Diana de Gales estaría 'enfadada y triste' por toda la polémica que rodea a los duques de Sussex

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Entre las numerosas y llamativas revelaciones que han hecho los duques de Sussex este domingo acerca de su accidentado paso por la primera línea de la institución monárquica, de la que han hablado largo y tendido en su esperada entrevista con Oprah Winfrey, tampoco han pasado por alto las impresiones que, según el príncipe Enrique, tendría a día de hoy su malograda madre, Diana de Gales, a cuenta de la forma en que se han sucedido todos estos acontecimientos.

La que fuera esposa de Carlos de Inglaterra, heredero al trono, estaría "enfadada y triste" con todas las polémicas y agravios que han marcado los últimos cuatro años de los duques de Sussex, desde el ejercicio de difamación constante que, contra la antigua actriz, han desplegado los tabloides más conservadores del Reino Unido, hasta la decisión que tomaron ambos de abandonar la órbita de la casa real para tratar de iniciar una vida más apacible y tranquila en suelo estadounidense. Eso es al menos lo que opina Enrique, quien al mismo tiempo ha expresado su deseo de que su progenitora pueda ser testigo de su búsqueda incesante de la felicidad.

"Creo que estaría muy enfadada por la forma en que todo esto ha ocurrido, y muy triste. Pero en último término, todo lo que ella querría es que fuéramos felices. Creo que ella lo ha visto venir todo. Desde luego, he sentido su presencia durante todo este proceso", se ha sincerado el duque de Sussex sobre el papel que está jugando el recuerdo y ejemplo de Lady Di en su propio camino vital, antes de lamentar expresamente que Diana tuviera que atravesar su propio proceso de 'emancipación' en solitario.

"Mi principal preocupación es que la historia se estuviera repitiendo. En mi caso, me siento muy aliviado y feliz de estar sentado aquí, hablando contigo con mi esposa a mi lado. No puedo ni empezar a imaginarme lo que tuvo que ser para ella pasar por todo esto sola, hace tantos años. Ha sido increíblemente duro para nosotros, pero al menos nos teníamos el uno al otro", ha confesado el nieto de Isabel II.