¿Usas sal o bicarbonato para blanquear los dientes? Expertos explican por qué no debes hacerlo

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Expertos en odontología han advertido que cepillarse con sal (cloruro de sodio) o un compuesto similar, bicarbonato de sodio, puede ser perjudicial para la salud dental, con peligrosos efectos a largo plazo.

Getty Creative
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Si bien la sal y el bicarbonato de sodio son elementos abrasivos que podrían eliminar las manchas de los dientes, añadirlos al cepillado “es como tratar de limpiar el piso lijándolo”, dijo a CNN el Dr. Matt Messina.

Messina, profesor asistente en la Facultad de Odontología de la Universidad Estatal de Ohio insiste en que no hay evidencia científica de que cepillarse con sal tenga algún tipo de efecto blanqueador en los dientes.

Al parecer, esta práctica se ha hecho popular en los últimos años. En Internet se pueden encontrar decenas de tutoriales de belleza que recomiendan una mezcla de bicarbonato de sodio con limón u otro ácido natural para hacer más blancos los dientes.

Muchas personas han considerado esta “técnica”, en especial las que acostumbran a tomar café, vino tinto o té con frecuencia.

Aunque la sal común de mesa carece de propiedades para el blanqueamiento, el uso del bicarbonato de sodio puede ser más justificable dado que es un abrasivo suave y un blanqueador químico suave que puede neutralizar los ácidos que causan caries.

En tiempos en los que no existía la pasta dental, el bicarbonato de sodio era usado para pulir los dientes y reducir la acidez. Pero en la actualidad se ha comprobado que recurrir a este método puede erosionar el esmalte de la dentadura, una capa externa delgada y dura que protege cada pieza.

Cuando el esmalte se desgasta por una sustancia irritante, como la sal, las bacterias en la placa penetran los dientes más rápidamente, y producen los ácidos que hacen proliferar las caries.

La erosión también puede hacer que los dientes se vuelvan más amarillos a largo plazo, ya que la dentina de color amarillo, la capa interna del diente, está expuesta.

Otro peligro potencial es “el daño a los nervios y las encías, las cuales pueden volverse más sensibles con el tiempo”, explicó por su parte el Dr. Gerald Grossman, un dentista cosmético de la Junta Estadounidense de Odontología Estética.

“Es posible que vea blanqueamiento a corto plazo, ya que eliminará las manchas superficiales, pero el daño a largo plazo de ninguna manera vale la pena”, dijo Messina. “El esmalte no vuelve a crecer... una vez que se va, se va”.

Para Messina nada hace más por los dientes que la higiene constante. “Los dientes limpios son más blancos y saludables”, sentenció.

El cloruro de sodio o sal, dice Grossman, podría usarse en última instancia añadido la pasta de dientes, pero “el porcentaje tiene que ser muy, muy pequeño”. “No es tomar un cuarto de cucharada de sal y ponerla en la pasta”, advirtió.

Tanto Grossman como Messina recomiendan siempre acudir al dentista porque existen varias técnicas de blanqueamiento seguras, “pero serán diferentes para cada persona”.

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