Chano Domínguez: "Pensaba que me crucificarían los del jazz y los flamencos"

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Madrid, 16 oct (EFE).- "Muy emocionado", el pianista español Chano Domínguez recibió este viernes la concesión del Premio Nacional de Músicas Actuales 2020 de su país, por, entre otras cosas, haber sido "uno de los más grandes representantes del jazz-flamenco", algo que comenzó como un "juego" pero sin garantías de que el mundo lo entendiera.

"En mis inicios pensaba que los del jazz me iban a crucificar... y los del flamenco también", reconoció con humor este músico en una charla con Efe pocos minutos después de recibir la llamada del Ministerio de Cultura español para confirmarle la noticia de que toma el relevo a La Mala Rodríguez, otra artista dada a la fusión.

Domínguez (Cádiz, sur, 1960), que se inició en la música prendido a una guitarra flamenca (de hecho cita a Paco de Lucía y su "Entre dos aguas" como una especie de revelación), dio el salto al ámbito jazzístico en los años 80 con el grupo Hiscadix y poco a poco consolidó el camino del mestizaje entre estos dos mundos.

"Como músico de Cádiz, yo siempre he mezclado lo de mi tierra con lo que venía de fuera, al principio como un juego, de manera muy natural, gozando con las claves rítmicas con las que me siento muy a gusto y después con las armonías y lenguaje de la música creativa e improvisada", cuenta.

Tomaba así piezas de la música popular española, como "La Tarara" o "El toro y la luna", y las hacía muy jazzísticas, "en clave de trío como lo hubiese hecho Bill Evans", o cogía prestado la estructura del blues americano para ponerlo "bajo la rítmica del compás de bulerías".

Admirador también de las formas de Chick Corea, Herbie Hancock o Thelonious Monk, en ese cruce de caminos no exento de dudas andaba cuando en 1992 formó su propio trío y lanzó su primer disco en solitario, "Chano".

"A partir de entonces empezaron a llamarme para festivales de flamenco y también para los del jazz y eso me dio seguridad", confiesa el músico andaluz, que cita a otros referentes en la magia de "sintetizar el flamenco dentro del piano", como Arturo Pavón, Felipe Campuzano y "el grandísimo" José Romero, sin olvidar a "los primeros", esto es, Albéniz, Granados, Falla y el padre Antonio Soler.

Colaborador de grandes figuras como Chucho Valdés, Paquito D'Rivera, Jerry González, Michel Camilo, Jorge Pardo o Martirio, un hito especialmente importante para el despegue internacional de su carrera fue su participación en la película "Calle 54" (2000) de Fernando Trueba, cuya banda sonora fue nominada al Grammy al "mejor álbum de jazz latino".

"Siempre digo que fue un antes y un después. Él tuvo la maestría de una grabación impecable, todo en directo, en los mismo estudios del 'Thriller' de Michael Jackson en Nueva York y la puso en todas las salas del planeta", reconoce con admiración y orgullo.

Precisamente en Nueva York terminó fijando su residencia en los últimos años, en un apartamento en Brooklyn que acababa de desmontar a causa de la pandemia, para volver a vivir en España, concretamente a las afueras de Barcelona.

"Mejor recibimiento que este imposible", celebra Domínguez, a quien la noticia le ha sorprendido preparando un concierto en Espinho (Portugal) junto al músico brasileño Hamilton de Holanda, "que toca la mandolina y la hace sonar como si fuese el instrumento más grande del mundo".

Por el contexto en el que llega este Premio Nacional de las Músicas Actuales, Domínguez ha querido dedicárselo "a toda la gente que está trabajando para que salgamos de este momento tan incierto, a todas las víctimas y gente que ha sufrido". También a su familia, incluidos sus tres hijos, que "siguen la saga" musical.

Dotado con 30.000 euros (35.000 dáolres), empezará a valorar ahora qué hacer con el dinero del galardón, "probablemente invertirlo en la música", apunta este apasionado de lo que hace, con "varios proyectos a la vista", incluido uno al que le tiene "muchas ganas": grabar con orquesta sinfónica un concierto que tiene escrito desde hace tiempo.

Javier Herrero

(c) Agencia EFE