Cierran panaderías belgas ante el asfixiante aumento de los precios de la energía

AFP - KENZO TRIBOUILLARD

Los altos precios de la energía, de las materias primas y una inflación cada vez mayor complica la supervivencia de las panaderías y pastelerías de Bélgica. Varios comercios están cerrando, especialmente en el sur del país, porque son incapaces de hacer frente a los costes.

Por la corresponsal de RFI en Bruselas

Se trata de un movimiento casi en silencio. Entre tristeza y frustración. Un goteo casi constante. Poco a poco cada vez hay más panaderías y pastelerías en Bélgica que cierran.

Se está produciendo especialmente en la región de Valonia, en el sur, una zona mucho más empobrecida que el resto del país. “Lo peor está por venir”, alertaban los propietarios de una panadería emblemática de una localidad cercana a la ciudad de Namur (capital de Valonia), que tuvo que cerrar las puertas de su local. Sus sueños y esperanzas se quedaron enterrados entre harina y azúcar, aplastados ante el aumento de precios.

A finales de octubre, varios comerciantes se manifestaron en la sede del gobierno valón, en que pidieron más medidas, porque las aplicadas hasta ahora son “insuficientes”. Entre ellas, un plan de 175 millones de euros para ayudar a los comercios que muestren las pérdidas debido al aumento de los precios de la energía.

“Para un pastelero, la pastelería es su vida. A menudo, nuestra casa está encima del local de nuestra panadería. Muchos de nosotros si perdemos nuestro comercio, también perdemos nuestra casa”, explicaba un manifestante en la cadena pública belga RTBF. Tras el encuentro, los panaderos dejaron rastros de pan por la calle, delante de la sede del gobierno regional. “Bueno, lo podrán comer las palomas; aunque ahora nosotros somos como las palomas, comiendo las migajas”, ironizaba otro.


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