Cómo explorar tu vulva de manera correcta

Es muy importante conocer nuestro cuerpo para ser capaces de detectar posibles problemas que puedan requerir atención médica inmediata

El mejor momento para hacerse un autoexamen vaginal es entre los períodos menstruales. No obstante, nunca debe sustituir a la revisión ginecológica realiza por el especialista. (Foto: Getty).

A pesar de que la vagina y los senos son órganos sensibles y muy importantes del cuerpo de la mujer, todavía existe un gran desconocimiento sobre ellos. La autoexploración (no sólo mamaria) es la mejor opción para aprender a conocer nuestro propio cuerpo, indica la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), ya que debemos estar atentas a los cambios que sufre para así poder detectar a tiempo cualquier problema que pueda requerir atención médica como la vaginitis, una de las afecciones más frecuentes.

La vaginitis o vulvovaginitis la pueden padecer indistintamente mujeres y niñas de todas las edades. Se caracteriza por la inflamación de la vagina debido a un desequilibrio entre la microbiota vaginal (las bacterias “buenas”) y bacterias infecciosas o ‘malas’ que proliferan en la zona íntima.

La vulvovaginitis representa el problema ginecológico más frecuente. Se diagnostica en el 25 por ciento de las mujeres que acuden a la consulta. Más de la mitad de los casos son de origen infeccioso, en los que la transmisión sexual ocupa un papel importante. (Foto: Getty)

Los síntomas experimentados pueden ser irritación, picazón, ardor y dolor (vulvodinia) en el área externa, que puede amplificarse al mantener relaciones sexuales. En algunos casos también se producen cambios en las secreciones vaginales.

Hay tres tipos:

- Bacteriana. Alteración compleja de la flora vaginal que provoca la disminución de lactobacilos (bacterias benignas) y aumenta la presencia de anaerobios patógenos ‘Gardnerella vaginalis’ y ‘Prevotella’, ‘Peptostreptococcus’ y ‘Bacteroides spp’.

- Candidiásica. Infección por un hongo de tipo cándida.

- Tricomoniásica.

La vulvovaginitis es la inflamación de la mucosa vaginal y de la piel vulvar. No siempre afecta a ambas áreas de forma simultánea. Generalmente, la causa es infecciosa (micosis, vaginosis y tricomoniasis) pero puede ser de origen no infeccioso. (Foto: Getty)

Por qué pasa

Existen una serie de factores que favorecen la infección por vulvovaginitis como el tratamiento con antibióticos, la diabetes no controlada, los niveles elevados de estrógenos (por ejemplo, durante el embarazo), el estrés, los estados de inmunodeficiencia, la utilización de ropa muy ajustada, la excesiva ingestión de azúcares o el uso de jabones no adecuados que alteran la flora vaginal, entre otros. Por otra parte, aunque la VVCR no se considera enfermedad de transmisión sexual, sí aumenta con el inicio de las relaciones sexuales.

En este caso, lo recomendable es acudir a tu médico de confianza para poder hallar el motivo del problema. No obstante, la prevención también es importante, y una manera de hacerlo es mediante la autoexploración de vulva, tal y como indican expertos en salud íntima de Procare Health.

Cómo explorar tu vagina

  • Necesitarás un espejo y una linterna o lámpara.

  • Colócate en una postura en la que puedas ver tu área vaginal (en cuclillas, por ejemplo), y mantén el espejo delante de esta.

  • En esta posición, revisa lo labios, el clítoris, la apertura de la uretra, de la vagina y el ano.

  • Para ver claramente la zona, puedes hacer que la luz se refleje en el espejo. Sujetando el espejo con una mano, usa la otra mano para separar los labios y mira detenidamente, comprobando que no haya bultos, verrugas, lesiones en la piel ni ningún otro cambio como el color, afinamiento o engrosamiento de la piel de los labios o las áreas circundantes.

En caso de detectar alguna anomalía debes pedir cita al ginecólogo y acudir cuanto antes. El tratamiento de esta afección estará condicionado por la causa que la haya provocado y puede comprender fármacos, cremas o geles antimicrobianos para la zona vaginal.

Además, existen productos a base de ingredientes naturales y no hormonales que puedes adquirir en la farmacia sin prescripción médica, y que también tienen una función de cuidado y prevención. Por ejemplo, bardana, aloe vera o camomila.


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