Brittany Murphy y su marido: una historia mortal cuyas piezas no terminan de encajar

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A lo largo de una década Brittany Murphy había logrado hacerse un hueco en el corazón de los espectadores, dejando huella con su personalidad efervescente, su sonrisa contagiosa y con películas que marcaron a generaciones de manera diferente, como Fuera de onda (1995), 8 Millas (2002) o Recién casados (2003). No podemos negar que por una cosa o por otra, se ganó un lugar en la memoria cinéfila. Pero el destino le deparaba un final que todavía muchos no terminamos de comprender del todo. Falleció con 32 años en su casa de Los Angeles el 20 de diciembre de 2009 al despertar a las 3 de la madrugada con falta de aire y tras varios días lidiando con alguna especie de resfrío o gripe, además de fuertes calambres por el período menstrual.

Según el informe de la autopsia murió a causa de neumonía, anemia e intoxicación de varios medicamentos. Sin embargo, en las Navidades de 2009 prácticamente nadie entendía cómo siendo tan joven había muerto por una causa que podía haber tratado con un médico u hospital correctamente. Y mucho menos lo comprendimos cuando cinco meses después su marido de 40 años moría por causas similares.

Brittany Murphy y su marido Simon Monjack en la proyección de
Brittany Murphy y su marido Simon Monjack en la proyección de "Trembled Blossoms" presentada por Prada el 19 de marzo de 2008 en Beverly Hills, California. (Photo by John Shearer/WireImage for Prada)

Brittany Murphy murió cuando ni su carrera ni su vida pasaban por el mejor momento. Físicamente lucía muy delgada y la habían despedido o eliminado de varios proyectos. Como la secuela de Happy Feet (donde prestaba la voz a uno de los personajes) después de que surgieran historias en tabloides que la relacionaban con el consumo de drogas; o al eliminar su personaje en Los Mercenarios o al retirarla de la serie animada El rey de la colina, y poco antes de su muerte también la apartaban de una película titulada The Caller. Había viajado expresamente a San Juan en Puerto Rico para el rodaje en noviembre de 2009 junto a su madre, Sharon Murphy (su compañera constante a lo largo de su carrera) y su marido, Simon Monjack. Sin embargo la despidieron en el primer día de producción, según los rumores, por el comportamiento embriagado de su marido (Biography). 

Pero además vivía en una mansión en las colinas de Hollywood que detestaba -y que había comprado de Britney Spears años atrás- y compartía con su madre y marido. Dos personas a las que cuidaba constantemente. Su madre como superviviente de cáncer de pecho pero con una neuropatía debilitante, y su marido asmático que padecía de convulsiones, dormía con oxígeno al sufrir de apnea y hasta ella misma había salvado de un paro cardíaco haciéndole CPR días antes de morir. Ella, con lo pequeñita que era, ayudaba a su marido de 136 kilos con cada ataque, convulsión, etc. (The Hollywood Reporter).

Vivían con las ventanas literalmente cerradas, sin proyectos interesantes y con la carga de haber sido señalada como patito feo durante mucho tiempo en la industria. Según su marido, pasaba horas delante del espejo del baño, probando perfumes y cosméticos, escuchando música, escribiendo poesía o estudiando su imagen al milímetro. El baño era “su zona de confort”. Y por esas ironías del destino, fue allí donde vivió su destino final.

Sin embargo, según un amigo de la familia, Brittany tenía planes. Quería mudarse a Nueva York, cerca de donde había crecido, para comenzar su propia familia y convencida de que el cambio de aires la acercaría de nuevo al cine independiente y su marido podría encontrar trabajo como director y guionista. Su marido y madre siempre aseguraron que la actriz nunca consumió drogas a pesar de los rumores que la dejaron sin trabajo y que, además, algunos usaron para señalar su delgadez antes de su muerte. Es más, el marido aseguró a THR que le habían diagnosticado un soplo en el corazón de adolescente y por ello le era imposible imaginar siquiera consumir cocaína o cualquier tipo de estimulante.

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En aquel viaje a Puerto Rico, tanto su madre como marido sufrieron infecciones de estafilococo, que más tarde padeció ella también. A mediados de diciembre sufría de laringitis y pasaba su segundo período menstrual en el mismo mes, derivando en anemia. Tras seis semanas sin recuperarse, finalmente pidió cita con el médico. Llamó un viernes y le dieron cita para el lunes. Pero no sobrevivió ese fin de semana.

Despertó sintiendo falta de oxígeno, tomó antibióticos, unas pastillas para el dolor de cabeza, jarabe para la tos y hasta usó un spray nasal. Todo esto mezclado con un antidepresivo (Prozac), un antiinflamatorio (metilprednisolona), un medicamento anticonvulsivo (Klonopin), un bloqueador beta, así como ibuprofeno para aliviar el dolor del período.

Cuando la madre llamó a los servicios de emergencia, Brittany ya estaba inconsciente en su baño preciado, tras decirle “estoy muriendo. Voy a morir, Mami, te quiero”.

Nadie daba crédito al conocerse la noticia de su muerte y desde entonces su final ha estado rodeado de infinidad de teorías conspiratorias. Su marido culpaba a Hollywood de haberla matado de "corazón roto" por lo mucho que le habían dado la espalda; su padre dijo que la habían envenenado y hasta se habló de la posible responsabilidad del moho que, al parecer, estaba presente en varios rincones de la casa. La madre y el marido enseguida se alinearon frente a la prensa y rumores, pero poco a poco Sharon se fue distanciando, con un amigo de la familia llamado Alex Ben Block asegurando más tarde que Simon había “exagerado o fabricado” mucho de lo que les había contado sobre su vida.

Pero cinco meses después, el cuerpo sin vida de Simon Monjack era encontrado en la misma mansión por las mismas causas que su esposa: neumonía y anemia severa. Tenía 40 años.

Y las teorías se dispararon. Hace más de una década se habló de si el moho de la casa había sido el culpable, si hubo alguna intención premeditada, si fue un asesinato, hasta si la casa estaba maldita, etc. Y es que además de la extraña coincidencia en los motivos de sus muertes, la relación entre Brittany y Simon siempre generó curiosidad. Ella era una actriz conocida cuando comenzaron la relación y él aseguraba ser director y guionista aunque solo había realizado una película, mientras que su segundo crédito derivó en una disputa legal (Simon decía que la idea de Factory Girl era suya, al final llegaron a un acuerdo de darle un crédito en la historia, aunque su director mantiene que no tuvo nada que ver). Tras el matrimonio, Brittany comenzó a lucir cada vez más delgada, haciendo películas que no terminaban de destacar y perdiendo trabajo en el camino. Vivía lejos de los focos, aparentemente recluida en esa mansión que tanto odiaba.

Que los dos hayan fallecido tan jóvenes con cinco meses de diferencia, y por las mismas causas, lleva alimentando teorías desde hace once años. Y más aun cuando poco a poco se dieron a conocer detalles curiosos -por describirlos de algún modo- de la vida de Simon. Como que hubo una orden de arresto un año antes de iniciar la relación con Brittany, en 2005, por supuesto fraude con una tarjeta de crédito aunque los cargos luego fueron retirados. O que ese mismo año un banco lo demandó por $470.000 tras haber sido desalojado de cuatro viviendas. O que en 2007 habia sido arrestado porque su visa había caducado. (Fuente: New York Post)

Dos muertes que pueden tener su explicación médica en el informe forense pero que no dejan de generar preguntas ante la juventud y cercanía en el tiempo de ambas. Hay quienes señalan la importancia del control menstrual debido a la anemia padecida por la actriz al momento de su muerte, que la habría hecho más vulnerable a complicar infecciones y los efectos secundarios de los medicamentos que había tomado. Según el asistente forense de la autopsia, su muerte podía haberse evitado de haber visitado al médico o un hospital previamente.

Y es que, yo misma me lo he preguntado y recuerdo estar pendiente de todos los rumores y teorías que salían tras la muerte. ¿Por qué no fue al médico si estuvo débil y enferma durante semanas? ¿Por qué encerrarse en su casa y ni siquiera pedir asistencia médica a domicilio? ¿Por qué aquellos que la rodeaban no la forzaron a pedir ayuda?

Cuando quedan unos meses para que se cumplan 12 años de su muerte, un documental pretende dar respuestas o abrir más la incógnita. Se trata de What Happened, Brittany Murphy?, una producción de dos capítulos que indaga en el fallecimiento de la actriz pero lanzando una luz muy gris sobre el marido.

En el tráiler se puede ver claramente cómo ponen sus miras en los detalles más desconocidos de Simon, haciendo hincapié en una relación matrimonial desconocida ante los ojos del público. En el avance repiten que Simon habría mentido a Murphy y su familia al decir que era superviviente de un cáncer terminal de cerebro que habia tratado con un tratamiento experimental hecho con aletas de tiburón y que había tenido relaciones amorosas con Madonna y Elle MacPherson.

Una excompañera de Brittany, Kathy Najimy, asegura en el avance que Simon llegó a su vida sentimental cuando la actriz estaba padeciendo “una caída” en su vida personal.Creo que su juicio estaba nublado y se convirtió en presa. Todos teníamos miedo y estábamos asustados. ¿Quién era este tío?” pregunta.

What Happened, Brittany Murphy? probablemente de lugar a más preguntas que respuestas, pero su intento de encontrar explicación a dos muertes repentinas se verá en HBO Max el 14 de octubre en EE.UU. En España aun no tiene fecha de estreno, pero con la plataforma llegando al mercado el día 26 probablemente no tardemos mucho en descubrirlo.

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