Críticas y pullitas por doquier: Chris Martin y Steve Martin recuerdan que los Óscar siempre necesitarán un buen anfitrión

La 92 ceremonia de los Óscar nos engañó. Dijeron que no habría anfitrión de ceremonias repitiendo la táctica del año anterior, pero no era verdad. Al menos, no del todo, porque se guardaban la mejor sorpresa para cualquier fan de estos premios: ¡la aparición de Steve Martin y Chris Rock!

(AP Photo, Chris Pizzello, GTRES)

Los legendarios anfitriones del pasado fueron los primeros en aparecer sobre el escenario del Teatro Dolby después del espectacular número musical de Janelle Monáe que levantó el telón de la gala. La cantante y actriz dejó el listón muy alto para cualquier canción o estrella que fuera a plantarse delante de las cámaras esa noche, hasta que vimos a Martin y Rock de nuevo presentando los Óscar.

Steve Martin presentó estos premios en tres ocasiones, en 2001 y 2003, y en 2010 junto a Alec Baldwin, mientras que Chris Rock cumplió dicha función en 2005 y 2016. Y años después, volvieron a hacer gala de su talento como showmen. Mientras Steve Martin se metía a Hollywood en el bolsillo señalando a varios de los invitados, Chris Martin volvía a hacer de las suyas con pullas, críticas y bromas pesadas. Esas que lo convirtieron en blanco de polémicas en sus intentos como anfitrión.

Janelle Monáe, increíble” comenzaba diciendo Chris Rock, bromeando con que Steve Martin la había confundido con JLo desde bambalinas. “Ya no tienen presentadores ¿por qué será?” preguntaba Steve Martin a su compañero. “Twitter… todos tienen tuits embarazosos. Sé que yo los tengo” contestaba haciendo referencia a la debacle de Kevin Hart cuando el año pasado tuvo que renunciar al puesto tras las presiones mediáticas al salir a la luz unos tuits antiguos de tono homófobo.

Ay Dios mío, ahí está Brad Pitt… es como verme en un espejo” bromeaba Martin, mientras su compañero destacaba la presencia de Mahershala Ali, recordando que es ganador de dos premios Óscar. “¿Saben lo que significa cuando un policía lo detiene? Nada” criticaba, para luego poner en su mira a Jeff Bezos, el director ejecutivo de Amazon, bromeando sobre su riqueza.

Y así pasaron a Martin Scorsese para que Chris Rock lo felicitara por “la primera temporada de El irlandés”, como una broma directa por la longitud de su película. Y así llegaron al momento álgido del monólogo inesperado: la falta de diversidad. Y como ejemplo pusieron a Cynthia Erivo, la única actriz afroamericana nominada este año. “Cynthia hizo un trabajo tan magnífico en Harriet escondiendo gente negra” dijo sobre su papel en la cinta biográfica sobre una mujer de color que ayudó a decenas de esclavos a escapar. “Que la Academia hizo que escondiera a todos los nominados negros” bromeó Rock. “Piensa cuánto han cambiado los Óscar en los últimos 92 años… en 1929 no había nominados negros” decía Martin.

“Y ahora en 2020 tenemos uno” remató Rock.

Y una vez destacada la ausencia de nominados de color, fue el turno de las mujeres cineastas.

Tantos directores buenos nominados este año” dijo Rock. “No sé Chris, me parece que falta algo en la lista este año” continuó Martin. A lo que su compañero remató con una frase que ha dado cientos de vueltas por Twitter: “¿Vaginas?”

Hay quienes criticaron que utilizaran la palabra “vaginas” en redes sociales para referirse a las cineastas, pero el teatro entero aplaudió la broma como la indirecta bromista más directa al problema de la falta de mujeres nominadas a mejor director.

El momento apenas duró un segmento pero nos recordó por qué la figura del anfitrión fue tan emblemática en la historia de estos premios, a pesar de ser dos polos opuestos entre bromas de buen gusto y las pullas pesadas. Y por unos minutos lograron que los echáramos de menos. ¿Volverán el año próximo? No sería de extrañar viendo el aplauso de las redes.

Más historias que te pueden interesar: