Cómo se convirtió Joseph Gordon-Levitt en Bruce Willis

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Lo más fácil, lo ha reconocido el propio director y guionista de Looper Rian Johnson, habría sido escoger a dos actores que al menos se diesen un aire físicamente. Pero si hubiese sido fácil este post no tendría razón de ser. Los protagonistas de Looper son Joseph Gordon-Levitt y Bruce Willis y los dos interpretan a Joe con tres décadas de diferencia. Uno es el Joe de 2042 y el otro el de 2072. El primero tiene que matar al segundo y el segundo intenta evitarlo para cambiar el pasado y arreglar el futuro.


Todo este embrollo tiene que ver con los viajes en el tiempo de una película cuyo argumento gira en torno a cómo en un futuro no tan lejano los criminales deciden deshacerse de quienes les estorban enviándolos al pasado. Allí unos asesinos a sueldo les disparan a quemarropa y hacen desaparecer el cuerpo.

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A esos asesinos se les conoce como 'loopers' y Joe es uno de ellos. Un día el encargo de Joe es matar a su yo de dentro de 30 años. Lo llaman cerrar tu bucle y la recompensa es generosa. Está dispuesto a hacerlo, pero su versión madura, no.


Con un argumento así, lo suyo era fichar a dos actores que al menos hiciesen creer al espectador que se trataban del mismo personaje. Sin embargo, Gordon-Levitt y Willis no se parecen en nada. El problema era que Johnson había escrito el personaje del Joe joven para su amigo desde hace años y nadie era mejor que él para el papel. Por otro lado, tampoco quería renunciar a Willis, que le había impresionado en 12 monos. ¿La solución? El maquillaje y las prótesis.


Para convertir a Gordon-Levitt es una versión más joven de Willis recurrieron a Kazuhiro Tsuji, todo un maestro cuando a efectos especiales de maquillaje se refiere. Cada sesión con él duraba cerca de tres horas. Cada mañana retocaban a Gordon-Levitt la nariz, el labio superior y el inferior. Además de las cejas y las orejas y las lentillas que tuvo que llevar en cada secuencia.


Pero el maquillaje y las prótesis se habrían quedado en un mero truco 'barato' si no hubiese sido por el empeño de Gordon-Levitt en hacer lo más creíble posible al personaje. Se pasó días enteros viendo las películas de Bruce Willis.

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Aunque lo cierto es que evitó sus primeros trabajos como Luz de luna o La Jungla de cristal. Según han explicado director y actor, su intención no era imitar a Bruce Willis, sino hacer creer al espectador que podría tratarse del mismo personaje.


La obsesión de Gordon-Levitt por captar los movimientos, los tics y el tono de voz de Willis fue tal que llegó a grabarse el audio de Sin City y escucharlo cientos de veces en su iPod. El mismísimo Willis le echó un cable grabándole las frases en off que tenía que decir en la película para que captase cómo las diría él mismo.


El resultado es increíble. En algunas escenas pueden descubrirse en Gordon-Levitt esos gestos tan característicos de Willis como la mueca en la boca que ambos ponen en la escena de la cafetería (primera foto del post). Ciertamente no parece que el protagonista de 500 días juntos esté imitando a Bruce Willis, sino que ambos interpretan al mismo personaje con 30 años de diferencia. Hasta Willis se quedó asombrado en la primera escena que comparten juntos.