Crítica de 'Joker': bienvenidos al show de Joaquin Phoenix

PUNTUACIÓN: 90/100

Brutal. Es el adjetivo que utilizaría para describir Joker en una sola palabra. Una película que desde el primer minuto arrasa con nuestras emociones, provocando un torbellino que no se acaba al salir del cine. No, Joker es una película que requiere una digestión lenta. Nos adentra en un universo que durante dos horas nos lleva por todos los rincones de la contradicción social, culminando en una película para masticar despacio, digerir lentamente y calmar los ácidos con una manzanilla.

Copyright: Niko Tavernise; ©2019 Warner Bros. Entertainment Inc. All Rights Reserved. TM & © DC Comics

Ésta es la película del Joker que no sabías que necesitabas. De esas que, tras verla, te preguntas cómo es que nadie se atrevió hace tiempo, cómo es que el cine sobrevivió sin ella hasta ahora. Así es de indispensable. Y no solo porque trate los orígenes de un criminal como ser marginado, sino porque sirve como un análisis social del impacto de la violencia en una sociedad hastiada, de la creación de monstruos como consecuencia de los prejuicios económicos y sociales. Como si la sociedad y su falta de empatía fuera la culpable de los males que se avecinan. En este caso, el Joker.

Es cierto que el Joker nunca fue un personaje secundario. Quizás sea el único villano del universo de los cómics que nunca fue relegado. Él solito se ganó el papel protagonista aunque tuviera a Batman como título principal de su película: por su locura y por el talento de los actores que estuvieron detrás del maquillaje: Cesar Romero, Jack Nicholson, Mark Hamill (detrás del micrófono en su caso) y Heath Ledger, por nombrar a los más destacados, que supieron explorar la faceta más alocada, extrema o macabra, según la historia. Ahora se suma Joaquin Phoenix a la ecuación con una actuación que convertirá a Joker en un clásico moderno instantáneo.

Aquí no vemos al Joker del maquillaje con sonrisa eterna o al líder de una banda criminal. Lo que vemos son los orígenes del mal como fruto del propio rechazo social. Vemos a un ser humano roto, despojado de su cualidad humana por culpa de un mundo que lo rechaza, que lo ataca y lo menosprecia. Vemos una historia donde el abuso físico, infantil y adulto, cumplen su cometido en transformar la psique de un hombre ya roto por dentro, dando como resultado una película que transforma a ese hombre, Arthur, en la representación de la violencia como modo de venganza, Joker.

Escrita y dirigida por Todd Phillips -en su primer cambio de registro tras el éxito de sus comedias masculinas (Starsky & Hutch o la trilogía de Resacón en Las Vegas (Hangover), entre otras- la película independiente del payaso del crimen de Gotham -que no tendrá secuela- sirve como el eslabón definitivo en la nueva cadena que conforma el género basado en comics. Esa tendencia adulta, oscura y dramática que Watchmen intentó crear con pasos temerosos y que Logan explotó con valentía, aquí se lucen para marcar tendencia. El cine basado en cómics no será el mismo después de Joker. ¿Por qué´? Porque Todd Phillips encontró la manera de reconducir el drama de un villano de viñetas al trasladarlo al terreno real. En la era de este Joker, Gotham es una ciudad arruinada por la corrupción donde la división de clases está bien acentuada entre ricos y pobres, donde no hay un Batman que llegue al rescate. Esta Gotham es la sociedad de nuestros días, es un reflejo de nuestra era, agresiva contra el prójimo y que se mantiene ajena al dolor del otro.

Joker es una película difícil de digerir, de esas que necesitas horas o días para llegar a un veredicto personal. Es tan extrema en lo que presenta que no sería de extrañar que cambies de parecer con el tiempo. La cinta propone una experiencia inolvidable, pero no en el sentido más tierno de la palabra. Sino porque este Joker, su dolor y su transformación, se quedan grabados en la retina del espectador a través de una actuación que lleva al personaje por los rincones más oscuros. Un cambio espeluznante acentuado con el torso huesudo de su actor y unos movimientos fluidos que demuestran una libertad que solo la locura puede provocar.

Y si funciona es sobre todo por el inmenso trabajo de su protagonista. Joaquin Phoenix saca de su galera ese talento mágico que lo hace transformarse con cada actuación, pasando del mismísimo Jesucristo (María Magdalena) al payaso del crimen en cuestión de un año. El actor se deja llevar por los sufrimientos de su personaje, consiguiendo transmitir la empatia necesaria para luego darnos una bofetada cinéfila con una transformación que hiela la sangre.

Copyright: Niko Tavernise; ©2019 Warner Bros. Entertainment Inc. All Rights Reserved. TM & © DC Comics

Joker no gustará a todo el mundo y su director ya lo advirtió. Aquellos que esperan una historia de orígenes del Joker de Jack Nicholson o de Heath Ledger no la verán aquí. Éste en un ensayo de nuestra sociedad, analizada a través de un personaje marginado creado por el mismo rechazo de quienes ahora sufrirán sus consecuencias. La profundidad de los mensajes están ahí, solo hay que buscarlos, encontrarlos, diseccionarlos y procesarlos. Es una película que, para que guste, requiere el compromiso del espectador. Si quieres disfrutarla como experiencia cinematográfica, tendrás que analizarla. Sino es muy probable que salgas del cine con un sabor de boca amargo. Porque este Joker es el ácido gástrico del género y hace falta un omeprazol para calmarnos. Pero es cierto que la cinta busca tanta comprensión como la necesita su personaje. Al menos, al comienzo.

Phoenix deja huella como un hombre atormentado por problemas mentales y una sociedad que lo rechaza, lo acosa y se burla de él. Un hombre roto por dentro que termina convirtiéndose en el monstruo del mundo que nos rodea, un maestro de la locura extrema capaz de provocar a las masas más marginadas. Phillips se adentra en la sombra más oscura de nuestra sociedad, arrojándola con fuerza bruta encima nuestro y sin pedir permiso. Un sacudón de realidad que transforman a Joker en mucho más que una película inspirada en cómics, acentuada por la violencia que nos presenta.

¿Es entonces una obra maestra como dijeron las primeras críticas salidas del Festival de Venecia? No, pero casi. Tiene sus fallos. Es demasiado larga y le sobran momentos de horror, pero no se le puede quitar el mérito. Es una película sofisticada que dividirá al público palomitero. De eso no hay dudas. Dicho esto, me atrevo a decir que es una de las películas más oscuras del año y un hito cinematográfico para un género en alza. Puede que no signifique nada para algunos, pero mucho para otros. Está en cada espectador encontrarle el análisis que quiera darle. La película aterriza en cartelera el 4 de octubre dispuesta a arrasar en la taquilla y dejar el listón muy alto para el resto de las adaptaciones de villanos y superhéroes de cómics. Sobre todo para Matt Reeves y su The Batman.

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