'Acabo de matar a mi padre' me despertó emociones que jamás hubiera imaginado

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Temor, conmoción, tensión o hasta repulsión son algunas de las emociones que las historias de crímenes reales, y que tanto inundan las plataformas streaming, suelen provocar. Al menos es mi caso con el true crime y esas historias que nunca me dejan indiferente. Sin embargo, la nueva apuesta de Netflix consigue algo totalmente opuesto y contrario.Acabo de matar a mi padre’ es el título de la nueva serie documental, pero también la frase que dijo un joven llamado Anthony Templet en su llamada a los servicios de emergencia en 2019. Había disparado a su padre a quemarropa tres veces, con dos pistolas en la mano en caso de que una no funcionara, sin siquiera fijarse si estaba vivo o muerto antes de hacer la llamada. Tenía 17 años.

En el primer episodio lo vemos contando los detalles del asesinato durante el interrogatorio, y con una frialdad tan pasmosa que resulta inevitable convertirse en juez y dictar sentencia en su contra. No obstante, al desenmarañar la historia descubrimos un caso que despierta emociones y sensaciones que casi nunca sentimos con la crónica negra.

Anthony Templet en 'Acabo de matar a mi padre'. Cr. Netflix © 2022
Anthony Templet en 'Acabo de matar a mi padre'. Cr. Netflix © 2022

Anthony Templet disparó a su padre Burt el 3 de junio de 2019 durante una discusión. Llamó a la policía, confesó de manera independiente y fue arrestado enseguida. Contó que Burt estaba alcoholizado y actuando de manera agresiva tras haber comenzado una discusión cuando Anthony lo encontró revisándole el telefono móvil. Una cosa llevó a la otra y, según el joven, le disparó en defensa propia en pleno altercado. Sin embargo, que cogiera dos pistolas y no una, y que disparara varias veces sin darle ningún tipo de advertencia, hizo que la fiscalía dudara del motivo. Su actitud daba a entender que había tenido intención de matarlo, no de meramente defenderse.

Cuando observas el interrogatorio policial a través de las imágenes de archivo, terminas sacando las misma conclusiones. Lo ves frío, no derrama ni una lágrima ni parece afectado por el futuro que le espera. Dice claramente que no se llevaban bien y que su padre no le gustaba. Pero entonces algo no cuadra. Cuando le preguntan por su fecha de nacimiento, no la sabe con certeza. Ni tampoco la dirección de su casa. Ni siquiera sabía quién era su madre ni donde estaba.

El caso llegó a los medios estadounidenses enseguida, despertando la curiosidad de aficionados en general como una mujer que se dedica a reunir a familiares a través de pruebas de ADN. Fue ella quien localizó a su madre y hermanos. Resulta que llevaban varios años buscándolo desde que su padre lo arrebatara cuando era un niño de 5. Su hermana Natasha contó a los medios y policía que Anthony había sido abducido por su padre en 2008 y que, desde entonces, era considerado un niño extraviado. Hasta tenían un póster con su foto que habían repartido por la zona. Poco a poco las piezas van encajando y la serie nos presenta una investigación que da un vuelco completo a la percepción inicial que contagia al principio: empiezas a sentir empatía por el criminal protagonista.

Anthony Templet y Burt Templet en 'Acabo de matar a mi padre'. Cr. Netflix © 2022
Anthony Templet y Burt Templet en 'Acabo de matar a mi padre'. Cr. Netflix © 2022

Según su madre Teresa y su hermana Natasha, Burt había sido un hombre controlador y abusivo que propiciaba la violencia doméstica en el hogar. Le había arrebatado el niño al presentar una demanda por la custodia de Anthony en otro estado, acusando a la madre de consumir drogas y ser un peligro para el pequeño. Y a pesar de tener denuncias por violencia doméstica en Texas y por otros intentos de llevarse a Anthony, la justicia no consultó el historial entre estados y así, sin más, le concedieron la custodia.

A su vez, descubrimos que seis meses antes de la muerte, la segunda esposa de Burt, Susan, lo había abandonado por los abusos que también sufría. Aquello habría incrementado la violencia hacia Anthony con un comportamiento cada vez más errático y abusivo, portando armas hasta el punto de que su hijo terminó pensando que las usaría contra él algún día.

Anthony creció con ese hombre violento y controlador, sin amigos ni ir a la escuela. Jamás lo llevó a un chequeo médico ni a ningún tipo de asistencia en general. No lo envío al colegio ni le enseñó nada del mundo exterior. Le dijo que su madre era drogadicta y no podía cuidarlo, no le contó que tenía hermanos mientras vigilaba cada uno de sus movimientos con cámaras instaladas por toda la casa. Lo aisló por completo. Fue su madrastra, quien le enseñó el alfabeto y algo de matemáticas pero Burt enseguida la detuvo porque, según el joven, “era más fácil criar a un tonto para controlarlo”. Todo esto mientras sufría “abuso constante, tanto físico, mental y emocional” como dijo su abogado, Jarrett Ambeau a The Advocate.

Teresa Thompson y Anthony Templet en 'Acabo de matar a mi padre'. Cr. Courtesy of Netflix © 2022
Teresa Thompson y Anthony Templet en 'Acabo de matar a mi padre'. Cr. Courtesy of Netflix © 2022

En la serie documental vemos a una madrastra que llora por toda la situación (constantemente), pero que cuando abandonó el hogar y denunció a Burt por maltrato contra ella, no mencionó a la policía el abuso que padecía Anthony. Vemos a una madre que lo esperaba pero que por dinero no invirtió en recuperarlo legalmente. Vemos a un joven que cuenta cómo la policía fue varias veces a su casa y nunca hizo nada.

En las imágenes, Anthony se muestra como un joven incómodo en la interacción social, que contiene las emociones al no saber expresarlas, que se siente extraño ante cualquier muestra de cariño o afecto hacia él. Básicamente descubrimos a un chico al que muchos adultos le fallaron por completo, que creció bajo el yugo de un padre abusivo y a quien en una discusión terminó asesinado al temer que su vida llegaría a su fin tarde o temprano.

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Anthony fue acusado inicialmente de asesinato en segundo grado, pero luego se redujo a homicidio involuntario después de que el fiscal confirmara que había actuado en defensa propia tras años de abusos. En 2021 se decidió que debe cumplir cinco años de libertad condicional supervisada y, como condición, debe obtener el diploma escolar, hacer terapia y tener un trabajo a tiempo completo o estar inscrito en la escuela a tiempo completo. Si cumple con todos los requisitos podrá limpiar su registro policial.

Acabo de matar a mi padre es una serie documental de tres episodios diferente para la crónica negra. Aquí la víctima termina siendo el mismo personaje que disparó el gatillo y el protagonista de una historia de injusticia infantil. Dirigida por Skye Borgman (la directora de las muy recomendables La chica de la foto y Abducted in plain sight) se trata de una apuesta tan atrapante como emotiva, con giros inesperados que apelan a la empatía de cada espectador. Anthony ahora tiene la posibilidad de empezar de nuevo y vivir una vida sin tanta injusticia complicando su existencia. Un cuento donde la humanidad termina siendo la verdadera protagonista.

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