Después de ver la segunda temporada de 'Mira lo que has hecho' no tengo tan claro que quiero ser madre

Por Paula Olvera.- Yo siempre he querido ser madre de familia numerosa, pero lo cierto es que después de visionar la segunda temporada de Mira lo que has hecho no lo tengo tan claro. Y es que los nuevos capítulos plantean una verdadera dicotomía en el terreno de la maternidad y la paternidad.

La serie original de Movistar+, que regresa el próximo 22 de febrero completa bajo demanda en el canal de pago, está compuesta por 6 capítulos de una duración perfecta de 25 minutos. La ficción está dirigida por Javier Ruiz Caldera, Rafel Barceló y Enric Pardo quienes escriben junto a Berto Romero el guion de esta historia producida en colaboración con El Terrat.

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Para esta segunda temporada el elenco ha variado sustancialmente ya que Berto Romero y Eva Ugarte, dos de los intérpretes con más química de los últimos tiempos, siguen liderando el reparto, pero se unen las reconocidas actrices Belén Cuesta, en el papel de la compañera de Berto, y Nuria Gago en el rol de Bego, amiga de Sandra. Además también podemos reconocer a Diego Martín y a Antonio Resines quien, sin duda, es el mejor interpretándose a sí mismo.

He de decir que en esta nueva tanda se cumple eso de que las segundas partes no siempre son buenas puesto que me ha resultado más floja que la primera temporada, aunque las risas se mantienen y las emociones resultan más fuertes en los nuevos capítulos ya que se aborda cómo se afronta un embarazo por segunda vez. En este sentido, me esperaba que la noticia que sirvió de cliffhanger en la primera tanda se resolviera desde el primer episodio y quizás esas expectativas han condicionado mi predisposición a disfrutar de los nuevos capítulos.

Recuerdo que en la primera temporada de Mira lo que has hecho me reía con la idea de que los hijos son pequeños castigos divinos, que los otros padres de la guardería siempre parecen mejores con sus constantes consejos en los peligrosos grupos de Whatsapp y, sobre todo, me partía con la presencia tan marcada de los abuelos de los bebés cuyas opiniones a veces sientan como una patada en el culo. Ahora siento que la serie ha evolucionado y considero que no es necesario tener hijos para sentirse identificada con esta comedia tan realista hecha desde el corazón que refleja la curva de aprendizaje y la montaña rusa de emociones de los padres del siglo XXI.

Berto Romero sigue mostrando cómo el mundo se pone patas arriba con la llegada de un nuevo miembro, en este caso dos, a la familia. Así, demuestra que el camino se vuelve pedregoso sobre todo a la hora de criar a su primer hijo Lucas que se encuentra en plena revolución y que reclama cada vez más su atención. Hay que resaltar, eso sí, que no es una autobiografía estricta sobre la vida de Berto Romero ya que básicamente comparte con el personaje una historia de amor cotidiano donde debe asumir responsabilidades.

La segunda temporada también ahonda en lo complicado que puede resultar la conciliación entre la familia y el trabajo ya que, en mitad del doble embarazo, Berto rueda una serie sobre su vida como padre y las grabaciones ocupan el escaso espacio que le deja su ya de por sí ajetreada agenda.

El protagonista pone así su voz a situaciones cotidianas con la que muchos espectadores se sentirán identificados, proponiéndose un retrato honesto y divertido de cómo las relaciones de parejas evolucionan. En este punto, el creador expone sin tapujos la crisis entre el matrimonio protagonista que parece no llevar muy bien este segundo, y doble, embarazo que vuelve a venir sin manual de instrucciones. Y es que la pareja afronta la llegada de los nuevos miembros de la familia con ilusión, miedo e inconsciencia a partes iguales, aunque acabarán perdiendo el equilibrio en su relación tras dejar en segundo plano la comunicación.

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Posiblemente uno de los mejores capítulos de esta nueva tanda es el cuarto ya que recrea las primeras citas como pareja de los protagonistas y recuerda cómo fue la infancia de ambos, cuando todavía no eran conscientes de que existe la leyenda del hilo rojo invisible que conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias.

Hay que recordar que la crítica valoró positivamente la primera temporada de Mira lo que has hecho, de hecho el episodio piloto se convirtió en el segundo mejor estreno de una ficción en Movistar+, sólo superado por La Peste. Además, Eva Ugarte fue nominada en los premios Feroz a Mejor actriz protagonista de una serie y la comedia acabó recibiendo el premio MiM a Mejor Serie de Comedia y el premio del público en el IBAFF. Y ahora espero que repita el reconocimiento.

Considero que este proyecto televisivo marcará un antes y un después en la carrera profesional de Berto Romero porque explica lo que casi nadie se atreve a decir en la televisión: la locura y lo difícil que resulta la crianza de los hijos. El creador rompe con los tabúes que rodean esta etapa vital a base de guiones irónicos, cercanos y, sobre todo, auténticos. Bajo mi punto de vista, Mira lo que has hecho es una serie muy necesaria, sobre todo para aquellas personas que aún no hemos afrontado la maternidad, ya que refleja con humor cómo la llegada de los hijos cambia la vida de una pareja contemporánea. ¿Merecerá la pena entonces? Lo que he sacado en claro es que el día tiene las horas que tiene y si en algún momento tomo la decisión de ampliar la familia intentaré ser consciente de que mi vida va a cambiar para siempre y que deberé gestionar de otra manera el tiempo. Parece lógico, pero no a todo el mundo le sale a cuenta. Y de ahí mi titular.

Ahora sólo espero que Berto Romero y el resto del equipo anuncien que, más pronto que tarde, darán a luz una tercera temporada en la que por fin descubriremos si lo que parecía el fin del mundo se ha convertido en la aventura de sus vidas que presuponemos.

Después de devorar los seis capítulos de la segunda temporada os dejo mi última conclusión: puede que retrase mi maternidad, para evitar que el bebé arrase con mi relación de pareja, pero también me quedo con un detalle de la trama que, posiblemente, marcará mi vida futura: la maternidad y la paternidad son tan maravillosas como tú quieras que sean. Al final, los baches de pareja son inevitables, y como dice el refrán, todo tiene solución menos la muerte.

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