Comprendiendo a Scarlett Johansson y su contraataque a Disney

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Después de derrotar a un villano nefasto que controlaba las mentes de mujeres espías en Viuda Negra, Scarlett Johansson se enfrenta a una batalla más real y mediática que hace temblar los cimientos de su legendaria andadura de la mano de Marvel y Disney.

La actriz ha optado por demandar a la casa del ratón Mickey por la estrategia de estrenar su última aventura, y única apuesta en solitario tras diez años en la saga, en simultáneo en cines y la plataforma streaming. Viuda Negra iba a estrenarse en cines únicamente, al igual que sus siete apuestas anteriores junto a sus compañeros de Marvel, pero la pandemia y el cierre de salas provocó un retraso que no ha estado exento de dudas. Finalmente, Disney decidió lanzarla en simultáneo a cambio de un acceso premium de 21,99 euros.

Y, tecnicidades legales aparte, es fácil comprender a Scarlett.

Scarlett Johansson en la fiesta de los Oscar 2020 de Vanity Fair en el Wallis Annenberg Center for the Performing Arts el 9 de febrero de 2020 en Beverly Hills, California. (Photo by Toni Anne Barson/WireImage)
Scarlett Johansson en la fiesta de los Oscar 2020 de Vanity Fair en el Wallis Annenberg Center for the Performing Arts el 9 de febrero de 2020 en Beverly Hills, California. (Photo by Toni Anne Barson/WireImage)

La actriz de 36 años cumplió su parte. Dio entrevistas, promovió el filme y esperó a ver cómo se daban las cosas. Pero tras la caída del box office en la segunda semana con una bajada estrepitosa del 67% (la peor caída de una película de Marvel) y la demanda pirata del filme, finalmente ha expuesto su comprensible frustración al mundo en forma de demanda. Según sus abogados, Disney habría incumplido el contrato que la actriz firmó creyendo que sería un estreno exclusivo para las salas de cine y que, a pesar de los intentos por renegociar cuando la pandemia cambió el panorama cinematográfico, seguiría habiendo discrepancias. El problema más evidente, o el que más llama la atención, es que Johansson tendría en su contrato una clausula que le asegura un porcentaje de taquilla cuando la película comienza a generar beneficios. Esta cláusula es la que, por ejemplo, permitió que Robert Downey Jr. hiciera $55 millones más, además de su salario previo de $20 millones, con Vengadores: Endgame (Indiewire). Pero muchos cuestionan en redes si el estreno de Viuda Negra en Disney+ podría haber influenciado el declive sufrido en taquilla -además de la piratería- y, en consecuencia, de que Scarlett no termine por llevarse las ganancias esperadas. En su demanda, la actriz especifica que esta decisión le habría costado el bono extra que, probablemente, Viuda Negra ya no vaya a conseguir. 

La noticia es, sin dudas, inesperada. Después de todo, Scarlett jamás podrá desligarse del legado de Natasha Romanoff y su paso por la saga de Marvel estrenada por Disney, despidiéndose con una sombra gris que se antoja irreversible. Pero no deja de ser inevitable. Es decir, tarde o temprano algún actor o director iba a terminar tomando medidas contra una industria que está apostandor por el streaming para salir a flote cuando son los artistas una gran parte de su maquinaria con contratos que, quizás, estipulen propósitos específicos. Sin ellos no habría películas, y sin películas no habría estudios. Es un ciclo en continuo movimiento y no es de extrañar que Scarlett marque un precedente que podría poner a Hollywood patas arriba.

La pandemia provocó cambios en los hábitos de consumo de películas que probablemente ya sean irreversibles, y despertó una guerra encarnizada por el liderazgo del streaming. Paramount vendió algunas de sus películas a Amazon para mantenerse en un año tan difícil. Disney optó por lanzar Mulán en Disney+ y hasta enfadó a empleados de Pixar por estrenar Luca sin un acceso premium. Sin ir más lejos, cuando Warner Bros. anunció que planeaba lanzar sus próximas películas en su plataforma, HBO Max, el director de Dune reaccionó criticando y en contra, explicando cómo su película estaba diseñada para la experiencia en una gran sala. Actores y cineastas se sumaron a su causa; estudios como Legendary amenazaron con acciones legales (por Godzilla vs. Kong, aunque al final llegaron a un acuerdo) y el estudio optó por anunciar que las películas volverían a pasar solo por cines inicialmente en 2022.

Disney sacrificó Mulán en pandemia para poner a prueba su mercado con un acceso premium. Los cines estaban cerrados y la campaña de vacunación no había comenzado en todo el mundo. La estrategia era comprensible, pero cuando decidieron hacer lo mismo con Viuda Negra en un momento en que los cines esperaban con brazos abiertos la llegada de blockbusteres, la decisión arqueó algunas cejas, como si la táctica estuviera más centrada en buscar nuevos suscriptores recurriendo a un bombazo de Marvel, que en hacer frente a la pandemia. Eso mismo sugiere la demanda de Scarlett. Y es que, curiosamente, Viuda Negra no es el único ejemplo de las posibles consecuencias negativas para el mercado tradicional que tendría el estreno simultáneo en streaming: Space Jam: Nuevas Leyendas también sufrió una caída en el box office estadounidense estando disponible en dicho territorio en la plataforma de HBO Max. Al final, Viuda Negra ha recaudado $319 millones hasta el momento en todo mundo, más los $60 millones que Disney dijo haber cosechado con el acceso online. Teniendo en cuenta que las películas de Marvel suelen acercarse o superar los mil millones, la cinta podría terminar su recorrido como una de las menos taquilleras del estudio. Por ende, si la película generará ganancias, todavía y a cuatro semanas de su estreno, está en duda.

Disney ha respondido a la demanda de Scarlett calificándola de “especialmente triste y angustiosa por su insensible desprecio por los horribles y prolongados efectos globales de la pandemia de COVID-19" (Variety), añadiendo que Scarlett ya recibió $20 millones por su trabajo y que el estreno premium en Disney+ habría ampliado la posibilidad de una compensación adicional. 

No obstante, no voy a entrar a evaluar si Johansson hace bien llevando el tema por la vía legal. Es su demanda, su decisión y su relación con Disney la que pone en juego. Y Disney, como negocio, tendrá sus motivos para exprimir sus productos en la manera que le genere beneficio. Si hizo bien o mal, si no cumplió contrato o sí, imagino que lo decidirá un juez. Pero sí comprendo la necesidad de Scarlett.

Es cierto que cobró un salario inalcanzable para los simples mortales, y cualquiera podría argumentar que es suficiente como para que una persona se jubile para siempre sin necesidad de pedir más. Sin embargo, no creo que la petición de Scarlett parta de un ataque de codicia. Creo que, quizás, hay más en juego para ella.

Scarlett Johansson fue uno de los primeros rostros en sumarse al incipiente universo de Marvel. Lo hizo como secundaria en Iron Man 2 en 2010 con una introducción que ella misma tachó hace poco de sexualizada. Realmente se habla de ella como si fuera un trozo de algo, como una posesión o una cosa o lo que sea, como un trozo de carne, en realidad. Y Tony incluso se refiere a ella como algo así en un momento”, criticó en una entrevista a Collider.

Pero su presencia fue evolucionando a medida que cambiaba el mundo, la industria y el propio lugar de Scarlett en ella como una de las voces feministas más activistas del negocio. Su papel fue cobrando protagonismo y ganándose el cariño de los fans a través de un recorrido, siempre como personaje secundario o formando parte de un reparto coral, que continuó con Los Vengadores en 2012, Capitán américa: El soldado de invierno (2014), Vengadores: La era de Ultrón (2015), Capitán América: Civil War (2016), Vengadores: Infinity War (2018) y finalmente donde su personaje terminaba cumpliendo su misión sacrificándose por el bien del mundo en Vengadores: Endgame (2019)

Pero mientras ella formaba parte de cada entrega como una más en la historia, algunos de sus compañeros masculinos iban posicionado su lugar como estrellas protagonistas e inflando sus cuentas bancarias con películas independientes que iban sumándose al universo cinematográfico. Por ejemplo, Robert Downey Jr. con tres entregas de Iron Man, Chris Hemsworth con tres películas de Thor y una cuarta en desarrollo o Paul Rudd con dos de Ant-Man.

Incluso, a pesar de las peticiones de los fans que durante años exigieron una película sobre la espía Natasha Romanoff, el estudio terminó optando por otra heroína, Capitana Marvel con Brie Larson, para que fuera la primera película independiente de una mujer de la casa, antes que Viuda Negra. Lo que quiero decir con esto es que Scarlett ha pasado diez años teniendo mucha paciencia. Su personaje se hacía más rico con cada participación pero tenía que ver cómo sus compañeros masculinos añadían películas propias y ganaban salarios extras. La saga terminó aniquilando su personaje en Endgame y cuando finalmente le dieron esa película en solitario tan esperada, tuvo ver cómo Disney decidía estrenarla también en su plataforma potencialmente perjudicando los ingresos de la taquilla y, por ende, restando la futura ganancia que ella esperaba percibir, como lo hicieron sus compañeros.

Es cierto que nadie podía prevenir que una pandemia sacudiría tanto al mundo en general. La industria del cine ha perdido miles de millones en el último año guardando sus películas, vendiéndolas al mejor postor para obtener algún tipo de ganancia y probando el mercado streaming como vía alternativa para salir a flote. Pero creo que lo que quizás esconda la demanda de Scarlett es una problema con raíces arraigadas en un deseo de igualdad que tardó mucho en llegar y, cuando al final lo hizo, estuvo acompañado de un puñal inesperado que reincide en hacerla sentir menos que sus compañeros. No digo que haya sido la intención de Disney, para nada. Dudo muchísimo que aquí haya ninguna intención personal contra nadie, pero Scarlett es una mujer que ha puesto frenos en los últimos años a la hora de plantarse en Hollywood como una artista más sin distinción de género, callando voces cuando algunos periodistas la señalaban por su físico, exigiendo su lugar y un salario equitativo. Y cuando llegó la película que cerraba un capítulo de su vida, sentenciando finalmente su lugar en una saga que durante años fue mayoritariamente masculina, le toca vivirlo sin la repercusión en taquilla y el salario extra que tuvieron sus compañeros.

Es imposible saber si las cosas hubieran sido diferentes sin la pandemia de por medio. Después de todo, Viuda Negra es una película que se siente tardía precisamente por ese deseo universal de haberla visto mucho antes cuando el personaje tenía continuidad dentro de la saga. Pero resulta fácil imaginar que la disponibilidad del filme en el streaming podría haber facilitado el acceso al mercado pirata en alta calidad, siendo la película más pirateada en su primer fin de semana de estreno. Además de que ese acceso premium permite que varias personas en un mismo hogar puedan ver la película, a diferencia del coste de la entrada individual de una familia o grupo de amigos completo. A lo mejor Scarlett debería dejarlo pasar al tratarse de una decisión comercial tomada en una situación global extrema. Pero, en resumen, se puede comprender el enfado de la actriz y su necesidad de alzar la voz tras 10 años formando parte de una saga donde ayudó a quitar estereotipos sexistas mientras sus compañeros tenían un lugar y ganancia mayor.

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