La desidia institucional permite operar a salmoneras que incumplen la ley, dice ONG

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Santiago de Chile, 23 sep (EFE).- Más de un centenar de centros salmoneros instalados en áreas protegidas del sur de Chile siguen operando a día de hoy pese a haber incumplido leyes nacionales, denunció este viernes la Fundación Terram.

En dos reportajes publicados en su página web, la organización ecologista asegura que los centros -propiedad de grandes compañías con capitales nacionales y extranjeras-, incurrieron en "causales de caducidad" y que la "desidia" institucional ha permitido que durante años sigan funcionando y generando millonarios beneficios.

"La Ley General de Pesca y Acuicultura (LGPA) establece como causales de caducidad no iniciar operaciones de cultivo durante 12 meses desde recibida la concesión y, por otro, no reanudar actividades por más de dos años desde terminada la última cosecha de salmones", explicó a Efe Christian Paredes, abogado de la fundación.

Las áreas protegidas más afectadas por esta industria son la Reserva Forestal Las Guaitecas, la Reserva Nacional Kawésqar y el Parque Nacional Alberto de Agostini, todas ubicadas en las australes regiones de Aysén y Magallanes, en plena Patagonia chilena, de acuerdo a los artículos.

"Los salmones son especies exóticas no son nativas de Chile y son muy carnívoras. Su sistema de producción consiste en confinar una gran cantidad de salmones en espacios muy reducidos, produciendo altos y diversos espacios ambientales", apuntó Paredes.

Del centenar de centros señalados en las publicaciones de la Fundación Terram, 34 centros volvieron a operar pese a haber incurrido en la causal de no iniciación de operaciones durante al menos un año después de recibida la concesión y 76 a pesar de haber pasado más de dos años desde terminada la última cosecha de salmones, lo que dejaba caducas sus concesiones".

PASIVIDAD INSTITUCIONAL

El abogado indicó que muchas salmoneras "solicitan concesiones y no necesariamente las ocupan porque estas se consideran activos económicos en sus contabilidades" y "se pueden vender o arrendar o incluso usar como una garantía para solicitar créditos a los bancos o para respaldar planes de expansión".

"Ha existido una extrema y grave pasividad por parte de los órganos competentes que debían haber declarado estas caducidades", añadió Paredes.

Chile es el segundo productor mundial de salmón, por detrás de Noruega, y la salmonicultura ocupa un lugar cada vez más relevante dentro de la matriz exportadora del país.

Según cifras del Banco Central, durante la última década el salmón casi duplicó su porcentaje sobre las exportaciones de bienes no cobre, pasando de un 6,9 % en 2010 a un 12,5 % en 2021 y alcanzando los 5.180 millones de dólares.

Desde hace algunos años, sin embargo, son muchas las voces que están denunciando el lado más oscuro de esta lucrativa industria y que están pidiendo sacar los centros salmoneros de las áreas protegidas de la Patagonia.

(c) Agencia EFE