‘Cerrando el Ciclo’, el proyecto en CDMX que transforma vidrio reciclado en joyería

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En las cercanías de la estación Oceanía de la antigua Línea B del metro, al oriente de la Ciudad de México, se encuentra el taller de Cerrando el Ciclo, un proyecto que desde hace 12 años se dedica a recuperar y reciclar botellas de vidrio para darles un segundo uso y convertirlas en joyería o productos decorativos.

Cerrando el Ciclo es un proyecto inclusivo donde las mujeres son prioridad, ya que no solo las incluyen en el tratamiento y elaboración de las piezas que fabrican, sino que los talleres y cursos que imparten para manipular este material están dirigidos especialmente para ellas: madres solteras, amas de casa y personas con alguna discapacidad.

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En sus inicios, este proyecto fue una asociación civil que enfocó sus capacitaciones a mujeres. Sin embargo, con el tiempo han logrado cambiar y evolucionar. 

Hoy tienen sedes en estados como Querétaro y Puebla, mientras que, en la CDMX, su punto de venta se encuentra en la calle de Coahuila #189, ubicada en la colonia Roma Norte, de la alcaldía Cuauhtémoc.

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Las mujeres de Cerrando el Ciclo. Foto: Cerrando el Ciclo.

Los valores de Cerrando el Ciclo

El reciclaje de vidrio, la economía circular y la sustentabilidad son parte importante para Cerrando el Ciclo. Durante el proceso se encargan de revisar el estado de cada botella que reciben. 

Algunas botellas de vidrio, por ejemplo, son destinadas para la producción de joyería y diseños, y otras más, si llegan con algún daño, son enviadas a una vidriera para volver a ser procesadas.

José Luis Pérez, director y fundador de Cerrando el Ciclo, cuenta a Animal MX que en este proyecto no solo se dedican a impulsar el reciclaje de las botellas de vidrio con un enfoque social, sino también, con base en esa conciencia ambiental, organizan campañas de acopio que suman en la producción.

“[Cerrando el ciclo] genera alternativas para mujeres que están en una situación vulnerable y [así] ellas pueden generar un ingreso a partir del acopio y la transformación de las botellas de vidrio que la gente tira. Buscamos generar conciencia ambiental y transformamos estas botellas en diferentes productos como joyería, vasos decorativos, reconocimientos y azulejos”, explica José Luis.

Para el fundador, su objetivo es demostrar que a partir de la economía circular, el vidrio también es un producto reciclable que se puede usar para recuperar, transformar y convertirlo en un producto nuevo que es más que un residuo.

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José Luis, el fundador del proyecto. Foto: Verónica Santamaría.

El vidrio, cuatro mil años después

El vidrio es un material que tarda cuatro mil años en degradarse y su capacidad de reciclaje es baja. Sin embargo, ECOPUMA de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM, explica que se ha demostrado que es uno de los materiales de envase que más respeta al ambiente.

Para producir el vidrio se requiere de arena de sílice, energía y metales. Además, en la infografía de ECOPUMA se informa que el proceso de extracción es sencillo y poco contaminante por tratarse de un material químicamente inerte. 

De acuerdo con el Inventario de Residuos Sólidos de la Ciudad de México, desde el año 2020 hasta el 2023, los residuos que más generan las fuentes fijas pertenecen a desechos inorgánicos con potencial de reciclaje, seguido de los residuos de manejo especial y voluminosos que, en suma, forman parte de las 870.68 toneladas de basura generadas por día (t/día).

Pese a que los residuos inorgánicos de aprovechamiento limitado se generan en menor proporción, el Inventario de Residuos Sólidos de la CDMX advierte que estos son los que llegan, principalmente, a los rellenos sanitarios debido a su bajo potencial de valorización.

Información de la Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema), señala que los cinco residuos con mayor generación en la CDMX son: cartón con una generación de 215.46 t/día; residuos de alimentos con 151.27 t/día; papel con 53.68 t/día; otros con 51.54 t/día y vidrio con 49.87 t/día.

Cifras de ECOPUMA muestran que en México consumimos 2 millones 200 mil toneladas de vidrio al año y sólo reciclamos el 19% de este material.

Un proyecto circular

José Luis Pérez, quien trabajó mucho tiempo en la industria cervecera, afirma que es importante contar con proyectos enfocados en la economía circular para una metrópoli como la Ciudad de México, que enfrenta múltiples desafíos, entre ellos, la gestión de residuos que se generan diariamente. 

“Para abordar este problema, es fundamental fomentar la educación y la conciencia ambiental tanto en la sociedad como en las empresas, promoviendo su participación en la correcta separación de residuos y el aprovechamiento de los recursos naturales”, señala.

Pérez resalta que el estilo de vida en la CDMX nos ha llevado a generar grandes volúmenes de desechos, y muchos de los cuales terminan en rellenos sanitarios, desperdiciando su potencial para ser reutilizados o transformados en nuevos productos. 

“Aprovechar estos materiales no solo reduce la extracción de materias primas, sino que también contribuye a un modelo de desarrollo más sostenible. Por ello, es imprescindible que gobierno, empresas y ciudadanos trabajemos juntos para avanzar hacia una economía circular que minimice el desperdicio y maximice el aprovechamiento de los recursos”, añade.

La plataforma ECOPUMA nos recuerda que las botellas y frascos de vidrio pueden usarse una y otra vez, sin perder sus propiedades. 

Además, afirma que por cada botella de vidrio reciclada, las personas ahorran 26% de energía y reducimos el 20% de contaminación atmosférica y se evita el 40% de contaminación de agua. 

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El material que usan para producir la joyería. Foto: Verónica Santamaría.

Reciclar vidrio para generar conciencia ambiental

En Cerrando el Ciclo trabajan 14 personas, de las cuales 12 son mujeres y 2 son hombres. Cada una tiene la cualidad de destacar con alguna habilidad diferente llena de creatividad.

Gran parte de quiennes integran este equipo se ha incorporado a partir de las capacitaciones y talleres que han impartido en Cerrando el Ciclo.

“Quisimos enfocar este proyecto en las mujeres. Iniciamos en Nezahualcóyotl, que es uno de los municipios con mayor tema de feminicidios y violencia contra la mujer. Quisimos que este proyecto traiga un beneficio para ellas y que las piezas que hiciéramos fueran para mujeres”, añade.

José Luis resalta que el enfoque social permite que las mujeres que se incorporan obtengan las herramientas para emprender por sí solas un negocio propio.

“Si ellas emprenden pueden generar un recursos por sí o para sus familias. Tenemos casos de éxito de chicas que han generado su marca, han empezado a hacer sus productos, su línea de joyería y han salido a emprender”, comparte.

Esta oportunidad permite que las mujeres que toman los talleres, o que son parte de Cerrando el Ciclo, se conviertan en agentes de cambio que, aunque decidan emprender o no, en ellas se comienza a generar conciencia ambiental enfocadas en el reciclaje o reutilización de botellas de vidrio.

¿Qué tipo de vidrio reciben?

En Cerrando el Ciclo reciben todo tipo de vidrio, como las botellas que almacenan bebidas. También aceptan los envases de vidrio de grado alimenticio y perfumería.

En los casos de envasess de bebidas y perfumería, pueden provocar problemas de salud cuando son utilizados en el mercado ilegal. Su acopio y reciclaje es una forma de combatir las ventas apócrifas.

“Desafortunadamente no podemos aprovechar todo el vidrio. Lo que hacemos es que todo el que nos llega lo seleccionamos de acuerdo con el color o forma que nos funcionan y lo apartamos. Todo lo demás se destruye. Además, evitamos un tema de mercado ilegal”, señala.

El vidrio que no ocupan se rompe, destruye y se lleva a una vidriera para que se vuelva a reinsertar en la cadena productiva o se convierta en una nueva botella u otro producto.

“Lo que nos quedamos lo transformamos en productos que elaboramos”, menciona José Luis Pérez.

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Algunas de las joyas creadas con el vidrio reciclado. Foto: Verónica Santamaría.

La creatividad para transformar el vidrio

Susana, Josefina y Rocío son tres de las mujeres que tras tomar un taller en Cerrando el Ciclo mostraron grandes habilidades enfocadas en la creatividad para crear nuevos diseños y darle vida a las piezas que realizan en la joyería.

Susana Sánchez, dde 36 años y madre soltera de un hijo, cuenta que forma parte del equipo para dar color a las piezas de joyería, por lo que su trabajo es pintar las botellas, los dijes y las piezas que ahí producen.

Relata que muchas de las ideas para pintarlas ya las tiene establecidas, mientras en otras se inspira con diseños que a ella le agradan, como animales, flores y árboles.

Sobre el diseño, cuenta que trabaja a partir de una idea, un boceto y una plantilla que usa para pintar todo, desde botellas, botellas planas, floreros, aretes y dijes.

“Cerrando el Ciclo es una asociación en la que me comprometí y en la que me han ayudado mucho”, señala Susana.

Josefina González, madre de familia y de 58 años, es parte de las mujeres que integra el equipo y, junto con Susana, se encarga de hacer la joyería light, es decir, los productos hechos a base de vidrio de botella que no llevan suficiente plata en la elaboración.

Cuando realizan un diseño nuevo y seleccionan la paleta de colores, Josefina relata que le gusta ver el resultado final del efecto que crea cada uno de los tonos que resultan al final en el vidrio.

“Para mí, estar en Cerrando el Ciclo significa tener más conciencia de lo que es reciclar, el cuidado del medio ambiente. [Pero] significa también arte, ideas y apoyo”, comenta.

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Susana y Josefina. Foto: Verónica Santamaría.

Finalmente está Rocío Gorgonio Gómez, de 53 años, y quien se encarga de la joyería premium, es decir, de productos que implican una elaboración más compleja, como mezclar dos vidrios de colores diferentes para crear una sola pieza.

Rocío comenta que una de las actividades que le gusta realizar no solo es realizar las piezas que ya se tienen predeterminadas, sino también, aquellas que nacen de “su creación”.

“Me gusta hacer mi creación, mi innovación. Buscarle formas a las piezas para que le pueda presentar a las personas las texturas en otra forma diferente a lo que ya tenemos (…) Me ha fascinado que, de una simple botella, en vez de estar en la basura nosotros lo estamos transformando en algo especial y de nuestra creación, de este tipo de productos que se nos hace más fácil tirarlos que reutilizarlos”, explica. 

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Rocío trabajando con el vidrio. Foto: Verónica Santamaría.

Transformar con sustentabilidad

A 12 años de emprender este proyecto, José Luis Pérez, menciona que este proyecto prioriza el impacto social y ambiental. Tan solo para e lfuncionamiento el taller, ubicado en la alcaldía Venustiano Carranza, cuenta con un sistema energético a base de paneles solares que les abastecen de energía durante el día y la noche.

Incluso cuenta con un sistema fluvial para captar el agua de lluvia y les permite recolectar el líquido que usarán tanto para uso doméstico, como para la producción de las piezas que elaboran.

Este abastecimiento de agua de lluvia les permite realizar sus actividades durante seis meses.

Desafortunadamente, explica José Luis, el vidrio en México es poco valorizado. Al día de hoy un kilogramo de este material lo compran en 30 centavos, 60 centavos o $1 peso. A diferencia de un plástico PET o aluminio, que puede costar hasta 22 pesos el kilo.

“Buscamos que se aprovechen residuos que ya se produjeron, que se aprovechen al máximo, generar productos alternativos que ocupan materia prima para hacerse y nosotros podemos hacer vasos, a partir de botellas que ya no tuviste que extraer de nuevo vidrio para hacer ese vaso, sino que simplemente alargaste la vida de una botella y la transformaste en otro producto como un vaso”, finaliza.

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