Música clásica, ¿cómo disfrutarla al máximo?

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por Mariana Israel

La música clásica tiene algunos hits tan populares que aparecen hasta en los crucigramas y podemos encontrar versiones remezcladas en YouTube. La Quinta Sinfonía de Beethoven, por ejemplo, o la Novena, el Himno de la Alegría.

Sin embargo, la música clásica no se reduce –no debería reducirse– a estos hits. Lo ideal sería entrenar el oído para detectar las piezas magníficas que subyacen a las populares, y descubrir verdaderos tesoros. Pero, ¿cómo?



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Menos populares, igual de buenas

¿Qué diferencia existe entre la Quinta Sinfonía de Beethoven y la Quinta de Mahler? La segunda reposa en las sombras, mientras que a la primera la tarareamos todos. Sin embargo, esta pieza de Mahler es considerada una de sus joyas. Su falta de popularidad, ¿se debe a que Beethoven es mejor?

No, responde Owen Marschall, autor de un artículo sobre ambas piezas publicado en el periódico de la Universidad Amherst. “Mahler es tan atrapante como Beethoven, pero no lo has escuchado lo suficiente como para percibir su belleza”, asegura, convencido de que la preparación “intelectual” antes de un concierto no es la única forma de apreciar una melodía en todo su esplendor.

“Si digo que es atrapante, es porque suena bien, igual que la mayoría de las canciones normales que suenan bien (…) Cualitativamente, obtienes el mismo tipo de placer de Bad Romance que de una pieza de música clásica pero, cuantitativamente, el disfrute será más fuerte y poderoso en el segundo caso”, escribe Marschall.






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La música clásica como hábito

Robert Hatten, profesor de teoría musical de la Universidad de Indiana, opina que reconocer la buena música exige práctica. “Es como ir a un museo de arte. Si miras un millar de cuadros, de alguna manera entrenas al ojo para detectar cuáles son los mejores. Lo mismo vale para la música”, sostiene en un artículo publicado en el sitio de dicha universidad.

Marschall coincide en que para disfrutar profundamente de una pieza de música clásica deberías conocerla bien, léase, escucharla una y otra vez. Mahler es complejo: recién después de varias repeticiones uno empieza a percibir sus matices y sabores. “Las primeras veces resulta aburrido. (El ejercicio) requiere un poco de fe ciega, pero prometo que vale la pena el esfuerzo”, expresa.

¿Qué puedes hacer para sacar el máximo provecho de una melodía?

•    Pon música clásica de fondo mientras trabajas o estudias, para que tu cerebro la procese gradualmente. Incorpórala como técnica de relajación.

•    Acércate a ella a través de las películas. Existen varias sobre las vidas de los compositores y otras que se hicieron famosas por sus temas musicales.

•    Elige bien tus conciertos. Si no te fascina el sonido del trombón, no asistas a un solo de trombones. Tal vez, para empezar, escoge una ópera, que combina música y actuación. Si te estresa el hecho de vestirte para un concierto, asiste a las funciones de la tarde, que suelen ser más informales.

•    El día del concierto. Llega unos minutos antes para adaptarte al entorno y acomodarte antes de que empiece.

Fuentes: periódico de la Universidad de Amherst, Universidad de Indiana, Spreading Happiness.