Diseñadores rinden tributo a La Gusana Ciega

Chava Rock
Blogcanrol

Comparto unas líneas que escribí, a manera de prólogo, del libro homenaje que un grupo de jóvenes ilustradores editó como homenaje a La Gusana Ciega. La banda se presentará en el Auditorio Nacional el próximo 23 de febrero de 2013.

Y cuando despertamos, la Gusana Ciega seguía ahí, con los ojos abiertos: tocando, grabando, girando… rockeando. Tal y como el brevísimo cuento de Tito Monterroso, cuando se formó La Gusana, el rock en México franqueaba un proceso interesante.
 
Ya habían hecho su papel las grandes bandas de los años 80 y 90, empezaba a escribirse otra historia, daban un paso al frente las propuestas alternativas, músicos que no tocaban las puertas de las casas disqueras porque preferían tocar en escuelas, explanadas, fiestas, calles, y abrían de nuevo esos espacios.
 
La Gusana Ciega
editó primero un disco independiente bajo el entonces joven sello Intolerancia, que solo circuló unos instantes porque un nuevo subsello de una empresa trasnacional, Discos Manicomio (de Polygram), se interesó en ese primigenio trabajo y apostó por grabarle otros álbumes.
 
En esa vorágine de los años 90, cuando el naciente sello vendía cientos de miles de discos de Control Machete, que veía en el rap core de Resorte una propuesta oportuna, y se apoyaba en el ska Estrambótico… en ese mismo búnker había un equilibrio: la propuesta sonora de La Gusana Ciega.
 
Curioso. A los que les gustaba etiquetar, insertaban al grupo en un mundo cercano al brit pop o como una banda más bajo el cielo Beatle. La Gusana Ciega fue realmente una alternativa, un gozo escucharlos y una propuesta que disco a disco estableció sus cimientos y forjó su propio estilo. Un estilo que ahora podemos disfrutar como ese paisaje que aparece tan natural frente a nosotros cuando viajamos por carretera.
 



La Gusana escribió canciones que parecían cuentos; nos contó historias que retrataban momentos de sus vidas, las cuales también eran proyecciones de las nuestras: ese ying yang precioso que forma con la música el encuentro de dos fuerzas: la que interpreta y la que recibe, la que entrega todo y la que califica. Por eso fue apasionante conocer la vida de Merlina: “que es un remolino de fuego y tiempo perdido”. ¿Por qué Celofán es un himno entre sus seguidores?, porque eso es lo que provoca el grupo en quien lo escucha y entiende: “eso que quieren ver en mí es lo que se refleja”.
 
Llevó el erotismo a la partitura para ver-escuchar-sentir cómo entre cuerdas se desliza Espiral, cuando se es seducido por la deseada amante, la acaricia, la desnuda y una voz imperativa nos invita al origen de la creación: “abre tu cuerpo celestial”.
 
La Gusana Ciega no repta: viaja, transita, avanza… y en esa liberación ha pisado grandes escenarios, como aquella ocasión en la que abrió los conciertos de Oasis en México, y la gente los recibió muy bien; como esas giras extenuantes dentro y fuera del país.
 
En el ascendente trayecto el grupo no escapó al canto de las sirenas, y paró.
 
Tres años después se exorcizaron los demonios, coincidieron los caminos y el hombro con hombro, lira con lira y bataca con voz comulgaron nuevamente. La reagrupación fue con nuevos bríos: conciertos masivos, discos en vivo, covers, recopilatorios y material nuevo.
 
Pocos grupos con esa tenacidad. Ahora escriben su historia desde la independencia y cuentan con un aliado en esta nueva etapa: Class Music, empresa que los graba, los vende y apoya, haciendo camino al andar.

La Gusana es un grupo pulcro, creativo y, por ende, vigente
, que mantiene su carácter alternativo. Es precisamente sobre este andamiaje en el que van más seguros y firmes, prueba de ello es que en 2013 le abrirán las puertas del Auditorio Nacional, para que retiemble ese Conejo en el sombrero y todas las otras placas de su largo historial.
 
En tus manos (frente a ti) tienes este vistoso libro, conformado por obras gráficas inspiradas en versos, con los que la banda integró sus canciones, y que ahora un grupo de jóvenes diseñadores se atrevió a tomar para abrir un diálogo transdisciplinario, con un magnífico resultado: un tributo gráfico a La Gusana Ciega.