Colombia: exguerrilleros de las FARC reconocen su responsabilidad en secuestros y desapariciones

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REUTERS - LUISA GONZALEZ

La última dirección de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se sentaron en el banquillo de los acusados a escuchar los testimonios de sus víctimas como parte de unas importantes audiencias de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) con el objetivo de reconocer públicamente parte de sus crímenes. Todo ello a escasos cinco días de que la Comisión de la Verdad publique su Informe Final sobre las entrañas del conflicto armado en el país andino.

Se dice que las disculpas están destinadas a cambiar el futuro, no el pasado. Colombia, con una historia convulsa en el tema de los grupos armados, ha sentado estos 21, 22 y 23 de junio en el banquillo de los acusados a la más reciente jefatura de la otrora Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo, más conocidas como las FARC, para construir un nuevo porvenir.

En sus años en activo, las FARC dejaron una estela de dolor y sangre a su paso. Ahora, deben responder por ello ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), el mecanismo de justicia transicional que busca arrojar luz sobre el conflicto armado.

La firma de la paz fijó el camino para que los insurrectos no solo depusieran las armas, sino también para que se iniciara un proceso de conocimiento de la verdad y el perdón.

Y es lo que sucede por estos días en la JEP, en el marco del ‘Caso 01’, abierto en julio de 2018. La causa, investiga la toma de rehenes y otros tipos de privación de libertad cometidos por el grupo guerrillero.

De las más de 21.000 víctimas de secuestro identificadas, solo algunas se sentaron frente a sus captores.

El secuestro era una entrada de dinero fija para la extinta guerrilla, quienes financiaban gran parte de su campaña con los dividendos obtenidos de las extorsiones. Civiles, políticos, militares o policías eran como una divisa corriente, incluso con bandas de delincuentes comunes que traficaban a las víctimas.

Las históricas audiencias; exmiembros de las FARC reconocieron autoría por primera vez

Una sala de la biblioteca Virgilio Barco Vargas, en la capitalina Bogotá, fue el sitio escogido por la JEP. Las víctimas y los imputados se encontraban en los extremos. En el medio, la autoridad especial designada.

“Vengo en calidad de último comandante de las desaparecidas FARC-EP y miembro de esa dirección máxima de las FARC a reconocer la adopción y ejecución de la política de secuestro”, dijo Rodrigo Londoño alias 'Timochenko'. Sentados junto a él, estaban otros miembros de la jefatura del extinto grupo armado.

Según la JEP, las órdenes de secuestro se orientaron de forma generalizada a personas de todos los estratos sociales. Estos hechos no distinguieron edad, condiciones de género o condición especial considerada como vulnerabilidad.

Las víctimas también hablaron: Uno de los testimonios más impactantes fue el de un sargento, César Lasso, quien mostrando unas cadenas y amarrándoselas al cuello, mostraba cómo sus secuestradores lo inmovilizaban.

Como Lasso, otras víctimas presentes se pararon frente a sus captores, muchos con lágrimas en los ojos o simplemente se quebraban al contar los vejámenes que sufrieron en el cautiverio.

El silencio y los gestos de vergüenza que mostraban la incomodidad de los señalados, eran parte del reconocimiento público de sus responsabilidades, requisito indispensable nacido de los Acuerdos de Paz.

Tragedia familiar de la mano de las FARC

Una de las víctimas, Diva Cristina Díaz Aponte, cuestionó entre lágrimas a quienes facilitaron sus desgracias.

“Quisiera preguntarles por qué se ensañaron con mi familia, conmigo”, imputó la víctima con el dolor de sus palabras convertidos en lágrimas frente a sus victimarios.

El padre de Díaz Aponte fue secuestrado en el departamento del Huila, al suroccidente, por más de un año. Luego de pagar su rescate y ser liberado, la guerrilla secuestró ese mismo día a otros dos familiares.

El padre de Cristina fue asesinado casi un año después.

“Mi familia se disolvió (…) mi padre era la columna vertebral de la familia Díaz Calderón”, concluyó Diva.

El hermano de la testigo, quien negoció la liberación del padre, sufrió un atentado y quedó lisiado. A decir de su hermana, es hoy “un discapacitado” que vive asilado en Canadá.

La misma Diva cristina Díaz fue víctima de un atentado en el año 2001. Ella aún se pregunta las causas, por eso lleva años “buscando la verdad frente a la situación que vivió” su familia y a título personal.

“Usted se queda”

Uno de los casos que también llamó la atención en las audiencias fue el de Héctor Horacio Machecha. Secuestrado por los guerrilleros en el año 2004 mientras pagaba el rescate de su padre.

El progenitor e Héctor Horacio había sido extorsionado con anterioridad con la “vacuna”, el cobro que exigían los insurgentes y que las personas pagaban para “protegerse” de la “enfermedad del secuestro”.

Posteriormente, raptado y llevado a 22 sitios diferentes en largas caminatas nocturnas, con el temor de caer muerto en una emboscada del Ejército o un intento de rescate.

Horacio fue varias veces a los campamentos guerrilleros a pagar la cifra que exigían por su padre, hasta que en una ocasión les dijo “bueno mi papá se va”, a lo que le respondieron “sí, pero usted se queda”.

Tiempo después él también fue liberado, pero cinco años después lo estaban contactando para exigirle el pago de extorsiones. Para presionar el pago, las FARC pusieron una bomba en la sede de la empresa familiar, justo en la casa donde residían. Todo quedó destruido.

“Mis cuatro hijas (de 15, ocho, siete y cinco años de edad) estaban ahí”, contó Palacio Machecha.

Una quedó herida en un pie y pasó luego por siete operaciones y la otra tuvo una herida en el abdomen. Nunca podrá lucir un bikini”, relató.

Esta situación los obligó a abandonar su lugar de residencia y perdieron el patrimonio construido por años.

Otras víctimas hicieron saber que, a pesar de pagar el rescate, sus familiares jamás llegaron a sus hogares. En este sentido un reclamo se hizo sentir: el de tan solo “saber dónde poder rezar un Padre Nuestro o un Ave María”.

Audiencias que fueron el preámbulo del Informe Final de la Comisión de la Verdad

Las históricas audiencias, que suponen un paso importante en el proceso de paz porque por primera vez los cabecillas de la extinta guerrilla reconocieron estos crímenes de guerra y lesa humanidad, llegaron este jueves a su fin. La cita ha tenido lugar en los días previos a que la Comisión de la Verdad, otro de los organismos que se ocupa de investigar los entresijos del conflicto armado en Colombia, publique su Informe Final, el cual estará disponible el próximo martes, 28 de junio.

Lo siguiente ahora, respecto a lo ocurrido estos días en Bogotá, es la imputación de los cargos y que la JEP emita una condena. Esta depende del grado de gravedad y aceptación de culpa que hagan los imputados. Puede no implicar privación de libertad y se enfocará en la reparación de las víctimas.

Con el nuevo Gobierno electo en Colombia, se espera que el proceso de paz continúe. El izquierdista Gustavo Petro, que tomará posesión el día 7 de agosto y quien que participó hace más de tres décadas en la guerrilla del M-19, ha ocupado numerosos cargos públicos tras la firma de un acuerdo con el Estado en 1990 para dejar las armas a un lado, se ha pronunciado en favor de potenciar el proceso de paz.

Incluso de reiniciar un diálogo con la cúpula del Ejército de Liberación Nacional (ELN), que se encuentra en La Habana, Cuba y es motivo de los principales roces entre la Administración Duque y la de su homólogo, Miguel Díaz-Canel.

Con EFE y medios locales

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