La covid-19 obliga a la celebración de un Carnaval intermitente en Uruguay

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Montevideo, 21 ene (EFE).- La covid-19, que el año pasado motivó la suspensión de eventos relacionados con el Carnaval por el aumento de casos en Uruguay a finales de 2020, obliga a que la celebración de la presente edición se viva con intermitencia en cada rincón del país suramericano.

Así, mientras Montevideo celebró este jueves su Desfile Inaugural del Carnaval y se prepara para su segundo evento, este viernes, con la salida de las Escuelas de Samba, varios departamentos (provincias) han optado por la reprogramación de los festejos para compensar la subida de contagios de las últimas semanas.

La capital uruguaya vivió la pasada noche el regreso del Desfile que abre la fiesta de Momo, después de que en 2021 debiera suspenderse, algo que solo había ocurrido en otras cuatro ocasiones en la historia del país.

La intendenta (gobernadora local) de Montevideo, Carolina Cosse, expresaba ante los medios en la previa del desfile su "alegría" por el retorno de esta fiesta, al tiempo que advertía de la importancia de extremar los cuidados en un evento que cambió de ubicación a un espacio más abierto, sobre la costa del Río de la Plata, y que contó con aforo reducido y obligación de uso de mascarilla.

Algo menos de 2.800 personas, sin obligación de presentar el certificado de vacunación, presenciaron la salida de las agrupaciones carnavaleras en el Parque Rodó, un pulmón verde de Montevideo aledaño al Teatro de Verano, escenario central del concurso de Carnaval.

En la misma línea que Montevideo, Artigas (noroeste) y Cerro Largo (este) mantienen la celebración de un evento que, especialmente en el primero, cuenta con una gran importancia turística, debido a su situación fronteriza con Argentina y Brasil.

Sin embargo, otros como Canelones y Florida (sur) decidieron la postergación de las celebraciones ante la proliferación de casos en las últimas semanas.

El caso más llamativo es el de Durazno (centro), cuyo intendente, Carmelo Vidalín, anunció este jueves no solo el aplazamiento de varios festejos locales, como el Encuentro Gaucho o las Llamadas del Interior, sino que solicitó a la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) la postergación de la disputa de la Supercopa.

El encuentro que enfrentará al Peñarol y al Plaza Colonia el 30 de enero debía jugarse en Durazno, capital homónima del departamento, pero la AUF valora a esta altura otra sede.

Por su parte, Maldonado (este), epicentro turístico de la temporada estival, optó por reprogramar algunos actos de Carnaval, pero no suspenderlo.

Uruguay afronta su segunda ola de covid-19, tras la llegada de la variante ómicron en diciembre, que ha batido récords de contagios diarios y casos activos.

Desde la detección de los primeros positivos, el 13 de marzo de 2020, Uruguay acumula 556.163 casos y 6.272 fallecidos.

(c) Agencia EFE

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