Con el cabello plateado y sin pena por las prestaciones, los jubilados trabajan a medio tiempo en la industria de los viajes

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Los objetos que Joey Boyd-Scott y su esposa María han coleccionado durante sus viajes están exhibidos en su casa en Upland, California, el 5 de agosto de 2022.(Beth Coller/The New York Times)
Los objetos que Joey Boyd-Scott y su esposa María han coleccionado durante sus viajes están exhibidos en su casa en Upland, California, el 5 de agosto de 2022.(Beth Coller/The New York Times)

María Boyd-Scott cumplió 60 años el mes pasado, y ella y su esposa, Joey Boyd-Scott, de 68, celebraron por todo lo alto: viajaron en clase ejecutiva a Ámsterdam, se alojaron en un Hilton durante dos noches, y luego se dirigieron a Francia para hospedarse dos noches en el Waldorf Astoria de Versalles.

¿La merma en sus carteras? Gracias a que trabajan a medio tiempo en el sector del turismo, sus vuelos costaron 462 dólares en total, y solo pagaron los impuestos. El Hilton de Ámsterdam costó 55 dólares por noche, y el hotel de cinco estrellas en Francia, 75. La familia Boyd-Scotts calcula que el viaje podría haber costado más de 6000 dólares.

La pareja forma parte de un tipo creciente de trabajadores auxiliares de viajes que se integran a la fuerza laboral cuando las aerolíneas y los hoteles, que ya están luchando con la disminución de su personal tras los despidos masivos de 2020, ahora se enfrentan a la renuncia numerosa de trabajadores. Muchos de estos nuevos trabajadores son experimentados, de cabello plateado y no les da vergüenza trabajar en esta actividad por las prestaciones.

“Tengo muchos amigos en el sector de las aerolíneas, los vi volar a todos y pensé: ‘Bueno, sería divertido’”, aseveró María. “Así que presenté una solicitud cuando tenía 58 años y me llamaron”.

María aceptó un trabajo como agente de rampa para United Airlines en mayo de 2021, cargando y descargando equipaje en el aeropuerto internacional de Ontario, en el condado californiano de San Bernardino. La mayoría de las semanas trabaja 15 horas, el mínimo para mantener el acceso a los beneficios de vuelo que se les ofrecen a todos los trabajadores de United, que incluyen viajes ilimitados en espera para ella y un ser querido (sin costo dentro de Estados Unidos y con grandes descuentos a nivel internacional), además de tarifas en espera a cualquier lugar en el que la aerolínea tenga servicio.

Para ponerle la cereza al pastel, a principios de este año, Joey consiguió un puesto de trabajo como agente de recepción en un hotel Hilton de Riverside, California, cuyas prestaciones laborales incluyen grandes descuentos en las habitaciones de los más de 6800 hoteles de la cartera global de 18 marcas de Hilton.

Hasta ahora, la pareja ha aprovechado los viajes nacionales, ha disfrutado de una estancia a precio reducido en el Waldorf Astoria de Beverly Hills y de una escapada de 55 dólares la noche en el famoso Hotel Del Coronado de San Diego. La primera vez que combinaron sus prestaciones fue para vacacionar en Europa pero cuando Joey termine su capacitación (que en estos momentos es de cinco días a la semana) planean convertirlo en una práctica habitual.

Joey Boyd-Scott, a la izquierda, y su esposa, María, ambas con trabajos de medio tiempo en el sector de los viajes aéreos, en Upland, California, el 5 de agosto de 2022. (Beth Coller/The New York Times)
Joey Boyd-Scott, a la izquierda, y su esposa, María, ambas con trabajos de medio tiempo en el sector de los viajes aéreos, en Upland, California, el 5 de agosto de 2022. (Beth Coller/The New York Times)

El sector de los viajes se enfrenta a una escasez importante de mano de obra. En junio, el empleo nacional en los sectores del ocio y la hostelería descendió casi un 8 por ciento desde febrero de 2020, de acuerdo con la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, lo que provoca que los hoteles, las aerolíneas y otros operadores turísticos tengan deficiencias en su equipamiento para hacer frente a la demanda creciente. Esta crisis, que se traduce en cancelaciones de vuelos generalizadas, terminales llenas de maletas perdidas y una disminución del servicio a la habitación y de la limpieza diaria, está impulsando a las empresas a reclutar trabajadores en ferias de empleo y a mejorar sus prestaciones con bonificaciones y pagos en el mismo día. También los está obligando a considerar a las personas mayores para puestos que no son para trabajadores experimentados.

“Estamos abiertos a todo”, comentó Dan Bienstock, director de personal de EOS Hospitality, una empresa de gestión hotelera. “Tenemos más ofertas de trabajo en toda la empresa que nunca, y estamos pensando en maneras no convencionales de retener el talento”.

Más de la mitad de los 38 establecimientos de la cartera de EOS, entre los que se encuentran Red Jacket Resorts, en Cabo Cod, Massachusetts, y Cape Arundel Inn, en Kennebunk, Maine, dependen en gran medida de los huéspedes de temporada, y de la contratación estacional. La empresa no se dirige de manera activa a los trabajadores de mayor edad para los puestos de trabajo de verano, dijo Bienstock, pero está centrando sus esfuerzos de contratación en las comunidades locales de los hoteles para complementar la mano de obra de verano que durante mucho tiempo habían ocupado los trabajadores internacionales con visas H-2B.

“La reserva de mano de obra para la industria hotelera se ha visto muy afectada, y estos puestos de trabajo de nivel inicial son más difíciles de cubrir desde la pandemia”, señaló Eric Rubino, director de desarrollo de Extreme Hospitality, una empresa de gestión de activos que trabaja con más de 300 hoteles. “Las personas mayores, a las que quizá no les interese tanto trabajar, podrían pensar: ‘No necesito el dinero, pero esa prestación de viajes significa mucho’”.

No obstante, incluso aquellos que no necesitan el dinero podrían considerar ahora el atractivo de un dinerito extra. Según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, el número de trabajadores de la hostelería mayores de 65 años ha superado el crecimiento de la población de ese sector desde 2012, pasando de 418.000 a 590.000. El aumento se produce en un momento en el que la inflación alcanza máximos históricos, un fenómeno que afecta más a los jubilados y a las personas con ingresos fijos.

Rubino calcula que, desde el comienzo de la pandemia, al menos el 65 por ciento de las contrataciones nuevas en las propiedades con las que trabaja son posteriores a la jubilación o de mayores de 50 años. Los representantes de varias empresas aéreas importantes, como United, Delta y American, dijeron que o bien no hacen un seguimiento de estos datos demográficos o no han notado un cambio, pero los directores de contratación de los hoteles sí.

“He visto una afluencia de trabajadores de mayor edad”, afirmó Stephanie Guibert, responsable de recursos humanos del Palm Beach Marriott Singer Island Beach Resort & Spa de Florida. Señaló que, aunque su establecimiento ha notado un aumento en el número de solicitantes en general, “lo más difícil es lograr que la gente se presente a las entrevistas o a trabajar en su primer día”. Los trabajadores de más edad y los que se acercan a la edad de jubilación, dijo, están mostrando un seguimiento mucho mejor y, por lo tanto, son contratados con más frecuencia.

Con sus nuevos empleos de medio tiempo, algunos trabajadores mayores han encontrado la oportunidad de tener un pasaporte por primera vez.

Renae Mattimoe, de 49 años, trabajó para la empresa de camiones de su padre en Montana durante 20 años, y cuando este vendió el negocio en 2020, ella quedó a la deriva. Casada y con siete hijos, su único viaje internacional había sido a Canadá en la década de 1990, cuando los estadounidenses aún podían entrar solo con una licencia de conducir o un acta de nacimiento.

“Cuando tienes siete hijos, no puedes darte el lujo de viajar en avión”, señaló.

A principios de este año, aceptó un trabajo de medio tiempo en Envoy Air (una compañía aérea regional de American Airlines) en el aeropuerto de Bozeman, Montana. Hace el registro de las personas, recoge el equipaje y a veces trabaja en la rampa. Además, ahora también puede volar gratis, o solo pagando los impuestos si el destino es internacional. En enero, ella y un compañero de trabajo viajaron a Madrid con American Airlines por 46 dólares cada uno. Con ese viaje usó su pasaporte por primera vez. A este le siguió una visita a Londres.

Gana solo 20 dólares por hora y se apresura a señalar que jamás habría podido aprovechar el trabajo, ni sus prestaciones correspondientes, si no tuviera ya una certeza financiera.

“No puedes pagar la hipoteca con las prestaciones de los vuelos. Tienes que estar en una posición en la que puedas solventar los costos”, dijo. “Pero es surrealista. Nunca imaginé que mi vida sería así”.

© 2022 The New York Times Company