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Auge demográfico de Florida aumenta pérdidas por huracanes pese códigos de construcción más estrictos

La Florida es líder nacional en códigos de construcción estrictos y las décadas de duro trabajo han dado sus frutos en el creciente número de casas y edificios que sobreviven cada vez que un huracán azota al estado.

Pero un nuevo reporte de Swiss Re, una importante compañía mundial de reaseguro, sugiere que todos esos logros conseguidos con tanto esfuerzo se han visto socavados por la explosión del crecimiento a lo largo de la costa. Y es probable que esto haya contribuido a disparar el precio de los seguros contra tormentas en todo el estado.

Hace un año, el huracán Ian azotó el suroeste de la Florida con una potente categoría 4 que borró cuadras enteras del mapa a lo largo de la costa y dañó viviendas y tejados millas tierra adentro. Es la tormenta más cara en la historia del estado.

Según el reporte de Swiss Re, si esa misma tormenta hubiera ocurrido en los años 70, habría causado la mitad o incluso un tercio de los daños.

Vista aérea de las viviendas dañadas por el huracán Ian en los alrededores de Fort Myers.
Vista aérea de las viviendas dañadas por el huracán Ian en los alrededores de Fort Myers.

Y aunque los códigos de construcción han mejorado drásticamente desde 2002, cuando las normas actualizadas se aplicaron en todo el estado, el mayor impulsor del enorme efecto de Ian fue el número de personas que viven ahora en la zona de impacto.

“Nuestros modelos muestran un claro desequilibrio: la reducción de la vulnerabilidad mediante el refuerzo de los códigos de construcción, elemento clave de la adaptación, ha sido insuficiente desde la década de 1970 para compensar las pérdidas previstas por el crecimiento del valor de la propiedad impulsado por la población”, dice el reporte, divulgado el lunes.

‘Sabemos cómo construir mejor’

Algunos expertos en códigos de construcción no están de acuerdo en señalar al crecimiento a lo largo de la costa como responsable del aumento de las pérdidas por daños y de las primas de seguros. Argumentan que las viviendas más vulnerables son las más antiguas, y que las nuevas y las antiguas modernizadas han resistido mejor los fuertes vientos y han contribuido a reducir los riesgos.

“No creo que sean fuerzas iguales”, dijo Leslie Chapman-Henderson, presidenta de FLASH (Federal Alliance for Safe Homes). “Hemos visto la supervivencia incluso de las casas más asequibles en el camino de estas tormentas”.

Dorothy Mazzarella, vicepresidenta de Relaciones Gubernamentales del International Code Council, afirmó que su principal conclusión del reporte es el reconocimiento de que la mejora de los códigos de construcción funciona. Según Mazzarella, la gente siempre querrá vivir en la costa de Florida, independientemente de lo vulnerable que sea o de lo caro que resulte vivir allí, por lo que la respuesta es prepararse mejor para futuras tormentas.

“Tenemos que hacer más por adelantado, que es el lado de la mitigación”, dijo Mazzarella. “No podemos prevenirlas, pero sabemos que podemos prepararnos para ellas”.

La parte delantera de un Mercedes Benz descapotable sobresale de una piscina en el patio trasero de una casa en Estero Boulevard, el miércoles 26 de octubre de 2022. El auto terminó en la piscina después de que el huracán Ian azotó la zona como una tormenta de categoría 4 el miércoles 28 de septiembre de 2022.
La parte delantera de un Mercedes Benz descapotable sobresale de una piscina en el patio trasero de una casa en Estero Boulevard, el miércoles 26 de octubre de 2022. El auto terminó en la piscina después de que el huracán Ian azotó la zona como una tormenta de categoría 4 el miércoles 28 de septiembre de 2022.

Sin embargo, añadió Chapman-Henderson, confiar en las nuevas construcciones para reforzar los puntos de riesgo del estado solo aborda una pequeña parte del problema.

Las casas más antiguas, construidas antes que entraran en vigor los códigos de construcción resistentes a los huracanes, constituyen la mayor parte de las viviendas en Florida. Solo en las zonas afectadas por los vientos de Ian, cerca de 69% de las viviendas se construyeron antes del año 2000, según un estudio del Wall Street Journal sobre los datos del censo y los registros del Centro Nacional de Huracanes (NHC).

Y arreglarlas es más complicado que simplemente construir una casa nueva desde cero.

En el Condado Lee, ha habido una reacción en contra de renovar casas dañadas por tormentas para que cumplan la versión más reciente del código, un esfuerzo costoso que puede implicar la elevación de varios pies.

“Desgraciadamente, es el choque entre lo que es asequible, lo que es factible y lo que es ideal”, dijo Chapman-Henderson. “Sabemos cómo construir ante estas catástrofes que cuestan millones de dólares. Tenemos que mantener la voluntad de hacerlo de forma constante”.

Casas más fuertes, seguros más baratos

Entonces, ¿resolvería el problema fortificar todas las viviendas de las zonas de riesgo? No exactamente, dijo Erdem Karaka, responsable de riesgos catastróficos en el continente americano de Swiss Re y coautor del reporte.

Aunque cada vez hay más casas y edificios mejor preparados para las tormentas, la concentración de un volumen mucho mayor de personas no hace sino aumentar las posibilidades de que algo vaya mal.

Karaka señala las numerosas piscinas destruidas en casas situadas millas tierra adentro por el huracán Ian. Sí, dice, las casas pueden haber estado en buen estado, pero todos esos pequeños daños siguen ahí, y son la razón por la que el viento es la amenaza número uno desde el punto de vista de los seguros, mientras que la marejada ciclónica sigue siendo la mayor amenaza para la vida.

“Cuanta más gente vive allí, más piscinas tenemos, todo cuadra”, dijo.

Una casa dañada por el huracán Ian en Fort Myers Beach, el lunes 3 de octubre de 2022.
Una casa dañada por el huracán Ian en Fort Myers Beach, el lunes 3 de octubre de 2022.

Las primas de seguro se basan, en parte, en el riesgo de toda una zona. Si el riesgo aumenta constantemente, también lo hacen las primas.

Pero si un número suficiente de casas y edificios están a salvo de las tormentas, pudiera reducirse el riesgo y, por tanto, los costos de los seguros, según Matt Junge, responsable de suscripción de propiedades en Estados Unidos de Swiss Re.

“Para que las aseguradoras ofrezcan seguros, tienen que tener confianza en que van a predecir lo que va a ocurrir”, dijo.

Junge se mostró “optimista” en cuanto a que los recientes esfuerzos de la Florida por reducir otro problema del mercado, el exceso de demandas fraudulentas, ayudarán a reducir las primas. Y afirmó que cuanto más pueda Florida reforzar su parque inmobiliario, más podrá continuar esa tendencia.

“Llevará algún tiempo”, advirtió.

‘Solo porque se pueda no significa que se deba’

El reporte también tuvo en cuenta otro factor que afecta a las tormentas costeras en la Florida: el cambio climático.

Karaka y su coautor descubrieron que el océano cada vez más caliente, que se relaciona con huracanes más fuertes y húmedos, también pudiera haber influido en que el huracán Ian fuera una tormenta peor que una similar en 1970, cuando las aguas eran más frías. Y ese impacto, más el enorme aumento de la población en el suroeste de la Florida, supera significativamente los últimos 20 años de prácticas de construcción más estrictas.

Esto sitúa a la costa de la Florida en el punto de mira de tormentas aún más fuertes en el futuro, con mucha más gente allí para experimentarlas.

Vivian Young, directora de Comunicaciones de 1,000 Friends of Florida, un grupo que aboga por el crecimiento inteligente, no se lo piensa dos veces. Alaba el compromiso del estado de construir mejor, pero se pregunta hasta dónde puede llevarnos realmente.

Carteles improvisados se muestran delante de una casa dañada por el huracán Ian en St. James City, una comunidad no incorporada, en Pine Island, el martes 4 de octubre de 2022.
Carteles improvisados se muestran delante de una casa dañada por el huracán Ian en St. James City, una comunidad no incorporada, en Pine Island, el martes 4 de octubre de 2022.

Las tormentas no solo afectan a las viviendas, también destrozan carreteras, rompen tuberías e inundan edificios públicos. Recuperarse de una tormenta supone un alto costo para los contribuyentes, tanto a nivel local como federal. Y en Florida, gran parte de ese riesgo está asegurado a través de programas públicos subvencionados, como Citizens, la aseguradora estatal de último recurso.

“Estamos dejando el problema un poco de lado”, dijo. “Los contribuyentes están pagando a través de Citizens o del Programa Nacional de Seguros contra Inundaciones la reconstrucción en estas zonas vulnerables, pero ¿es realmente la mejor opción?”.

El cambio climático está aumentando las probabilidades de tormentas más fuertes y mortales, y el ascenso del nivel del mar pudiera inundar permanentemente franjas de la costa de la Florida, haciendo que vivir allí resulte incómodo y caro.

Young dijo que puede existir tecnología para ayudar a los hogares a resistir incluso los vientos más fuertes de un poderoso huracán, pero el costo de asegurar una casa que resista una tormenta extrema, o incluso inundaciones moderadas, con regularidad pudiera llegar a ser demasiado para los propietarios de viviendas, o incluso los bancos.

“Creo que el estado está llegando a un punto de inflexión y va a tener que plantearse seriamente dónde es apropiado urbanizar, dónde deberíamos reurbanizar y si deberíamos vivir en determinadas zonas”, dijo.

Es como el viejo adagio de la nueva tecnología de vanguardia.

“Solo porque se pueda no significa que se deba”.