Cómo Daniel Kaluuya hace que sus personajes cobren vida

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El actor Daniel Kaluuya en Los Ángeles, el 21 de febrero de 2021. (Erik Carter/The New York Times).
El actor Daniel Kaluuya en Los Ángeles, el 21 de febrero de 2021. (Erik Carter/The New York Times).

Una lectura de guión valorada en 1 millón de dólares

Daniel Kaluuya evaluó la habitación. Era el tipo de sala de reuniones de Hollywood en la que ya había estado en innumerables ocasiones, bien iluminada, con paredes blancas y afiches enmarcados de películas clásicas. Era el verano de 2019, y Kaluuya había conducido hasta los estudios de Warner Bros. en Burbank, California, para la lectura del guion de una película que todavía no había sido aprobada para su producción: “Judas y el mesías negro”, una película de suspenso policíaco y drama histórico sobre la caída de Fred Hampton, la estrella emergente del Partido Pantera Negra, quien fue asesinado por la policía en 1969.

Sentados junto a Kaluuya, a un lado de una larga mesa de conferencias, estaban sus posibles compañeros de reparto Dominique Fishback, Lakeith Stanfield y Jesse Plemons. Agrupados frente a ellos estaban los peces gordos de Warner Bros. que tenían el poder de aprobar la realización de la película: Niija Kuykendall, vicepresidenta ejecutiva de producción de largometrajes; Courtenay Valenti, presidenta de producción; y Toby Emmerich, director del estudio.

Kaluuya, que iba a interpretar a Hampton, estaba petrificado. Pensó en que apenas llevaba una cuarta parte del proceso de preparación para el papel, su primero en una película basada en una figura histórica. Sabía que lo que hiciera en esa habitación se sabría en todo el estudio. Lo que no sabía era que lo que estaba en juego era aún más concreto: los productores de la película habían organizado esa lectura de guion como parte de una iniciativa para obtener 1 millón de dólares adicionales para el presupuesto. Un buen resultado podría convencer al estudio de firmar el cheque.

Durante la segunda mitad de la larga lectura, en una escena en la que Hampton da un discurso apasionante frente a una multitud de seguidores entusiasmados, Kaluuya puso todas las cartas sobre la mesa. “Si voy a morir, voy a morir disparando”, pensó, mientras se levantaba de su silla y miraba fijamente al grupo. Con el corazón latiéndole con fuerza en el pecho, entonó con enorme energía el diálogo tipo “llamada y respuesta” que luego se haría famoso gracias al tráiler de la película.

“¡YO SOY! ¡UN REVOLUCIONARIO! ¡YO SOY! ¡UN REVOLUCIONARIO! ¡YO SOY! ¡UN REVOLUCIONARIO!”.

“Apenas lo escuché hablar con la voz de Fred, comencé a llorar”, dijo Stanfield, quien iba a interpretar a Bill O’Neal, el informante del FBI que traicionó a Hampton.

“Todos los demás estaban en una lectura de guión, pero él la convirtió en una obra de teatro”, dijo Shaka King, director, coguionista y productor de la película, que estaba sentado frente a Kaluuya. “Solo éramos unas 20 personas en la sala, pero él lo interpretó como si estuviera actuando en un teatro para 300 personas y quisiera llegarle a la última fila”.

Poco después de la lectura de guion, Warner Bros. aceptó otorgar el millón adicional para el financiamiento, dijo King. La película entró en producción ese otoño.

En cuatro cortos años, Kaluuya, quien tiene 32 años y creció en un complejo habitacional público en Londres, se ha ganado un lugar en Hollywood entre los actores protagonistas más importantes de su generación. Kaluuya, un actor infantil que inició su carrera en el influyente drama adolescente británico “Skins”, obtuvo una nominación al Oscar como mejor actor por su primer papel protagónico en Estados Unidos: el intrépido sobreviviente de una secta racial secreta en el éxito de 2017 “¡Huye!”.

Kaluuya continuó ese momento decisivo con una seguidilla de actuaciones cautivadoras y personalizadas en una gama ecléctica de géneros. Interpretó a un guerrero en conflicto en la superproducción exitosa de Marvel “Pantera Negra”, un villano escalofriante en la cinta de suspenso de Steve McQueen “Viudas”, y un carismático interés amoroso en el drama romántico “Queen & Slim”. Sin importar el papel, la inmersión profunda de Kaluuya te hace acercarte unos cuantos centímetros más a la pantalla.

Encontrando a Fred Hampton

Kaluuya tiene un aura confiada, una mirada penetrante y un “rostro africano gentil”, como él mismo lo describe. Para interpretar a Chris en “¡Huye!”, tuvo que reducir su impetuosidad natural, la cual se manifiesta en conversaciones como una especie de intensidad benévola. “Mi esencia es más como la del líder Fred, en términos de energía”, dijo, refiriéndose a Hampton. Debido a que ha interpretado con tanta frecuencia a un estadounidense en el cine, su acento londinense de clase trabajadora es discordante al principio. Es desconcertante imaginar al hijo nacido en Inglaterra de un inmigrante ugandés detrás de la encarnación matizada de Hampton que aparece en “Judas y el mesías negro”.

Kaluuya abordó su interpretación de Hampton desde varios ángulos al mismo tiempo. Se empapó de las influencias formativas de las Panteras, incluyendo las obras de Frantz Fanon y Jomo Kenyatta; se dejó crecer el cabello (“para las personas negras, el cabello refleja cómo te ves a ti mismo, cómo te sientes contigo mismo y cómo te tratas”); aumentó su volumen corporal de forma notable; e incluso comenzó a fumar temporalmente (“cuando veo una película, siempre detecto cuando alguien que está fumando no es un fumador en la vida real”, dijo Kaluuya).

Sin embargo, el elemento más complejo fue la voz. Hampton, quien fue criado en Chicago por sus padres, los cuales se mudaron de Luisiana durante la Gran Migración Afroestadounidense, fue conocido por su entonación sonora e idiosincrásica. Para lograr invocarlo, Kaluuya comenzó por indagar en la experiencia vivida del ídolo del Poder Negro.

Kaluuya consultó a la familia de Hampton —incluyendo a su hijo, Fred Hampton Jr., y a la madre de Junior, Akua Njeri (antes conocida como Deborah Johnson)— y viajó a Maywood, el suburbio de Chicago donde creció Hampton. Kaluuya visitó los primeros hogares, escuelas y lugares de conferencias de Hampton. Conversó sobre la vida y el legado de Hampton con las personas que conoció allí, incluyendo estudiantes y ex-Panteras.

Daniel Kaluuya (Erik Carter/The New York Times)
Daniel Kaluuya (Erik Carter/The New York Times)

“El acento es solo una expresión estética de lo que sucede en el interior”, dijo Kaluuya. “Tuve que entender de dónde venía él espiritualmente, qué mezcla de creencias y patrones de pensamiento permitieron que esta voz se manifestara”.

Kaluuya refinó aún más su interpretación con la ayuda de la entrenadora de dialectos Audrey LeCrone, así como la de un profesor de canto operístico que le enseñó a acondicionar sus cuerdas vocales y a utilizar su diafragma para las escenas con grandes discursos. Cuando inició el rodaje, Kaluuya ya se sentía capaz de interpretar sus diálogos con algo que se percibía más cercano a la honestidad que a la imitación.

El aniversario

El peso de la historia se cernió sobre cada toma del rodaje de “Judas”. Pero Kaluuya recuerda un día en particular como el más difícil de su vida profesional.

El elenco y el equipo de producción estaban recreando la noche en que agentes policiales de Chicago mataron a tiros a un Hampton drogado mientras dormía (O’Neal le había puesto un barbitúrico a su bebida durante una cena con invitados), en el aniversario 50 del incidente real.

“Fue una noche difícil para todos nosotros”, dijo Stanfield. “La energía era tan densa que podías sentirla”.

Kaluuya, que había trabajado arduamente para crear y mantener una frontera entre él y su personaje, sintió como comenzaban a desmoronarse esos límites. De repente, empezó a ver la escena no como un hombre negro en 1969 sino como uno en 2019, con medio siglo de datos adicionales sobre las probabilidades de sobrevivir en un mundo blanco.

Su primer instinto fue reprimir las emociones que crecían en su interior. “Si te sumerges demasiado en tus propios sentimientos, pueden empezar a confundirte”, afirmó Kaluuya. Pero luego decidió que esas emociones pertenecían a la pantalla. Era lo único que le quedaba por dar.

“Ahí es donde aparece la experiencia. Ahí es donde aparece el oficio”, dijo. “No niegas ese sentimiento; lo utilizas, porque es la verdad”.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2021 The New York Times Company

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