Los detalles de la mansión minimalista de Kim y Kanye que ella se quedará tras su divorcio

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Los primeros detalles sobre el acuerdo de divorcio al que han llegado Kim Kardashian y Kanye West se acaban de filtrar. Al parecer, ella se quedará con la mansión de Hidden Hills valorada en 60 millones de dólares que compraron en 2013 y que estuvieron reformando hasta 2017 para convertirla en una especie de 'monasterio belga futurista', según la descripción que ofreció el propio rapero a la revista Architectural Digest el año pasado.

Esta decisión se habría tomado pensando en la estabilidad que tanto necesitan los cuatro retoños del antiguo matrimonio, y por otra parte, últimamente el polémico músico ha pasado la mayor parte del tiempo en su rancho de Wyoming, ya que no siente demasiado apego por su antiguo hogar en California.

En un primer momento, la expareja acordó que no mostraría el interior de su hogar en las redes sociales ni en el reality de los Kardashian, pero Kanye fue el primero que se saltó esa norma en 2018 cuando compartió varias imágenes de la austera entrada como del comedor en tonos neutros y a partir de aquel momento se abrió la veda. Desde entonces Kim ha ido desvelando distintas estancias de la vivienda, como por ejemplo su gigantesco cuarto de baño decorado en una paleta cromática exclusivamente gris y con unos peculiares lavabos colocados en una isla central, que no cuentan con un sistema de drenaje tradicional o una pila para recoger el agua.

La casa en general funciona como una instalación de arte permanente, y como la mayoría de los muebles son de un color blanco inmaculado, Kim tiene prohibido a sus hijos jugar en el salón. A cambio, les ha construido un espacio para ellos solos donde almacenan sus juguetes -desde casas de muñecas a cajas registradoras de supermercado o un armario con disfraces- y en el que tienen un escenario con instrumentos musicales para organizar conciertos.

Por supuesto, tanto Kanye como Kim tenían su propio vestidor y en los que imperan también una estética minimalista que, sin embargo, no se extiende a la habitación de su hija mayor. El dormitorio de North es el único que apuesta a fondo por el color con una decoración en tonos rosas y un impresionante cabecero en forma de mariposa.

A lo largo de la reforma, Kim se convirtió en la voz de la razón que apostaba por la funcionalidad mientras Kanye se preocupaba por otros detalles como encontrar un jacuzzi que se integrara en la piscina. Al final, acabaron llegando a un acuerdo: nada de jacuzzi, pero la piscina climatizada cuenta con unos escalones muy anchos y poco profundos en los que los más pequeños pueden chapotear sin peligro.

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