“Bésame mucho”, el bolero que escribió una pianista clásica cuando aun no había dado su primer beso

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Consuelo Velázquez, la pianista clásica que compuso "Bésame mucho"
Consuelo Velázquez, la pianista clásica que compuso "Bésame mucho"

Bésame/ Bésame mucho / Como si fuera esta noche / La última vez/ Bésame/ Bésame mucho/ Que tengo miedo a perderte/ Perderte después / Quiero tenerte muy cerca / Mirarme en tus ojos /Verte junto a mí / Piensa que tal vez mañana / Yo ya estaré lejos / Muy lejos de ti” , apuntó allá por 1935 la pianista mexicana Consuelo Velázquez, incluso aún antes de dar su primer beso, cuando apenas tenía 19 años.

Luego de su publicación, pocos años después, su bolero fue versionado más de mil veces y grabado en más de veinte idiomas por figuras emblemáticas como The Beatles, Edith Piaf, Frank Sinatra, Elvis Presley, Sara Montiel, Plácido Domingo, Paloma San Basilio, Andrea Bocelli, Luis Miguel y tantos más. A tal punto escaló su fama que, en 1996, obtuvo el Récord Guinness como el tema en español más versionado de la historia.

Su germen se remonta a 1932 en México, donde la joven de apenas 16 años comenzó a estudiar música formalmente y a escribir las primeras notas de la melodía que iba a cambiarle su vida, inspirada en un aria de la suite Goyescas del compositor Enrique Granado conocida como “La maja y el Ruiseñor”. A partir de ese primer motivo melódico, Velázquez desarrolló una nueva melodía que guardó por tres años, hasta que cumplió 19 y empezó a escribir los primeros versos.

Sin embargo, la carrera musical de Velázquez hasta entonces era como pianista, no así como compositora, mientras avanzaba con sus estudios como concertista. El día de su graduación dio un concierto en el Palacio de Bellas Artes de ciudad de México, un día muy especial al que siempre se refirió como el más feliz de su vida. Luego la invitaron a la radio para que tocara el piano en un programa de música clásica y más temprano que tarde se convirtió en una invitada permanente del ciclo, donde también conoció al que sería su marido, el director de programación Mariano Rivera Conde.

Si bien Consuelito, como la llamaban, seguía componiendo canciones de música popular, cada vez que las interpretaba en público mentía que eran piezas de una amiga, ya que no estaba bien visto que una pianista de música culta interpretara boleros, “una música frívola y poco sofisticada” para el ambiente de la música clásica .

Poco a poco, “Bésame mucho” comenzó a hacer su propio recorrido, como si hubiera cobrado viva propia. Así, un día convocaron a Consuelo para que la tocara en el programa La hora azul, junto al cantante y actor de origen español radicado en México, Emilio Tuero Cubillas, el mismo cantante que en 1941 la interpretó por primera vez frente a una audiencia, si bien hay un registro anterior grabado por Los cadetes del swing, del 22 de mayo de 1940, un año antes de Cubillas.

Consuelo Velázquez, la autora de "Bésame mucho"
Consuelo Velázquez, la autora de "Bésame mucho"


Consuelo Velázquez, la autora de "Bésame mucho"

Pronto empezaron a llegar las cartas de los oyentes diciendo que les había encantado la canción y comenzaron a pedirla una y otra vez. Fue así que el jefe de programación le consultó a Consuelo Velázquez sobre el nombre del compositor para los derechos de autor, y recién entonces tuvo que admitir que eran suyas.

Muy pronto la canción se hizo famosa en México, y de allí fue lanzada al mercado internacional. En Estados Unidos propició su difusión un conflicto entre las emisoras de radio y la Sociedad Americana de Autores, Compositores y Editores (ASCAP, su sigla en inglés) que derivó en la creación por parte de las emisoras de su propia compañía, BMI (Broadcast Music Incorporated), para registrar y otorgar licencias de sus composiciones. Como BMI estaba recién comenzando, hacían falta canciones, y allí aguardaba “Bésame mucho” para sumarse a sus filas y ser traducida por primera vez al inglés.

A su vez, una huelga de los músicos a las empresas discográficas en reclamo por mejores regalías llevó a que no se grabaran discos por dos años. Cuando Decca Records accedió finalmente a darles lo que ellos reclamaban y salieron con sus primeros lanzamientos, allí estaba “Bésame mucho” como punta de lanza: un éxito comprobado. La versión interpretada por Jimmy Dorsey y su orquesta permaneció siete semanas consecutivas en el puesto número uno del Hit Parade, y apareció primera en la lista de los discos más vendidos de la revista Billboard del 25 de marzo de 1944.

Por entonces, en el marco de la Segunda Guerra Mundial, en Argentina un terremoto destruyó la ciudad de San Juan, con más de 7 mil muertos. En medio de la gran colecta y festivales solidarios que se organizaron para su reconstrucción, el entonces coronel Perón conocía a la actriz Eva Duarte. En ese mismo año se decretó también el primer código de edificación de Buenos Aires y en el Museo de Bellas Artes se produjo un robo espectacular, cuando se llevaron la obra de Claude Monet, “Berger de Lavacourt”, un delito por el que nunca se descubrió a los ladrones ni el destino final de la obra.

Consuelo Velázquez
Consuelo Velázquez


Consuelo Velázquez

Pero volvamos al bolero con más covers de la historia. La legendaria canción mexicana llegó a la Unión Soviética en 1957, cuando en Moscú se celebraba el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes. La canción enseguida se hizo popular, a pesar de que casi nadie sabía quién era su autora, ni de dónde venía.

Hacia 1970, ya había sido grabada en más de 700 versiones, cuando alcanzó la cúspide de su mayor éxito de la mano de Nat King Cole. Otra de las versiones de antología es sin dudas la de Elvis Presley, quien la llevó al mundo del rock and roll sin que perdiera su esencia. Incluso fue grabada por el mismísimo Frank Sinatra y hasta The Beatles se rindieron a su encanto para convertirla en un furibundo éxito en Inglaterra y que posteriormente sería incluido como parte del repertorio de las mejores canciones de la banda.

En enero de 2005, tras su muerte a los 88 años, Consuelo Velázquez recibió su último adiós en el mismo palacio de Bellas Artes donde, todavía siendo una niña y después de haber dado su concierto de graduación, aseguró haber vivido el día más feliz de su vida. Su legado sigue intacto hasta hoy.