El cine de una pequeña isla británica que, ajeno al resto de Europa, sobrevive a la pandemia desde junio

Valeria Martínez
·4  min de lectura

Mientras los cines de España y el resto de Europa ven peligrar su futuro inmediato (de nuevo) ante el avance de la tercera ola de la pandemia, un cine en una pequeña isla británica es la envidia de toda la industria proyectando películas sin distancia social ni necesidad de mascarillas. Se encuentra en la isla de Guernsey, donde llevan libres de Covid-19 desde junio de 2020, viviendo con total normalidad, saliendo, comprando y yendo al cine tal y como siempre.

¿Su única queja? No tienen estrenos nuevos por culpa de la pandemia.

Facebook/The Mallard Cinema
Facebook/The Mallard Cinema

Si les suena el nombre del lugar -como me pasó a mí- quizás se deba a que sirve como el pintoresco escenario que inspira a la escritora protagonista de la novela y película La sociedad literaria y el pastel de piel de patata (protagonizada por Lily James). La Bailía de Guernsey es una dependencia de la Corona británica que podemos ubicar en el mapa al oeste de las costas de Normandía. Apenas cuenta con unos 65 mil habitantes (según el censo de 2012) y un solo cine de cuatro salas llamado “The Mallard Cinema”. Y si bien pasaron su propia cuarentena en 2020, el sistema de prevención y aislamiento que siguieron sirvió para erradicar el virus de sus tierras y continuar con sus vidas como siempre.

Es decir, más allá de un pequeño grupo que se aisló en octubre, la Bailía de Guernsey lleva viviendo en total normalidad desde mediados de 2020 mientras el resto de Gran Bretaña, Europa y el mundo se aprieta el cinturón para seguir adelante, con el temor al colapso sanitario y nuevas variantes del virus, pero con las miras puestas en la esperanza que aporta la campaña de vacunación.

Pero en Guernsey viven una realidad muy distinta. Es como si la isla hubiera creado su propia burbuja ajena al resto del mundo. Un pequeño rincón de Europa donde se comparte la experiencia cinematográfica entre amigos y familiares, tal y como hacíamos antes de 2020.

¿Cómo lo consiguieron? Pues al ser un lugar pequeño, la isla pudo seguir un programa de testeo riguroso al inicio de la primera cuarentena británica en el mes de marzo de 2020, siguiendo los casos e imponiendo aislamientos desde el inicio. Esto hizo que la población del lugar pudiera volver a la normalidad a finales de junio, sin tener otro caso desde entonces (más allá de un pequeño grupo que aislaron enseguida en octubre).

Cerramos durante la cuarentena en marzo y reabrimos en mayo. Ha estado todo bien desde entonces” dice el manager del cine, Daniel Phillips-Smith, a The Telegraph con total naturalidad. Incluso añade que impusieron distancia social durante una o dos semanas solamente y no hicieron más que poner pantallas de seguridad en el sector de venta. “Nadie necesita llevar mascarilla porque estamos más o menos libres de casos, no hay riesgo de transmisión aquí”.

“Hay una verdadera sensación de comunidad” añade. “La gente se siente confiada a la hora de volver al cine, así como a los restaurantes y tiendas. Es la misma vida de siempre, en realidad” sentencia.

Sin embargo, a pesar de que el estreno de Wonder Woman 1984 fuera un soplo de aire fresco para su cartelera, el cine también sufre las consecuencias de la pandemia en el resto del país. A pesar de su independencia del virus, el negocio sí depende del mercado cinematográfico de Gran Bretaña donde las nuevas medidas de aislamiento y cuarentena han llevado al cierre de cines, retrasando aún más los estrenos de la temporada. Según cuenta el manager, sus clientes quieren volver y les preguntan a menudo cuándo van a recibir películas nuevas, pero debido a la situación global, no tienen producciones novedosas que refresquen su cartelera. Eso sí, comprenden que es consecuencia de lo que vive el resto del mundo, aunque ellos se hayan librado.

Incluso han tenido que cerrar algunos días, y no por culpa de la Covid-19, sino por la falta de películas disponibles. Guernsey, para el resto de planeta, es el mundo al revés.

Mientras tanto programan maratones de sagas populares como Harry Potter y si no reciben nuevos lanzamientos próximamente, planean hacer lo mismo con Star Wars y Mad Max. Durante las Navidades repusieron Qué bello es vivir y Solo en casa, sorprendiéndose ante la cantidad de público que se acercó a verlas de nuevo. “Después de un año tan podrido la gente pudo mantener la tradición y pasar tiempo en familia” asegura el manager.

En España la mayoría de cines también siguen abiertos, de momento, pero deben hacerlo siguiendo el protocolo de limpieza y seguridad, sin poder llenar sus salas. Mientras que el temor al contagio y la falta de blockbusteres periódicos están haciendo que la taquilla siga cayendo estrepitosamente.

Y reconozco que estos de Guernsey me dan un poquito de envidia…

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Imagen: Facebook/The Mallard Cinema