El café, ¿un estimulante saludable?

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El café es la bebida estimulante preferida de muchas personas. Pero puede ser mucho más que aquello que ayuda a superar el cansancio porque los estudios demuestran que el café también puede ser beneficioso para la salud. ¿Por qué?

"El café no es insalubre", afirma la científica especializada en nutrición y salud Anna Flögel. Más bien, las investigaciones actuales demuestran hoy lo contrario.

"Es más probable que un consumo al menos moderado se asocie con una reducción general del riesgo de enfermedad", señala la investigadora.

Flögel ha evaluado estudios a largo plazo en los que se interrogó repetidamente a decenas de miles de personas durante décadas sobre sus hábitos de vida y en los que se registraron nuevas enfermedades.

Uno de los hallazgos debería complacer a los entusiastas del café: "Las personas que beben café viven más tiempo, en todos los continentes", afirma.

Sin embargo, el café ha tenido durante mucho tiempo mala fama en lo que se refiere a la salud pero, ¿por qué?

Según la científica, esto está relacionado con el diseño de los estudios y, en especial, con el hecho de que no se tomó en cuenta un factor central, el tabaquismo.

Esto se debe a que los fumadores suelen tomar café con más frecuencia. Y por ello, a veces se atribuyen erróneamente al café riesgos para la salud, como el aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Las investigaciones científicas sugieren ahora muchos aspectos que promueven la salud. Así es probable que el consumo de café tenga un efecto preventivo contra el cáncer de útero y de hígado. Lo mismo ocurre para la diabetes tipo 2.

Según Flögel, el riesgo de que personas sanas desarrollen hipertensión arterial no está vinculado con el consumo de café.

La Fundación Alemana del Corazón afirma que, en general, los pacientes hipertensos no tienen que dejar de tomar café. Sin embargo, aconseja programar las mediciones de la presión arterial de forma que no se realicen entre 20 y 30 minutos después de tomar café, debido al aumento a corto plazo de la presión arterial.

En cambio, la entidad señala que las personas con arritmias cardíacas deben ser más precavidas porque si estas se agravan con el consumo de café, deberán tomar menos o evitarlo por completo.

La primera conclusión provisional es que se puede beber café sin mala conciencia. Al contrario, probablemente hasta sea saludable hacerlo.

Aún debe sin embargo aclararse cómo afecta el café directamente al cuerpo y para ello se analizarán tres teorías muy extendidas.

Tesis 1: El café no hidrata

No es cierto. "El café forma parte de la cantidad de líquidos que se ingieren, como el agua", dice la científica Flögel. Eso significa que cuenta en el balance diarios de líquidos bebidos. En general se recomienda beber entre 1,5 a 2 litros de líquidos por día.

Tesis 2: Cuanto más café, ¡más despierto!

No siempre es cierto en todos los casos. Según explica Fögel, la rapidez con la que se metaboliza la cafeína varía mucho de una persona a otra. "Para una persona, media taza es suficiente para convertir la noche en día, mientras que otra puede beber cuatro tazas y dormirse", señala.

También existe un efecto de acostumbramiento, porque a quien suele beber regularmente café, una taza de esta bebida ya no le da una fuerte estimulación.

Tesis 3: El café favorece la digestión

Es muy cierto. Para muchas personas forma parte de su rutina matutina tomar primero una taza de café y luego ir al baño. Este efecto puede explicarse principalmente por la cafeína, según sostiene Flögel, porque en general estimula el metabolismo.

Pero esta tesis tampoco se aplica de forma generalizada ya que el hecho de que el café facilite la digestión, y en qué medida, varía de una persona a otra.

¿Y qué pasa cuando el café cae mal al estómago? Entonces vale la pena pasarse a un café espresso, según recomienda la ecotrofóloga Birgit Warnecke de la Asociación Alemana de Café en Hamburgo.

La experta afirma que el espresso contiene, según su tostado y su preparación, menos sustancias que puedan dañar un estómago sensible.

"El frecuente consejo de cambiar a un café de tostado largo para mejorar la tolerancia es un mito basado en conocimientos anticuados", dice Warnecke.

"Si ya se sufre de malestar estomacal, se debe evitar tomar café -como muchos otros alimentos, por cierto- con el estómago vacío", aconseja la experta. En este caso, señala, añadir leche es una buena idea, ya que reduce el contacto directo del café con el revestimiento del estómago.

Dado que la cafeína estimula la digestión, el café descafeinado se tolera a veces mejor que el café con cafeína. Por supuesto, también es una buena alternativa si se quiere prescindir del efecto estimulante y despertador de la cafeína.

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