atenemos al habitual tratamiento que Ana Rosa Quintana le da en su programa a Isabel Díaz Ayuso. Basta recordar cuando hace dos semanas decía que en su viaje a EE.UU. se estaba “reuniendo con todo el mundo” mientras en Telemadrid ensalzaban su gira por Washington, algo que muchos análisis periodísticos posteriores pusieron en duda. O la manera excesivamente cordial y cercana con que conversa con ella cuando la visita, como sucedió el pasado mes de junio a propósito de sus posibles intenciones de ser madre.

Lo que ha sucedido en la mañana del miércoles se atiene al patrón de lo que ocurre cada vez que Ayuso visita el plató de Ana Rosa. Da titulares que casi escandalizan, como aquel “Si te llaman fascista es que lo estás haciendo bien, que estás en el lado bueno de la historia”, al que Quintana añadió que a ella se lo llamaban “todos los días”. Situaciones en las que aparentemente se dejan a un lado los datos y las opiniones contrarias, como cuando en una entrevista en los inicios de la pandemia Ana Rosa actuaba como si no tuviera noticia alguna de lo que opinaban los colectivos sanitarios sobre las decisiones que estaba tomando el gobierno presidido por Díaz Ayuso.

Una constante que pudiera hacernos pensar, viendo lo crítica que Ana Rosa Quintana es con el Gobierno de España, si comparte posicionamiento político con Isabel Díaz Ayuso o hay también intereses económicos por su parte. Recordemos que la productora que preside, Unicorn Content, se encarga de un espacio similar al suyo en las mañanas de Telemadrid, 120 minutos, uno de los que, curiosamente y a pesar de su bajada de audiencia, se ha salvado de los cambios habidos en esta televisión pública tras el cambio de dirección propugnado por de Díaz Ayuso, tal y como ya os contamos aquí.

Al final uno se queda con la sensación de haber visto una oportunidad perdida en un programa de mayor audiencia. La oportunidad de incidir en las preguntas que se hacen muchos madrileños, en la objetividad periodística que lleve la entrevista por el camino de las respuestas más que por el discurso político.

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