Burrow admite que olvida lo sucedido en algunos partidos y pone en discusión el protocolo de conmoción cerebral

Joe Burrow, mariscal de campo de Cincinnati Bengals, reconoce que hubo partidos en los que sufrió una pérdida repentina de la memoria, lo cual aviva las discusiones acerca de las accidentales jugadas que terminan con conmociones cerebrales en la NFL.

El proceso por dicho trastorno ha sido un tema candente durante las últimas dos semanas, a partir de los incidentes preocupantes que involucraron al quarterbacks de Miami Dolphins, Tua Tagovailoa.

El hawaiano había quedado eximido de la mencionada afección en su cabeza, a pesar de que se lo percibiera tembloroso después de un fuerte golpe contra Buffalo Bills (el 25 de septiembre) y llegó a completar el juego; cuatro días antes, había sido derribado por otro fuerte choque ante los Bengals.

Eso provocó que fuera llevado inmediatamente al hospital y diagnosticado con conmoción cerebral. Fue descartado para el juego de la Semana 5 contra New York Jets y su situación generó dudas sobre el rigor y la precisión de los protocolos de la liga.

Burrow, quien llevó a los Bengals al Super Bowl LVI la temporada pasada (perdieron con LA Rams), reveló sus experiencias y agudizó la inquietud. "He tenido algunos (partidos) en los que no recuerdo la segunda mitad, o no recuerdo todo el juego, o sé que me mareé un poco en un momento, pero nada duradero", expresó el jugador de 25 años al podcast de Colin Cowherd.

En el mismo relato, el nacido en Iowa continuó: "Me golpearon y me olvidé del resto del partido. Eso sucedió un par de veces. Pero nunca tuve dolores de cabeza durante una semana ni tengo síntomas de conmoción cerebral después del juego".

Burrow, quien fue el mariscal de campo rival de Tagovailoa cuando se lo llevaron en camilla la semana pasada, agregó que el riesgo de conmoción cerebral es inherente al juego. "Da miedo. Todos conocen la profesión que hacemos, es un juego peligroso, esa siempre es una posibilidad. Pero luego, cuando sucede, colectivamente aguantas la respiración", confesó.

"Puedes hacer todas las reglas que quieras para que el partido sea lo más seguro posible, pero hay un riesgo y un peligro inherentes al fútbol. Vas a tener lesiones en la cabeza. Te vas a desgarrar el ligamento cruzado anterior. Te vas a romper el brazo. Ese es el juego que jugamos. Esa es la vida que vivimos. Y nos pagan generosamente por ello. Creo que al entrar en cada juego, sabemos en lo que nos estamos metiendo", reconoció el mariscal.

Foto: Getty Images