Batman: el show del que hasta Frank Sinatra quiso participar pero que llegó a su fin por un error

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Cuando en 1989 se estrenó la Batman de Tim Burton, varias generaciones pensaban que el encapotado solo podía dar golpes con signos de ¡Kapow! de fondo. Y eso fue debido a la serie que, entre 1966 y 1968, reformuló el concepto del héroe creado por Bob Kane y Bill Finger, acercándolo a un colorido mundo de vistosos villanos y caricaturescas peleas.

A casi seis décadas de su estreno, esa ficción aún goza de una popularidad intacta y para muchos, Adam West es el Batman definitivo. Y eso se debió a la gigantesca fama de un título en el que nadie tenía fe, pero que se convirtió en ícono de la televisión de los sesenta.

En busca del encapotado

En cine o televisión, los seriales de superhéroes siempre dejaron un buen recuerdo en los televidentes. Desde los dibujos animados de Superman de los hermanos Fleischer, hasta las adaptaciones de ese mismo personaje protagonizadas por George Reeves, los héroes de viñetas se llevaban muy bien con el público. Por ese motivo, en los sesenta desde ABC comenzaron a barajar la posibilidad de adaptar alguna historieta a la pantalla chica. Pronto se armó una lista de posibles nombres entre los que se incluyó a Dick Tracy, Annie, Superman, El Fantasma o El avispón verde (que pronto tuvo también una adaptación). Batman era otro de los títulos cuyos derechos estaban disponibles, y finalmente los ejecutivos se decantaron por las aventuras de Bruno Díaz.

Los sesenta era una época de revolución sexual en Estados Unidos, y la televisión era uno de los satélites con los que contaba el Gobierno para transmitir la importancia de los valores familiares tradicionales. Un humor respetuoso y el no transgredir ningún tipo de regla eran características fundamentales en la pantalla chica, por eso se resolvió que el nuevo show de Batman debía apuntar a los más pequeños de la casa. El productor Ed Graham, responsable de tomar las decisiones en lo concerniente al proyecto, había pensado un camino muy distinto. Su deseo era el de hacer un producto serio, con aventuras que no contuvieran elementos de comedia, agregando incluso algunos aspectos cercanos al drama. Graham hasta tenía en mente al Batman ideal, un jugador de fútbol americano llamado Mike Henry (que hasta llegó a hacerse fotos con el traje).

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A pesar de su entusiasmo, el canal no cambió de opinión e insistía con darle a Batman un tono de comedia. De esa manera el proyecto pasó a manos del productor William Dozier y el guionista Lorenzo Semple Jr, que sí veían el potencial humorístico de esa serie.

El hombre de la publicidad

En busca del encapotado ideal, Dozier encontró en el lugar más inesperado el rostro ideal. "Una publicidad fue la responsable de que me convocaran, ellos querían verme como Batman", recuerda Adam West. El actor de 36 años estaba muy lejos de ser alguien popular, pero un comercial de chocolatada le alcanzó al productor para ver su potencial, y así lo rememora el intérprete: "Leí el piloto, tuvimos un par de conversaciones y enseguida me contrataron. Después de sufrir tantos rechazos, que me eligieran ahí fue algo maravilloso".

El resto del elenco fue seleccionado rápidamente. Alan Napier se ocupó de interpretar a Alfred, y si bien él no tenía idea quién era Batman y mucho menos le interesaba hacer una serie basada en historietas, aceptó gustoso al descubrir que ese trabajo podía reportarle ganancias cercanas a los cien mil dólares. Un joven Burt Ward fue el encargado de tomar el puesto de Robin, el joven maravilla, un papel muy importante teniendo en cuenta que esta versión del encapotado estaba apuntada principalmente a los niños. Neil Hamilton personificó al comisionado Gordon, y Magde Blacke a la tía Harriet, amiga personal de la familia Díaz. Con todo listo, West se puso al frente del piloto de Batman, pero los resultados no fueron los esperados y la ficción estuvo muy cerca de no llegar a ver la luz. ¡Santas cancelaciones, Batman!

Un éxito inesperado

Con el piloto de la serie terminado, ABC organizó una función de testeo para conocer el porcentaje de aprobación que tenía el producto. El resultado no pudo ser peor. Se considera que un proyecto puede funcionar cuando cuenta con un piso de un sesenta por ciento de aprobación; un valor por debajo de eso, implica que el piloto ni siquiera merece ser emitido. Batman obtuvo un cuarenta. La decepción fue mayor, pero desde ABC decidieron no hacerle caso a los resultados, no porque aún confiaran en el título, sino porque el episodio había sido tan costoso, que no pensaban abandonarlo en algún archivo perdido. Finalmente, el 12 de enero de 1966 el público vio por primera vez a Adam West ponerse las baticalzas y luchar contra los villanos de colores más chillones de ciudad Gótica. Y contra todos los pronósticos, el rating se disparó.

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De golpe, Estados Unidos parecía sumergido en la Batimanía, y West se convertía en una celebridad. El canal tomó la decisión de poner Batman dos noches a la semana, una verdadera rareza ya que todas las ficciones emitían cada siete días. Por regla general, se trataba de una aventura fragmentada en dos partes, cuya primera entrega finalizaba usualmente con el héroe cautivo del villano de turno.

El hoy famoso tono camp que tanto caracteriza a esta ficción, y que de forma apresurada podría describirse como un amor por jugar con los excesos tanto narrativos como estilísticos, se convirtió en el corazón de la historia, y los televidentes se enamoraron de ese estrafalario estilo. Sobre cómo se construyó dicho registro, Julie Newmar, una de las encargadas de darle vida a Gatúbela, explicó: "El secreto estaba en que actuábamos de forma solemne. El productor siempre nos insistía que interpretáramos nuestras líneas de manera seria, sin buscar causar risas, porque mientras más serio hiciéramos todo, más ridículo terminaría siendo". Y seguramente una de las escenas que mejor representa ese espíritu desbocado sucedió en el primer episodio, en el que Batman comienza un inesperado baile. Conocido como Batusi, esa peculiar danza surgió de manera espontánea, como reveló West en una entrevista: "Empecé a moverme mientras manejaba y leía una escena que era bastante tonta, y para la que improvisé ese baile".

La fascinación de los televidentes era gigante, y la serie estrenó incluso una película. La Batimanía había tomado a los sesenta por sorpresa, un período especialmente amargo para gran parte de la sociedad debido a la guerra de Vietnam. Fueron años de mucha fama para el dúo dinámico, y así lo explicó el propio West: "Hubo tres 'b' que redefinieron el panorama cultural de esa época: Batman, Beatles, y Bond, James Bond".

Todos quieren asomarse por la ventana

El de Batman era un club del que todos querían formar parte. El tono despreocupado del show, el porte a la Hugh Hefner de Adam West, y los innegables encantos de una ficción a puro a go- go era una fiesta irresistible para cualquier celebridad. La estructura de las historias, con villanos invitados y cameos de famosos que se asomaban por la ventana de edificios por los que trepaban los protagonistas, permitió la aparición de estrellas como Gregory Peck y Elizabeth Taylor, mientras Natalie Wood y Cary Grant estuvieron muy cerca de figurar como invitados. Frank Sinatra también quiso sumarse al título, pero en un rol mucho más importante que el de un cameo, y así lo comentó West en una entrevista: "Sinatra quería interpretar al Guasón. Pero eso no pudo darse porque el papel ya estaba en manos de Cesar Romero. Y la verdad es que todas las grandes estrellas querían estar en el show, porque sus hijos siempre les insistían con que debían estar junto a Batman".

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El ejemplo de los niños insistiéndoles a sus familiares por componer a algún villano, llegó a un punto especialmente divertido cuando el prestigioso director Otto Preminger fue encerrado por su nieto, quien prometió liberarlo solo si aceptaba el papel del Señor Frío. Otro rostro invitado que engalanó la ficción fue el del enorme Vincent Price,que interpretó al mítico Egghead en siete entregas.

Con respecto al elenco estable de villanos, la ficción contó con grandes artistas como el mencionado Cesar Romero, que logró un Guasón memorable. También son muy recordados Burgess Meredithcomo El pingüino, Victor Buono en la piel de King Tut, y Frank Gorshin como el Acertijo, un rol que incluso le valió la nominación a Mejor actor secundario de comedia en los Emmy. Las Gatúbelas de Julie Newmar y Eartha Kitt también son muy populares aún. Según contó Adam West, Robert F. Kennedytambién era un gran fan de Batman y estuvo muy cerca de hacer un cameo.

Otra de las caras más célebres vinculadas al show, fue la de Bruce Lee. Él conocía a Burt Ward, y en una oportunidad el joven Robin comentó: "Bruce vivía en el mismo complejo de departamentos que yo, y a veces entrenábamos juntos. Yo era cinturón negro y bueno, ni decir que él era el artista marcial más importante, pero a pesar de eso era alguien nuevo en la industria. Claro que después de protagonizar películas como Operación Dragón, la gente no podía creer que yo hubiera practicado con él". Lee interpretaba a Kato en El avispón verde, otra ficción sobre un dúo de héroes cuya popularidad invitó a los productores a armar un crossover entre ambos títulos. Según la autobiografía de West, cuando Lee y Burt debían pelear en pantalla, Lee se puso en personaje y amagó con golpearlo de verdad, lo que provocó que Ward se estremeciera y Bruce entre risas dijera: "¡Robin al final es una gallina!". Esa pequeña anécdota, y otras similares, probablemente fueron las que inspiraron a Quentin Tarantino para crear la gran escena de Bruce Lee y Cliff Boph (Brad Pitt) en su último film.

La cuarta temporada que no fue

En 1968, y con más de cien episodios en su haber, la Batimanía comenzó a apagarse. El rating descendía mientras los productores intentaban renovar el interés por las aventuras del encapotado. Por ese motivo decidieron sumar a Batichica (Yvonne Craig), con el objetivo de atraer al público femenino joven, un sector que no le prestaba demasiada atención al programa. La fe en Batichica era tal, que los ejecutivos consideraban la posibilidad de un eventual spin off, pero pronto descubrieron que el rating seguía en descenso. De ese modo, el final de la tercera temporada dejó la serie en suspenso. Para ABC los costos eran tan elevados y el rating tan bajo, que ya no se justificaba la inversión. En un primer momento se barajó despedir a Robin y a otros personajes, pero West y el productor William Dozer se opusieron categóricamente a eso. Entonces el canal confirmó la cancelación del show, luego de 120 episodios.

Lamentablemente, el destino quiso que Batman no volviera, dado que existió una posibilidad muy concreta de contar con un cuarto año.Cuando informó que el título había sido cancelado, ABC esperó un tiempo a ver si otra cadena estaba interesada en comprar el producto para continuarlo, pero pronto pensaron que eso no iba a ocurrir, y procedieron a demoler los sets de filmación. Irónicamente, y sin saber lo sucedido, la NBC se ofreció a continuar con la serie. Sin embargo, cuando se enteraron que no quedaba ninguna escenografía en pie, y teniendo en cuenta los costos que implicaba la reconstrucción de los escenarios, ejecutivos del canal decidieron dar marcha atrás. De esa manera, y por una falta de comunicación clara entre ambas señales, Batman culminó cuando aún le quedaba mucho camino por recorrer.

Batman eternamente

Las continuas repeticiones de Batman en los años posteriores aumentaron la fama de ese show, y prácticamente no hubo país que estuviera a salvo de la Batimanía. Con el tiempo, Adam West fantaseó con la posibilidad de un film a modo de epílogo, en el que luego de vencer al crimen de Gótica, Díaz se retiraba a descansar en un rancho de Nuevo México. Pero eso nunca pasó de ser un sueño del actor.

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En los años posteriores a su cancelación, todo el elenco ganó popularidad a nivel mundial, y resulta imposible no recordar la celebradísima visita de Adam West y Frank Gorshin a Buenos Aires en 1999, en el marco de una importante convención de historietas pionera en su rubro. Para quienes vieron Batman en el 66, y para muchísimas generaciones posteriores, esa versión del encapotado es la favorita, y el ejercicio de ver y rever sus capítulos es más disfrutable que cualquier maratón de la serie de moda actual.

Por su permanencia en el imaginario de sus fans, fueron muchos y muy variados los regresos de ese título. En los setenta, West y su compañero se caracterizaron como el dúo dinámico para un especial del que luego Adam se arrepintió. En 2003 se estrenó el film televisivo Regreso a la baticueva, en el que los protagonistas recordaban sus épocas al frente de querido show. También Warnerprodujo dos películas animadas en 2016 y 2017, que retomaban la estética camp de la ficción, y en una de ellas debutó en ese universo Dos caras, cuya voz corrió por cuenta de otra leyenda de ese período, William Shatner. Por último, cabe destacar que dentro de la serie animada de Batman producida por Bruce Timm (quizá la mejor adaptación que el personaje tuvo en la pantalla), West le puso su voz a un veterano héroe que formaba equipo con el encapotado, en el capítulo "Beware the Gray Ghost".

Puede que el hoy conocido como Batman 66 haya sido un show que se tomó muchas libertades en su tono humorístico, y en su poco interés por respetar rasgos fundacionales del héroe. Pero es innegable que su original acercamiento al folclore gótico de Batman, con vistosas peleas, elegantes héroes y extraordinarios villanos, hicieron de esta ficción una favorita de todos los tiempos.

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