Pequeños grandes gestos para cuidar el medio ambiente

Por: Verónica Mezzini

El medioambiente también depende ti. Es cierto. Pero… ¿es posible que desde tu lugar puedas proteger el planeta? ¡Por supuesto que sí! Lo que necesitas es saber cómo aportar tu granito de arena con pequeños cambios de hábitos que marcarán la diferencia. Llegó tu momento. ¡Manos a la obra!

Todos los días tomamos decenas de decisiones que tienen un impacto en la ecología: tus rutinas, los productos que usas, los desperdicios que generas... Lo más importante es identificar cuáles son las cosas que dañan al medioambiente y adoptar una conducta que mejore tu calidad de vida y proteja la naturaleza. Son los pequeños gestos, día a día, los que generan grandes cambios para siempre.

Aprende a reciclar. Reciclar es una forma inteligente de cuidar el medioambiente desde casa. Antes de desechar algo, piensa si puedes darle otro uso. No se trata de acumular basura sino de sacar partido a lo que tienes. Separa los residuos: vidrio, latas y plásticos, de la basura orgánica. Dispón de cubos de basura con tres divisiones para que te sea mucho más fácil separar los materiales que vas a tirar. Ciertas ciudades ya tienen sus programas de recolección de basura para reciclar, y te proveen de los cubos correspondientes.

Gota a gota, el agua se agota. Para mejorar el consumo del agua, existen varias alternativas: consumir el agua de grifo hervida o purificada (71 millones de botellas plásticas de agua son desechadas a diario y menos de un tercio son recicladas), enjuagarte la boca utilizando un vaso para que el agua no corra; ducharte brevemente y que el baño de inmersión sea un lujo esporádico. Y si necesitas regar el jardín o las macetas, hazlo temprano o al anochecer para reducir la evaporación.

Reduce la cantidad de bolsas plásticas. Disminuir la cantidad que hay en circulación es una ayuda mucho mayor a la que puedas imaginar. ¿Cuántas bolsas te entregan cada vez que vas a una tienda? Calcula, luego, cuántas usas por año. Utiliza bolsos no descartables o, en su defecto, optimiza el uso de las bolsas que necesites.

Prepara tu casa. Una de las mejores formas de ahorrar energía es aislar tu casa del frío en invierno y del calor en verano. Arregla las ventanas y puertas, coloca burletes y selladores y procura que tus artefactos de aire acondicionado y calefacción no necesiten trabajar más de lo debido.

La luz. Reemplaza las clásicas bombillas incandescentes por bombillas fluorescentes compactas. Las bombillas fluorescentes usan 66 % menos de energía y duran más. Vale la pena. Las luces LED son una alternativa ecológica que, si bien te exige una inversión inicial, luego se ve amortizada con las bajas en el consumo de energía.

El automóvil, sólo lo necesario. Existen diversas maneras para reducir su uso. Utiliza más el transporte público, aprovecha para caminar o montar tu bicicleta. Son formas saludables y efectivas para hacer una gran diferencia. Si tienes que usarlo de todas formas, una opción es compartirlo siempre que sea posible.

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