Daniel Radcliffe no necesita de Harry Potter ni blockbusteres para dar la nota

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Con 32 años y una fortuna estimada en 92 millones de euros (Celebrity Net Worth) Daniel Radcliffe es de los pocos actores que puede permitirse hacer lo que quiera, dónde quiera y cómo quiera por amor al arte. Aunque pase el resto de sus días perseguido por el legado de su personaje más popular, Harry Potter, él ha demostrado que cuando se trata de dar rienda suelta a su faceta artística no hay personaje que le haga sombra. 

Y su última locura lo demuestra. Es muy probable que el público mainstream le haya perdido la pista a raíz de su ausencia en grandes producciones, pero Daniel sigue activo y dando rienda suelta a su talento con total desinhibición. Y les aseguro que su último intento es la bomba.

Daniel Radcliffe atienda la proyección de Escape From Pretoria en el Soho Curzon de Londres. (Photo by Ian West/PA Images via Getty Images)
Daniel Radcliffe atienda la proyección de Escape From Pretoria en el Soho Curzon de Londres. (Photo by Ian West/PA Images via Getty Images)

Daniel es un actor que se entrega al máximo, ya sea desnudándose sobre los escenarios como hizo en Equus (2007-2009), interpretando a un demonio con cuernos (Horns), a un infiltrado en una grupo nazi (Imperium), a un muerto en putrefacción (Swiss Army Man), al jorobado ayudante en Victor Frankenstein o a un hombre sobreviviendo con dos pistolas amarradas a las manos (Guns Akimbo). La cuestión es que no tiene problema en exponerse, hacer el ridículo, divertirse con sus personajes y darlo todo para disfrute suyo y del público. Y como decía al principio, estoy convencida de que ha logrado coronarse como el nuevo rey del cine friki (con perdón de Nicolas Cage) porque económicamente no tiene nada que perder. Esa libertad le permitiría dar rienda suelta a su faceta artística como quiera. 

Si bien probó suerte con algunas producciones de tono comercial al concluir su aventura de una década con Harry Potter, como fueron La mujer de negro, Amigos de más y Ahora me ves 2, lo cierto es que él se mueve como pez en el agua en las apuestas más independientes. Es lo que aporta tener la vida económica asegurada, que Daniel puede apostar por los personajes que más le apetezcan y desafíen su talento. No necesita seguir las normas de Hollywood, ni mantenerse en la cima, él puede hacer lo que le da la gana.

Y lo último que le dio la gana fue marcarse un baile vogue vestido con prendas de tono sadomasoquista.

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Ahí donde lo ven, Daniel está interpretando al reverendo Ezekiel Brown, su personaje en la tercera temporada de la comedia antológica Miracle Workers. Esta serie alocada pertenece a la cadena estadounidense TBS que en España podemos encontrar en Movistar+ (aunque de momento solo las dos primeras temporadas). Al tratarse de una serie antológica, cada temporada cuenta historias diferentes pero con Daniel Radcliffe y Steve Buscemi siempre como protagonistas. En la primera tanda, el actor de Harry Potter daba vida a un ángel de poca monta que debía conseguir un milagro imposible mientras Dios (Buscemi) se ocupaba de sus hobbies. En la segunda, Daniel era un príncipe y en la tercera, en actual emisión en EE.UU., es un reverendo entregado por completo a su fe que intenta mejorar la vida de un pueblo muriendo de hambre.

En el último capítulo emitido, el reverendo se deja llevar por los efectos de una bebida extraña, montando un espectáculo de desinhibición total para asombro de sus feligreses mientras canta una canción folk cristiana. Y tal y como demuestra la secuencia compartida en redes, Daniel Radcliffe lo está dando todo una vez más a su personaje, divirtiéndose y entreteniéndonos como viene haciendo desde hace unos años con sus películas más alocadas.

Confieso que me estoy obsesionando con este clip de Daniel Radcliffe cantando, bailando vogue y sacudiendo el cuerpo. Ya perdí la cuenta de las veces que lo he visto, más o menos como me pasó con Tom Holland bailando Umbrella. Y no soy la única. El vídeo empezó a viralizarse antes que se emitiera el capítulo, provocando una aceptación masiva por Daniel y este nuevo ejemplo de su entrega total a coronarse como un actor de comedia desconocido por el gran público.

Y es que Daniel será por siempre Harry Potter ante los ojos del mundo, pero él no ha permitido que su propio legado cinematográfico frene sus oportunidades de hacer lo que le gusta. Mientras otros actores con éxitos tempranos suelen sufrir el encasillamiento profesional a base de un fenómeno del pasado, este británico apuesta por propuestas de menor presupuesto y repercusión, pero que le permiten hacer lo que le gusta sin necesidad de complacer a la industria. Lo hizo cuando se convirtió en el demonio antihéroe de Alexandre Aja en Horns, cuando consiguió ser lo más divertido de Swiss Army Man interpretando a un cadáver arrastrado por casi todo el metraje o riéndose del género de acción con la alocada Guns Akimbo. Todas películas que no pasaron por nuestras salas de cine y que el público ha ido descubriendo en plataformas streaming, más que por promoción o ruido viral.

'Guns Akimbo' (Saban/Madman Films/Amazon)
'Guns Akimbo' (Saban/Madman Films/Amazon)

También ha participado en producciones dramáticas con papeletas para captar a un público más amplio que sus otras locuras, como la historia real de Fuga de Pretoria o la otra aventura también salida de la vida real de un hombre en el interior del Amazonas, La jungla, o el thriller Beasts of burden. Pero todas ellas fueron directo al VOD o Amazon Prime Video, reduciendo sus opciones de exposición global.

Pero Daniel sigue haciendo sus locuras y no deja de sorprendernos. Y eso es lo maravilloso en su caso, que tiene suficiente soltura económica como para no preocuparse en buscar prestigio o historias que eleven su talento hacia los Óscar. Después de pasar su infancia y adolescencia bajo el escrutinio público mientras cargaba con la presión de una saga a sus espaldas, padeciendo problemas con el alcohol siendo muy joven, él ha apostado por una carrera donde puede ser libre de estereotipos, encasillamientos y expectativas. No necesita exposición ni super producciones. Él se lo está pasando en grande sin necesidad de blockbusteres, para luego sentirse orgulloso de haber hecho con su carrera lo que le dio la gana. Y al final, cuando llegue el momento de retirarse, que alguien se atreva a quitarle lo bailado.

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