Cuando el dolor de espalda va más allá

Asociamos el dolor de espalda a los malos hábitos posturales, el sobrepeso y la falta de descanso. Sin embargo, podría ser un posible síntoma de Espondilitis Anquilosante. ¿Cómo saber si no es un dolor de espalda convencional?

Más de medio millón de españoles sufre esta enfermedad reumatológica crónica que afecta principalmente a las articulaciones de la columna vertebral y de la zona sacro-ilíaca (en la pelvis), las cuales tienden a soldarse entre sí. (Foto: Getty)

En España, alrededor de 300.000 personas sufren Espondilitis Anquilosante (EA), una enfermedad reumática que causa inflamación y dolor de espalda y que puede llevar asociados otros síntomas que afectan a los ojos, piel, estómago o estado de ánimo.

En la mayoría de las ocasiones el ritmo de vida que llevamos nos impide parar y tomarnos un momento para tratar de identificar el dolor que sentimos. Así, y con motivo del Día Nacional de la Espondilitis Anquilosante, que se acaba de celebrar, los expertos nos cuentan las claves para descubrir si ese dolor de espalda pudiera ser un posible síntoma de EA.

Además de concienciar de la realidad que tienen que vivir los pacientes con EA, la campaña “Si tienes Espondilitis Anquilosante, que otros síntomas no te pillen por la espalda”, puesta en marcha por la Coordinadora Española de Asociaciones de Espondiloartritis (CEADE), se pretende informar a la población y a las propias personas que la padecen sobre otras manifestaciones de la enfermedad que pueden ir más allá de la afectación articular.

De hecho, los estudios indican que alrededor del 40 por ciento de las personas con espondilitis anquilosante puede presentar más de una comorbilidad, es decir, puede desarrollar alguna otra enfermedad como psoriasis, uveítis, depresión o enfermedad inflamatoria intestinal (EII).

¿Qué es la espondilitis anquilosante?

Las espondiloartritis son un conjunto de enfermedades reumáticas inmunomediadas, entre las que se encuentran la espondilitis anquilosante, artritis psoriásica o las espondiloartropatías asociadas a la enfermedad inflamatoria intestinal, entre otras.

¿No duermes por las noches por culpa del dolor de espalda? Este podría ser uno de los primeros síntomas de Espondiloartritis, ¡acude al especialista cuanto antes! (Foto: Getty)

La EA afecta, fundamentalmente, a las articulaciones de la columna vertebral, las cuales tienden a soldarse entre sí, provocando una limitación de la movilidad. Esta enfermedad crónica, inflamatoria y altamente discapacitante es frecuente, ya que se calcula una incidencia de unos siete casos nuevos por cada 100.000 habitantes al año.

Deberías sospechar si...

La AE es una enfermedad progresiva cuyos síntomas aumentan conforme avanza el deterioro articular que va provocando. El dolor en la parte de baja de la espalda que empeora por la noche, por el día o después de periodos de inactividad son algunos de estos síntomas iniciales.

Es además una enfermedad sistémica, lo que significa que puede afectar a otros órganos del cuerpo. En algunas personas puede causar lesiones cutáneas, fiebre, pérdida de apetito, fatiga e incluso inflamación en órganos como el ojo (uveítis), intestino, pulmones y corazón.

  1. ¿Comenzaste a tener dolor de espalda antes de los 40 años?

  2. ¿Tu dolor mejora con la actividad o el movimiento?

  3. ¿No desaparece cuando descansas?

  4. ¿El dolor de espalda es tan intenso que te despierta por la noche y te obliga a levantarte?

  5. ¿Tu dolor se ha ido incrementando gradualmente?

Estas sencillas preguntas pueden ayudarte a desenmascarar a esta afección reumática que causa inflamación en la columna vertebral y se caracteriza por causar un fuerte dolor crónico de espalda, pudiendo llegar a provocar inmovilidad, entre otras complicaciones.

“Es importante que se conozca la enfermedad y se sospeche de que ese dolor de espalda –marcado por la inflamación de la columna– es inusual, porque aparece en reposo y consultar al médico de cabecera o al especialista resulta clave, para que no tarde más de cuatro años y la inflamación haya dado paso a la anquilosis y las limitaciones en el pacientes ya sean funcionales e irreversibles”, explica el doctor Luis Sala, médico especialista en Reumatología del Hospital Universitario de Torrejón, en Madrid.

El dolor no se va

Cuando hay dolor prolongado de esta zona, debe haber sospecha de que no se trata de un dolor mecánico. Éste es el más común, afecta a un 80 por ciento de la población en algún momento de su vida, y se produce, por ejemplo, al levantar objetos pesados, por distensiones musculares o por lesiones deportivas.

Sin embargo, la de tipo inflamatorio crónico se caracteriza por tener una duración igual o superior a los tres meses y no calmarse con el reposo, sino más bien todo lo contrario, empeora cuando se está tumbado. Si no se trata a tiempo puede provocar que las vértebras se fusionen, dejando la columna rígida y sin flexibilidad.

En la última década, ha aumentado la detección de EA entre las mujeres, aunque estas suelen padecer una forma menos severa de la enfermedad en comparación con los hombres. (Foto: Getty)

Aparece pronto

Habitualmente se manifiesta en varones entre los 20 y los 30 años, siendo menos frecuente entre las mujeres, donde la enfermedad afecta de forma más leve.

La aparición de la EA en este grupo de edad —generalmente una etapa de inicio en la actividad laboral— supone un gran impacto en la calidad de vida de los pacientes. “La incapacidad de las personas con espondilitis de continuar en sus trabajos condiciona de manera considerable sus perspectivas profesionales futuras, su vida familiar, social y psicoafectiva. De ahí la importancia de poner en marcha campañas como esta”, asegura Pedro Plazuelo, presidente de CEADE.

Pero se diagnostica tarde

La detección de la espondilitis anquilosante suele realizarse con un retraso de siete a diez años. Y es que el retraso en el diagnóstico sigue siendo una asignatura pendiente en esta área terapéutica, si bien se ha experimentado un gran progreso en los últimos años.

Si la espondilitis anquilosante no se diagnostica a tiempo, impide el tratamiento en fases iniciales, lo que agrava la enfermedad y hace que aumente el daño estructural y la pérdida de movilidad. Por ello, “el diagnóstico precoz es básico para mejorar el pronóstico de esta patología”, apunta Plazuelo.

Él y su hija padecen EA. Tuvieron suerte ya que ambos fueron diagnosticados de esta enfermedad reumática de manera precoz. Pero mientras que a su hija se lo detectaron con apenas ocho años, a él con 35. “En pleno desarrollo profesional”, lamenta. “Tenía un trabajo que requería esfuerzo físico y tuve que reubicarme hacia labores menos intensas”, añade. Ahora, como presidente de la asociación, afirma, “he volcado mi vida en hacer lo que creo que puede ayudar a otros y el apoyo mutuo entre pacientes es muy importante para afrontar esta enfermedad”.

Medidas que te ayudan

Para poder sobrellevar esta enfermedad hay que ser proactivo. El ejercicio físico, el descanso nocturno y la higiene postural reducen los síntomas. Además, es importante contar con la ayuda del reumatólogo que te indicará desde los fármacos más adecuados hasta terapias físicas más eficaces.

Por ultimo, tal y como recoge el programa educativo desarrollado por CEADE y con la colaboración de Novartis, es importante que las personas con EA se plateen retos. “Pueden comenzar un plan de entrenamiento de 21 días para comenzar a incorporar la actividad física poco a poco a su rutina o aprender a gestionar la fatiga y a afrontar la enfermedad; así como, comprender la importancia de formar parte de grupos de apoyo o asociaciones de pacientes y ser capaces de identificarlas en su entorno cercano”, concluye la doctora Laura Cano, coordinadora de cuidados de la UGC de Reumatología del Hospital Universitario de Málaga.

¿Reconoces los síntomas? ¿Crees que podrías sufrir algún tipo de espondiloartritis?

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