Cómo recuperar la pérdida de apetito por Covid

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Munich, Germany
Si tras haber pasado el Covid-19 te cuesta volver a disfrutar de la comida y apenas tienes apetito, necesitas modificar tu dieta y enriquecer tus platos, pero teniendo presente que el objetivo es aportar mayor número de nutrientes y no necesariamente comer más o comer por comer. (Foto: Getty)

Quienes han pasado el Covid cuentan que la enfermedad les ha dejado baldados y sin fuerzas; apenas tienen apetito y a duras penas son capaces de hacer todo lo que hacían antes de enfermar.

En este sentido, los endocrinos aseguran que uno de los síntomas que aparecen por infección por Covid-19 es la pérdida del gusto y el olfato, y como consecuencia la falta de apetito. En concreto, se estima que el 86 por ciento de los afectados por Covid-19 pierde parte o toda su capacidad de oler y de saborear los alimentos durante una media de 22 días. Estas pocas ganas de comer sumado al notable gasto energético que provoca la fiebre, en algunos casos, puede provocar una notable pérdida de peso y, lo que es peor, desnutrición o pérdida de masa muscular. 

"Los pacientes Covid no tiene apetito porque los alimentos les resultan insípidos. Esa combinación es peligrosa, porque si se prolonga en el tiempo puede provocar desnutrición", señala Francisco Botella, miembro de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Para recuperarse no hay que aumentar a la fuerza la cantidad de alimentos que consumimos, sino la densidad calórica y proteica de estos. Por ejemplo, las frutas, los vegetales, los panes y cereales de granos enteros, los frijoles y la pasta están considerados alimentos de alta densidad nutritiva porque no solamente tienen un alto contenido de carbohidratos sino también de otros nutrientes como vitaminas, minerales, proteínas y fibra. 

"La clave está en aumentar la ingesta de alimentos ricos en nutrientes, aunque eso no significa que tengan que ser calóricos", asegura Botella.

Los endocrinos aconsejan hacer pequeñas comidas a lo largo del día y aumentar la ingesta de pan y lácteos. (Foto: Getty)
Los endocrinos aconsejan hacer pequeñas comidas a lo largo del día y aumentar la ingesta de pan y lácteos. (Foto: Getty)

De hecho, para evitar consecuencias negativas sobre la salud, necesitamos consumir suficientes alimentos con una elevada densidad nutricional y reducir el consumo de productos alimentarios que solo aportan calorías vacías

Así que si se sufre pérdida de apetito por Covid-19 se aconseja aportar una mayor cantidad de nutrientes en porciones de alimento pequeñas. Para ello, habría que empezar por aumentar el número de comidas al día (realiza entre 6 y 10), aunque no sean de gran cantidad. De este modo se puede incrementar el aporte calórico y proteico sin sentir saciedad.

Hay que tener en cuenta que ante una infección el cuerpo reacciona bruscamente y por ello gasta más 'combustible' del habitual, a pesar de que no nos movamos prácticamente de la cama. "Ese incremento de exigencia que se le hace al cuerpo debemos compensarlo con una dieta adecuada, rica en vitaminas, minerales, antioxidantes... por lo que la alimentación se convierte en una herramienta clave para recuperarse correctamente", añade Botella, quien recuerda que "la Covid-19 deja al organismo muy tocado, lo que en muchos casos se traduce en una recuperación que puede resultar lenta, de entre dos y tres semanas. Todo ello produce un agotamiento y un deterioro físico que no hay que pasar por alto, por lo que hay que priorizar la dieta mediterránea, basada en la ingesta diaria de productos frescos y de temporada, legumbres y huevos, con presencia de aceite de oliva y ácidos grasos omega 3 y omega 6".

No obstante, esto no significa que haya que decantarse por productos hipercalóricos. Todo lo contrario, ya que, según insiste Botella, "se trata de tomar un plátano o un puñado de nueces a media tarde, pero no abrir unos snacks fritos porque resulte más cómodo. De hecho, hay que evitar la ingesta de ultraprocesados, ricos en azúcares refinados, en grasas de mala calidad, con alto contenido en sal y en harinas refinadas".

Por otro lado, es importante llevar una alimentación consciente, que consiste en seguir una especie de 'ritual de reconciliación' con la comida, y tomarse su tiempo. Hay que masticar bien y comer despacio. 

"Si tienes poco apetito, empieza siempre por el alimento proteico. No bases tu alimentación en sopas o caldos, tienen una baja densidad nutricional", recomiendan Begoña Pintor de la Maza y la doctora Ana Hernández Moreno, de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética, Endocrinología y Nutrición del Complejo Asistencial Universitario de León.

Entre las recomendaciones publicadas por la SEEN destacan:

  • Tomar pan siempre que sea posible, multicereales o con semillas, con pasas, con frutos secos, etc.

  • La fruta, nunca sola. Da igual si la tomas fresca o deshidratada, pero acompáñala con yogur u otros toppings, o en batido.

  • Postres lácteos: añade nata, cacao en polvo, cereales en polvo, frutos secos molidos, miel, chocolate...

  • Purés: acompáñalos con pan frito/tostado, tomate frito o mantequilla.

Lo fundamental para recuperar tono y masa muscular es aumentar la ingesta de proteínas. Para ello debes incluir siempre, en la comida y en la cena, carne (150g), huevos (2 unidades) o pescado (150 g). Las proteínas vegetales, las grasas de calidad y los frutos secos también ayudan a contrarrestar la pérdida de masa muscular y mitigan la sensación de fatiga.

Otro alimento indispensable es la leche. Se aconseja tomarla entera, en polvo, enriquecida en proteínas o condensada. Añádele cereales en polvo, cacao... En caso de intolerancia, opta por leche sin lactosa o bebidas vegetales de avena, arroz o soja.

Otra opción para tentempiés son los batidos de frutas con leche entera, proteicos, enriquecidos, de requesón o queso fresco. Añade galletas o frutos secos molidos.

Si te apetece tomar purés (fríos o calientes), un truco fácil: tritura los alimentos en leche entera. También puedes añadirle quesitos o frutos secos molidos, leche en polvo, claras de huevo o algo de carne/pescado.

Las verduras y patatas, acompáñalas de jamón picado, huevo o carne. Y las legumbres, con un poco de arroz, no muy caldosas y acompañadas de proteína. La pasta y arroz, con carne picada, queso, jamón, atún… Y si algún día vas con prisa y tiene que tirar de bote, utiliza conservas de pescado y moluscos (atún, anchoas, sardinas, pulpo, mejillones, caballa) o de legumbres.

Para beber siempre agua. ¡Recuerda! se recomienda tomarla 30-60 minutos antes o después de las comidas. Entre horas puedes consumir leche, zumos naturales, infusiones o caldos variados.

Para condimentar apuesta por el aceite de oliva virgen extra (al menos 4 cucharadas soperas al día), las hierbas aromáticas e incluso salsas para darle más sabor a las comidas.

Entre las técnicas de cocinado, esta vez si puedes optar por las que aporten calorías como rebozados, empanados o guisos con sofritos. Como ves, se trata de dejar a un lado -temporalmente- muchas de las cosas que habitualmente se descartan en una dieta saludable. 

En general, recomiendan acompañar la fruta con yogur, añadir a los postres lácteos ingredientes como nata, cacao en polvo, cereales en polvo, frutos secos molidos, miel o chocolate o agregar a los purés pan frito, tomate frito o mantequilla.

Recuerda que cualquier enfermedad puede reducir o eliminar tu apetito, pero si la enfermedad es tratable, tus ganas de comer deberían regresar una vez que recibas tratamiento.

En algunos casos, podría ser necesaria una suplementación nutricional para complementar la dieta y así cubrir las necesidades energéticas (calorías) y proteicas, así como de minerales y vitaminas. Pero esto "siempre debe realizarse bajo supervisión, ya que, a priori, por el simple hecho de haber pasado la Covid-19 no tenemos por qué tomar suplementos alimenticios", apunta Botella.

Además del Covid-19, otras posibles causas de pérdida de apetito son:

  • Emociones como tristeza, depresión o duelo, que se han potenciado durante la pandemia.

  • Enfermedades graves como cáncer o VIH/SIDA.

  • Uso de ciertos medicamentos o drogas ilegales.

  • Hipotiroidismo.

  • Embarazo.

  • Envejecimiento.

No dudes en acudir al médico si notas que estás perdiendo mucho peso (sin intentarlo) o si presentas disminución del apetito junto con los síntomas mencionados.

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