Cómo lavar bien la lechuga (y no enfermarte)

·6  min de lectura
Fresh vibrant green lettuce rinsed with water in the white colander at the kitchen sink
Hay decenas de variedades con formas, sabores, texturas y colores distintos de lechugas, y todas pueden conductoras de herbicidas o de bacterias como la peligrosa Escherichia coli

La lechuga es de los alimentos más sanos, pues contiene numerosos minerales y vitaminas, además ayuda a combatir el estreñimiento y controlar los niveles de colesterol o azúcar. Esto explica por qué figura en el menú de millones de personas alrededor del mundo, bien sea como entrante de un almuerzo o una cena o como acompañante de cualquier plato. Sin embargo, este vegetal, que para muchos es sinónimo de dietas y regímenes para adelgazar, también puede ser la vía para serias enfermedades sino se manipula correctamente.

Esta planta, de la que hay decenas de variedades con formas, sabores, texturas y colores distintos, puede ser el conductor de herbicidas o bacterias como la Escherichia coli, también conocida simplemente como E. coli, que pueden golpear severamente la salud de cualquier persona, en especial de las más jóvenes y mayores. 

¿Qué es la E. coli? 

“Es una bacteria que se encuentra normalmente en el intestino del ser humano y de los animales de sangre caliente. La mayoría de las cepas de E. coli son inofensivas. Sin embargo, algunas de ellas como producen la toxina Shiga, la cual puede causar graves enfermedades a través de los alimentos. La bacteria se transmite al hombre principalmente por el consumo de alimentos contaminados, como productos de carne picada cruda o poco cocida, leche cruda, y hortalizas y semillas germinadas crudas contaminadas”, advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS).

¿Por qué hay que tener cuidado en esta bacteria? 

Porque la E. coli productora de toxina Shiga provoca calambres abdominales y diarrea, que pueden derivar en diarrea sanguinolenta (colitis hemorrágica). También puede causar fiebre y vómitos. “La mayoría de los pacientes se recuperan en el término de diez días, pero en un pequeño porcentaje de los casos (especialmente niños pequeños y ancianos) la infección puede conducir a una enfermedad potencialmente mortal, como el síndrome hemolítico urémico (SHU). El SHU se caracteriza por una insuficiencia renal aguda, anemia hemolítica y trombocitopenia (deficiencia de plaquetas)”, agrega el organismo perteneciente a las Naciones Unidas.

Pero si lo anterior no fuera suficiente este vegetal también puede ser el transmisor de otras enfermedades como la salmonela o la toxoplasmosis.

Una correcta limpieza es la única manera de evitar que la lechuga se convierta en vehículo para alguna enfermedad, afirma la OMS. 

(VIDEO) Las enfermedades más comunes por comer verduras mal lavadas

¿Pero cómo se debe lavar correctamente este vegetal? 

Lo primero que hay que decir es que no basta con colocar este vegetal bajo el chorro y bañarla en agua, porque con ello apenas se removerá la suciedad visible, pero no las bacterias.

“Lo primero es cortar el tallo de la lechuga, porque necesitas obligatoriamente separar cada hoja y retirar aquellas que están mustias o marchitas. El segundo paso es sumergirlas en abundante agua, preferiblemente agua que sea potable; es decir apta para el consumo humano”, explica Miguel Ángel Lambaz, cocinero profesional residente en Londres quien actualmente trabaja par la embajada de EEUU en Londres.

Lambaz, quien cursa un máster de Crítica Gastronómica en la Facultad de Gastronomía de la Universidad de Valencia (España), recomienda también agregarle vinagre blanco al agua en la que se lavara las hojas de la lechuga. ¿El motivo? Al ser ácido acético diluido es un poderoso desinfectante natural. 

Woman washing green salad leaves for salad in kitchen in sink under running water. High quality photo
Lo primero al lavar la lechuga es quitar la capa exterior de las hojas de las cabezas de lechuga y repollo. Cortar y descartar partes magulladas o dañadas.

“El tercer paso es preparar un recipiente grande con agua y vinagre, a partes iguales; es decir mitad y mitad. Para tener un mejor resultado habría que esperar por lo menos unos diez minutos, luego se deben escurrir las hojas y volverlas a sumergir en abundante agua. Sin embargo, para tener una lechuga totalmente limpia "se deben meter las hojas en un centrifugador o secarlas con papel”.

En el acto

Por su parte, la fotógrafa gastronómica Eleanor Fisher, en un artículo advirtió que solamente se debe lavar la lechuga que va ser consumida en el acto. “Nunca laves este vegetal para almacenarlo, pues el exceso de humedad acelera su deterioro”, escribió, al tiempo que apuntó que también se deben limpiar y desinfectar los utensilios que se emplearan para procesarla.

Precaución extrema

También hay quienes recomiendan utilizar con extrema precaución productos químicos como el cloro (el común para desinfectar agua y alimentos) para esta tarea con una cucharadita de cloro por cada litro de agua y luego anjuagar muy bien para eliminar todo rastro o resto del cloro, sin embargo, la Administración Federal de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) no recomienda esta opción.

LEER MÁS

Otras fórmulas

Preparar una solución con 1 litro de agua tibia y añadirle un par de cucharaditas de bicarbonato o medio de litro de jugo de limón, son otras opciones recomendadas para limpiar la lechuga.

Empero, sea cual sea la fórmula escogida es muy importante recurrir a alguna de ellas para prevenir enfermedades. Entre 2014 y 2018 el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) detectó 51 brotes de enfermedades por culpa de vegetales verdes contaminados, principalmente lechugas.

Otros pasos de seguridad recomendados por la CDC al tratar los alimentos

  • Quitar la capa exterior de las hojas de las cabezas de lechuga y repollo. Cortar y descartar partes magulladas o dañadas.

  • Seleccionar verduras y frutas que no estén magulladas ni dañadas. Es importante asegurarse de que cualquier producto precortado, como mezclas de ensaladas o productos frescos cortados en bolsas, sea refrigerado.

  • Separar los productos frescos de las carnes, las aves, y los pescados y mariscos crudos, así como de los huevos cuando los ponga en el carrito y las bolsas, y en el refrigerador.

  • Guardar las verduras y las frutas, incluidos los productos frescos y las ensaladas precortados y envasados en un refrigerador limpio con la temperatura fijada en 40 °F o menos.

  • Lavar todos los utensilios, las tablas de cortar alimentos y las superficies de la cocina con agua caliente jabonosa tras usarlos.

  • Usar tablas de cortar y utensilios separados para los productos frescos y los alimentos crudos de origen animal, como carne, aves y mariscos. Si esa no es una opción, prepare los productos frescos antes de trabajar con la carne cruda.

  • Cocinar completamente o descartar todo producto fresco que entre en contacto con carne, aves o mariscos crudos o sus jugos.

  • Refrigerar los productos frescos cocidos o cortados, como las ensaladas, dentro de las 2 horas (o 1 hora si la temperatura del aire es de 90 °F o superior).

TE PUEDE INTERESAR

(VIDEO) Aléjate de los tóxicos y usa estos productos naturales para desinfectar

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.