Blanca Suárez y Denisse Peña: las protagonistas de Las chicas del cable anticipan el final

Pablo Mascareño

Lidia, Marga, Carlota y Óscar comenzarán a transitar los tramos finales de sus historias enlazadas. Este viernes 3 de julio, Netflix estrenará la segunda parte de la temporada final de Las chicas del cable, la serie española producida por Bambú, que se ha convertido en uno de esos títulos que logra cosechar fanáticos en cada mercado donde se exhibe.

Blanca Suárez, en la piel de Lidia, uno de los personajes históricos, y Denisse Peña, quien le dio vida a Sofía, conversaron desde Madrid con LA NACION sobre las expectativas en torno a este esperado desenlace que retoma la historia siete meses después de donde había quedado, en medio del germen de la Guerra Civil Española. "A pesar de ser una ficción enmarcada en una época muy determinada, las historias que les ocurren a las protagonistas son muy actuales. Es increíble que siga vigente hablar de temas como los conflictos de sexualidad, viendo cómo encajan o no en la sociedad. Ellas no parten del término de empoderamiento, sino del ver que no las están dejando realizarse como humanos. Luchan por lo que creen que se merecen: algo tan básico como la igualdad. No son abanderadas de ningún dogma concreto, pero hoy en día están demasiado vigentes", reconoce la prestigiosa actriz Blanca Suárez en torno a ese universo que la historia mostró desde su episodio uno, cuando se conocieron estas mujeres, entonces veinteañeras, que accedieron a trabajar en la pujante compañía nacional de teléfonos.

Corría 1928 y esa oportunidad laboral implicaba el acceso a nuevos espacios y roles sociales. Las chicas del cable desarrolló su historia a partir de la realidad contextualizada y los acontecimientos personales de estas mujeres decididas a levantar la voz y luchar por sus propios objetivos. "La serie habla de situaciones muy actuales, pero que, en aquella época, ya sucedían. Con el tiempo, muchos colectivos comenzaron a manifestarse. Hoy vemos estas luchas más naturalizadas, pero es porque, en aquel momento, alguien se planteó que no se podía seguir así", explica Denisse Peña, una figura joven y de franco ascenso en los medios españoles.

El final posible

Además de Las chicas del cable, la productora Bambú también es responsable de títulos como Velvet y Gran Hotel, materiales de muy buena factura y reconocimiento del público. La segunda parte de la temporada final cierra todas las historias y es una decisión de la productora dar por terminado el proyecto. Sin embargo, algunas declaraciones de Blanca Suárez, en las redes sociales permitieron que sus seguidores se entusiasmaran con un posible spin off: "Mucha gente busca doble sentido a las cosas que uno escribe. La serie está cerrada. No sé si los responsables querrán a futuro abrir la historia, pero este final es absolutamente contundente e indiscutible. Una etapa que se ha concluido", dice terminante Suárez.

En la segunda parte de la temporada final se hace foco en los acontecimientos políticos y sociales de una España muy revuelta y se muestra con precisión mecanismos autoritarios como los llamados centros de reeducación, donde a las mujeres, en muchos casos junto a sus pequeños hijos, se las privaba de la libertad en la búsqueda de la "concientización" sobre lo que se debía hacer y pensar. Nuevamente, la amistad y el compromiso de las amigas desnudará un sistema opresivo que se ensañaba salvajemente con ellas en una sociedad machista y dictatorial. "No es por nosotras, es por todas". El leitmotiv de la serie es toda una definición. En los momentos finales, Lidia sufre la venganza de Carmen, interpretada por la formidable Concha Velasco, en un centro de reeducación, mientras Francisco y sus amigas la buscan desesperadamente. El final estará atravesado por estas inquietantes búsquedas.

-La serie se convirtió en un material con una audiencia conformada por fanáticos. ¿Cómo vivieron el tránsito por esta ficción y su final?

Denisse Peña: -Me he sentido muy afortunada de poder estar en la serie. Ha sido un trabajo muy bonito y muy fácil. Me voy muy contenta. Yo he entrado justo sobre el final y es realmente un momento muy lindo, con mucha acción y con drama. Todo se tiene que resolver en diez capítulos.

Blanca Suárez: -Hemos gestionado el final de la manera más sana posible, porque es inevitable sentir tristeza cuando algo que ha estado tan presente en tu vida, y te ha traído cosas tan bonitas, se acaba. Sabíamos que ésto iba a llegar, tarde o temprano. La serie está en un momento muy álgido, eso hace que se cierre con energía y que no se diluya la historia. No queríamos que el final pasase sin pena ni gloria, sino dejarlo bien arriba. Con estos últimos cinco capítulos, a mi juicio, lo hemos conseguido.

-¿Recuerdan cómo fue la última escena que grabaron los personajes de Lidia y Sofía?

Suárez: -En mi última escena estamos las cuatro chicas del cable intentando solucionar un lío enorme. Como en todos los rodajes, nos pilló la hora muy tarde, hacía mucho frío, era todo muy desfavorable. Acabamos alrededor de la una de la mañana, agotadas. Sabíamos que era el último día y que debíamos dejar ahí toda la energía que nos quedaba. Cuando dijeron "corten", no teníamos casi fuerzas para mirarnos y tomar noción del momento que estábamos viviendo. En realidad, la despedida entre nosotras y el equipo la habíamos tenido días anteriores porque éramos conscientes de ese final inminente, ya nos veníamos despidiendo.

Peña: -Mi última escena fue con Blanca y con Eva, aunque la mayor interacción era con Blanca. Fue una secuencia muy bonita, donde nuestros personajes conectan realmente.

-Indudablemente concluir un proyecto tiene mucho que ver con elaborar un duelo, pero también implica un nacimiento. ¿Lo entienden así?

Suárez: -Todo lo que acaba significa un nuevo comienzo, así que está bien hacer el duelo y la despedida. Es arrancar una nueva etapa con todo lo que implican las nuevas etapas. No me costó despedirme de la serie y del personaje porque ya había aceptado, desde hace tiempo, que ese momento iba a llegar. Habíamos vivido las etapas que teníamos que vivir, no hubo ningún tipo de frustración. Desde ya, hay cosas que echo de menos, pero me apetecía comenzar un nuevo ciclo.

-¿Con qué tiene que ver eso nuevo que se aproxima?

Suárez: -Tengo proyectos de cine que, por la pandemia, se han retrasado un poco. Lo más cercano es Jaguar, una serie para Netflix que espero poder empezar a rodar pronto.

-Denisse, en tu caso, ¿cómo elaboraste la despedida de tu personaje?

-Sofía es un personaje que ha estado conmigo muy poquito tiempo, pero eso es parte de nuestra profesión. La incertidumbre forma parte del trabajo y es algo que me gusta, aunque es muy difícil terminar un proyecto y no saber si vendrá algo y qué será.

-Blanca, además de tu Lidia de esta serie, les has dado vida a personajes formidables bajo las directivas de próceres del cine como Pedro Almodóvar o Alex de la Iglesia. ¿Te cuesta dar de baja a esas criaturas a las que le ponés el cuerpo?

-No me cuesta demasiado, no sé si es bueno o malo. En el día a día intento llegar a casa y desconectar bastante sobre lo que he rodado. Es la única manera para volver al día siguiente con fuerzas y con la mente despejada. Tampoco siento que me haya despedido, no me gusta deshacerme de mis personajes, están ahí. Simplemente dejas de visitarlos, pero están ahí.

Nueva normalidad

La pandemia del Covid-19 ha trastocado los planes de las actrices y anuló una posible visita de Las chicas del cable a América Latina. "Antes que sucediese todo esto que sucedió en el mundo teníamos pensado visitar algunos países de Latinoamérica para tener un feedback mucho más cercano con lo que significa la repercusión de la serie allí. Pero lo más improbable que podría pasar ha pasado, así que nos tenemos que quedar en casa. Tuvimos que posponer ese viaje, pero espero que ocurra pronto", desea Blanca Suárez.

-¿Cómo han vivido el confinamiento impuesto por la cuarentena y cómo transcurren la llamada "nueva normalidad" que transita España con las actuales aperturas en el espacio público?

Suárez: -Es extraño pensar que hay partes del mundo que están en la situación en la que nosotros estábamos hace días. Miras para atrás, tan solo unas pocas semanas, y te das cuenta del surrealismo absoluto que estábamos viviendo. Nunca pensé que todo el planeta se tendría que meter en casa para poder preservar la salud. Ha sido muy fuerte. Ahora mismo nos encontramos hacia esa nueva normalidad con las costumbres cambiadas. Las cosas que hacíamos antes ya no las podemos hacer o las tendremos que hacer de otra manera. Es raro, pero tiene que ser así. No hay que precipitarse y hacerlo con mucha calma.

Peña: -Vivimos con muchísima incertidumbre, no sabíamos muy bien que estaba pasando. En mi caso, muy preocupada por los familiares. En cuanto al encierro, lo he llevado bastante bien. De todos modos siento que, en un momento, hay que desconectar, no se puede estar todo el día viendo las noticias. Si estás todo el día observando las cosas que están pasando puedes volverte loco. A partir del encierro me di cuenta que muchas de las cosas que hacía no necesitaba hacer, así que no las extraño. Estamos saliendo poco a poco, espero que seamos conscientes para no volver atrás, con mascarillas y el desinfectante en la cartera.

-Los actores suelen conformar clanes familiares a la hora de compartir extensas temporadas. ¿Qué ha sucedido con ustedes?

Suárez: -Hemos compartido muchas horas, más que con nuestras propias familias. Es inevitable. A pesar de ser chicas diferentes, porque no podemos ser más diferentes unas de las otras, hemos encajado. Nos hemos apoyado, admirado y aprendido mucho, no podemos pedir nada más.

Peña: -No estuve los cuatro años con ellas, pero ha sido una familia que me ha acogido muy bien, me he sentido una más. Los nuevos armamos nuestra pequeña tribu, porque los personajes estaban aislados por la guerra. Todo fue con mucho cariño entre nosotros.

Una argentina en Las chicas del cable

Denisse Peña refiere a la guerra y ese es un anclaje valioso de esta ficción: la posibilidad de contar un período histórico y sus consecuencias sociales, políticas y económicas. Las escenas en el denominado centro de reeducación, todo un eufemismo del horror, resultan elocuentes. Sin apartarse de lo melodramático, Las chicas del cable transita también esa radiografía testimonial, desde la ficción, para dar cuenta de lo acontecido, en una buena iniciativa que no aparta al producto del entretenimiento neto, pero aporta un saludable plus de denuncia. "El entretenimiento sirve para todo lo que te propongas. Si es algo positivo, mucho mejor. Y, entre esas cosas positivas está el no olvidarse de donde venimos. Es normal que se nos olvide. Yo, la primera en hacerlo. Tenemos la memoria muy frágil y me incluyo. Entonces creo que es muy importante recordar que en España hubo una guerra, que costó muchas vidas, y que muchas personas lucharon por lo que creían que debían luchar. Entre ellas se encontraban las chicas del cable, que comenzaron su lucha con veinte años, queriendo labrar su futuro para ser independientes en todos los aspectos de la vida. No lucharon porque se les dijese, sino porque se dieron cuenta por sí mismas. ¿Cuál es nuestro pasado? Para pensar en eso también sirve Las chicas del cable", reflexiona Suárez.

-La ficción televisiva, en sus procedimientos estéticos, está hermanada con el cine. Ustedes han transitado ambos lenguajes y, además, el teatral. ¿Privilegian alguno por sobre otro?

-Suárez: -Son medios muy diferentes y hay una forma de proceder muy distinta en cada uno. En los últimos años, la televisión se ha equiparado al cine, así que no podría hacer una diferenciación en eso, sino en proyectos. Solo hay proyectos malos o buenos. Si uno tiene la posibilidad, y está entrenado, es muy bueno experimentar en cada medio. Hay que trabajar, sea como sea.

Peña: -No hay un medio por encima de otro. Coincido con Blanca, son muy distintos y cada uno tiene su riqueza, depende del proyecto.