La historia que inspiró a 'Pesadilla en Elm Street' hace que Freddy Krueger sea aún más terrorífico

El estridente sonido de las cuchillas de Freddy Krueger al pasar por una superficie de metal está grabado a fuego en la memoria de los espectadores. Desde el estreno de Pesadilla en Elm Street en 1984, hace precisamente 35 años, el asesino de la piel llena de cicatrices de quemadura ha acechado nuestras peores pesadillas, permaneciendo desde entonces como uno de los mayores iconos del cine de terror.

Robert Englund en Pesadilla en Elm Street (Zade Rosenthal - ©1984 - New Line Cinema Entertainment, Inc.)

Freddy salió de la mente de Wes Craven (1939-2015), uno de los directores más influyentes del género, con películas tan emblemáticas en su haber como Las colinas tienen ojos o Scream. El asesino interpretado por Robert Englund forma parte junto a Cara de cuero (La matanza de Texas), Michael Myers (La noche de Halloween), Jason Voorhees (Viernes 13) y Chucky (Muñeco diabólico) del panteón de psicópatas, monstruos y asesinos en serie más famosos del cine de los 70 y los 80, época dorada para el género slasher.

En el 35º aniversario de Pesadilla en Elm Street echamos la vista atrás para conocer el origen de Freddy Krueger. En la película, el desfigurado asesino acecha a sus víctimas introduciéndose en sus sueños, el único lugar donde tiene el poder de infligirles daño de verdad. Este carácter abiertamente fantástico de la historia, que se diferencia de otros slashers de la época más anclados en la realidad (otra cosa serían las infinitas secuelas en las que los asesinos manifestaban poderes sobrenaturales), es lo que siempre ha hecho pensar a muchos que Freddy es una creación totalmente original. Pero para nuestra sorpresa, Craven se inspiró en un hecho real para diseñar su historia, y el relato es incluso más terrorífico que la propia saga.

Un año antes de fallecer, Craven desveló a Vulture que Pesadilla en Elm Street está parcialmente inspirada en la historia de un niño que murió misteriosamente mientras dormía. El niño había escapado junto a su familia de los Campos de la Muerte de Camboya, lugares donde entre uno y dos millones de personas fueron asesinadas y enterradas por el régimen comunista de los Jemeres rojos entre 1975 y 1979, tras la guerra civil camboyana. La familia consiguió sobrevivir y llegó a Estados Unidos, pero las pesadillas provocadas por lo vivido en los campos de exterminio atormentaron al niño hasta que una noche no salió con vida de una de ellas.

El propio Craven relataba así la historia en 2014: “El niño le dijo a sus padres que tenía miedo de quedarse dormido porque entonces la cosa que lo estaba persiguiendo lo alcanzaría, así que intentó permanecer despierto durante días. Cuando por fin se durmió, los padres creyeron que la crisis había terminado. Pero entonces escucharon sus gritos en mitad de la noche. Cuando llegaron a su habitación, ya estaba muerto. Murió en mitad de una pesadilla. Era un niño experimentando la visión de un horror que los mayores estaban negando. Eso se convirtió en la línea central de Pesadilla en Elm Street”.

Alrededor de la idea de que nuestras pesadillas nos pueden matar, Craven concibió una historia que convertía ese miedo abstracto en una figura muy concreta, la de un hombre de rostro monstruoso, con jersey a rayas, sombrero y guantes con cuchillas oxidadas que usa para matar a sus víctimas. La protagonista de la película, Nancy (Heather Langenkamp), es una adolescente que trata de sobrevivir manteniéndose despierta por todos los medios para evitar que Freddy la alcance, mientras los adultos ignoran su sufrimiento. Pero en realidad, los padres de las víctimas esconden un secreto: fueron ellos quienes asesinaron a Freddy años atrás, motivo por el que este ha vuelto desde ultratumba para vengarse matando a sus hijos.

Conociendo los hechos reales que inspiraron a Craven, Pesadilla en Elm Street adquiere una nueva dimensión. La historia de Freddy Krueger es la del pasado traumático que nunca consigue ser enterrado y te tortura hasta acabar contigo, una idea que resulta especialmente espeluznante cuando se trata de un adolescente, o como el caso real de los Campos de la Muerte, de un niño. De esta manera, la que es una de las películas más terroríficas de la historia del cine se vuelve aun más escalofriante.

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