Chris O'Donnell, de estrella de Batman a ganarse la vida con un talento culinario
Si hay un papel por el que reconocemos a Chris O’Donnell ese es el del Robin, el compañero de Batman a quien interpretó en Batman Forever en 1995 y en Batman y Robin en 1997. El actor venía de vivir un inicio fugaz en su carrera gracias a películas como Tomates verdes fritos o Los tres mosqueteros, pero sobre todo por Esencia de mujer, la cinta donde trabajó junto a Al Pacino que le valió una nominación al Globo de Oro al Mejor Actor de Reparto.
Fue entonces cuando cayó en sus manos un papel tan potente como el de Robin, pero las malas críticas que recibieron aquellos dos títulos del superhéroe de DC conllevaron a que su carrera quedara tocada de muerte. Su imagen quedó manchada y se cayó de películas importantes como Men in Black o Titanic, donde fue valorado para el personaje de Jack antes que Leonardo DiCaprio. Así, durante los 2000, su carrera quedó limitada a thrillers fallidos como Max Payne o Dinero a la fuga o comedias como Kit Kittedge o Como perros y gatos.
En los últimos años apenas ha vuelto a actuar y solo se ha dejado ver en títulos como NCIS: Los Ángeles, serie de CBS donde lleva interpretando al personaje de G. Callen desde 2009. No obstante, O’Donnell se ha abierto otros frentes profesionales con los que se gana la vida fuera de cámara, como es el caso de una empresa de pizzas llamada Pizzana.
Se trata de un negocio que creó junto a varios amigos y su mujer Caroline Fentress, con quien lleva casado desde 1997 y tiene cinco hijos. La idea le llegó tras organizar habituales veladas en su casa los domingos, encuentros sociales a los que llamaba “fiestas de pizza” donde él y su mujer se reunían con amigos a charlar mientras cenaban pizza. Fue entonces cuando se vio con potencial de compartir sus dotes culinarias con el mundo, dedicarse a la preparación y entrega de pizzas de alta cocina y ofrecer servicios para catering y eventos.
Así, a sus ya 51 años, O’Donnell sigue viviendo una vida profesional plena manteniendo su labor como actor a la vez que explora otra de sus dotes, aunque lejos queda aquella estrella juvenil de los 90 a la que seguimos recordando como Robin.
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