El automóvil europeo sufre cuellos de botella para fabricar baterías de vehículos eléctricos

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Un quemador de gas en la cocina de una casa particular en Bad Honnef, cerca de Bonn

Por Ilona Wissenbach

FRÁNCFORT, 13 oct (Reuters) - Los principales fabricantes de automóviles, como Volkswagen, Daimler y Stellantis, se han apresurado a asegurarse el suministro de células de baterías en Europa, pero pueden enfrentarse a un reto mayor en su intento por pasarse a la electricidad: encontrar suficientes materias primas para las baterías.

La imposibilidad de obtener un suministro adecuado de litio, níquel, manganeso o cobalto podría frenar la transición a los vehículos eléctricos, encarecerlos y amenazar los márgenes de beneficio de los fabricantes de automóviles.

"Hay serias dudas sobre si la oferta puede seguir el ritmo de la demanda en toda la cadena de suministro de baterías", afirma Daniel Harrison, analista de automóviles de Ultima Media.

Hasta hace poco, se consideraba que Europa había perdido la carrera de las baterías frente a los fabricantes asiáticos dominantes, como la china CATL, la surcoreana LG Chem y la japonesa Panasonic, afirma Ilka von Dalwigk, de EIT InnoEnergy, que ha creado una red de empresas financiada por la Unión Europea en la "Alianza Europea de Baterías".

"Nadie lo veía como un problema", dice von Dalwigk. "Se pensaba que podíamos importar células de baterías".

Pero las previsiones de bancos como UBS, según las cuales las ventas de vehículos eléctricos podrían dispararse en la próxima década, han sacudido a la clase política y a los fabricantes de automóviles, y han obligado a replantearse la producción de baterías.

PLANTAS DE BATERÍAS EN ABUNDANCIA

Últimamente, los anuncios de fábricas de baterías se suceden con rapidez, y el EIT InnoEnergy enumera ahora casi 50 proyectos previstos en la UE.

Si todos esos planes se hacen realidad, la producción local debería satisfacer la demanda hacia 2030. Se dispondría de unos 640 gigavatios hora (GWh), suficientes para la producción media anual de 13 millones de coches.

Sin embargo, las importaciones pueden encarecerse por el aumento de los aranceles en las disputas comerciales e interrumpirse por problemas logísticos, como demostró recientemente el accidente de un petrolero que bloqueó el Canal de Suez.

Existe el riesgo de que el cambio a la e-movilidad se ralentice, señala Harrison, de Ultima Media.

No obstante, Harrison cree que la Comisión Europea y los Estados miembros de la UE tendrán que tomar medidas —como más subvenciones para el estudio de las reservas y el reciclaje— "porque hay mucho en juego desde el punto de vista económico y ecológico".

(Información adicional de Nick Carey; Edición de Mark Potter, traducido por Tomás Cobos)

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