Breve historia de las grandes predicciones tecnológicas que aún no se cumplen

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Breve historia de las grandes predicciones tecnológicas que aún no se cumplen. ¿Qué tienen en común Google Glass y Pokémon Go? Que ninguno de esos proyectos cambió el mundo
Breve historia de las grandes predicciones tecnológicas que aún no se cumplen. ¿Qué tienen en común Google Glass y Pokémon Go? Que ninguno de esos proyectos cambió el mundo - Créditos: @Shutterstock

En 2013, el director ejecutivo de Apple, Tim Cook, afirmó que los dispositivos que usamos en nuestras muñecas “podrían ser un área importante para desarrollar tecnología”.

Pero no fue así. Quizás tengas un Fitbit o un Apple Watch, pero esa categoría de dispositivos digitales no ha sido tan trascendental como Cook y muchos otros optimistas tecnológicos esperaban.

Hace media década, Pokémon Go persuadió a las personas a recorrer sus vecindarios para perseguir a los personajes animados que podían ver al apuntar la cámara de un teléfono inteligente a su entorno. Cook fue uno de los ejecutivos corporativos que aseguró que el juego podría ser el comienzo de una fusión transformadora entre la vida digital y la real, a veces llamada realidad aumentada o RA.

“Creo que la realidad aumentada puede ser enorme”, les dijo Cook a los inversionistas de Apple en 2016.

No lo fue. La realidad aumentada, la realidad virtual y tecnologías similares siguen siendo prometedoras y ocasionalmente útiles, pero todavía no han llegado a ser enormes.

En la actualidad, Cook y millones de personas más están apostando a que una combinación de esas dos tecnologías se convertirá en la próxima gran fase de internet. Apple, Meta, Microsoft y Snap están dirigiendo esfuerzos hacia un futuro en el que utilizaremos computadores en la cabeza para generar interacciones que fusionen la vida digital con la física. (Vos y Mark Zuckerberg pueden llamar a eso “metaverso. Yo no lo haré).

Debido al historial irregular de los tecnólogos a la hora de predecir revoluciones digitales, vale la pena examinar por qué sus pronunciamientos aún no se han hecho realidad y si quizás esta vez tengan razón.

Hay dos formas de ver las predicciones sobre las computadoras vestibles y los mundos digitales inmersivos durante la última década. La primera es que todos los inventos pasados fueron pasos necesarios en el camino hacia algo grandioso.

La gente se burló de Google Glass después de que la compañía lanzara una versión de prueba de los anteojos computarizados en 2013, pero las gafas podrían haber sido un importante paso necesario. Desde entonces, los chips de computadora, el software, las cámaras y los micrófonos han mejorado tanto que los accesorios digitales para la cabeza podrían en poco tiempo ser menos molestos y más útiles.

Amanda Rosenberg con los Google Glass
Los Google Glass fueron presentados hace casi una década como un dispositivo experimental, y la compañía no continuó su desarrollo más allá de un par de versiones


Los Google Glass fueron presentados hace casi una década como un dispositivo experimental, y la compañía no continuó su desarrollo más allá de un par de versiones

Del mismo modo, es posible que Pokémon Go, los videojuegos de realidad virtual y las aplicaciones para probar un nuevo lápiz labial a través de la realidad aumentada no sean para todos, pero ayudaron a los expertos en tecnología a refinar esas ideas y entusiasmar a algunas personas con las posibilidades de experiencias digitales más envolventes.

Según los reportes, Apple podría lanzar el próximo año un visor computarizado similar a unos anteojos para esquí, diseñado para ofrecer experiencias de realidad virtual y aumentada. Apple solo dio pistas sobre ese proyecto durante un evento celebrado el lunes 6 de junio en el que se revelaron los ajustes de software del iPhone, pero la compañía ha estado sentando las bases para que estas tecnologías sean su próxima gran categoría de productos.

La segunda posibilidad es que los tecnólogos podrían volver a estar equivocados sobre el potencial de las próximas iteraciones de “Google Glass más Pokémon Go”. Quizás características más refinadas como mayor duración de la batería, anteojos que luzcan menos tontos y cosas más entretenidas para hacer en las computadoras faciales no sean los ingredientes más esenciales para la próxima gran tecnología.

Uno de los problemas es que los tecnólogos aún no nos han dado buenas razones sobre por qué querríamos vivir en el mundo digital/real que imaginan para nosotros.

Cualquier tecnología nueva inevitablemente compite con el teléfono inteligente que es el centro de nuestra vida digital. Todo lo que salga de aquí en adelante debe responder a la pregunta: “¿Qué hace esta cosa que no haga mi teléfono?”.

Ese desafío no significa que la tecnología esté estancada en la actualidad. Me han entusiasmado los entrenamientos que hacen que parezca que un entrenador me está guiando a orillas de un lago de montaña virtual y puedo imaginar nuevas maneras de conectar con personas que se encuentren lejos que se sientan más íntimas que Zoom. Apple, en particular, tiene un historial exitoso de tomar conceptos tecnológicos existentes como los teléfonos inteligentes y la emisión en continuo de música y lograr hacerlos atractivos para las masas.

Pero cuanto más rica sea nuestra vida digital actual, más difícil será que adoptemos algo nuevo. Y eso es algo que las predicciones pasadas y actuales de un futuro informático más inmersivo no han tenido en cuenta.

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