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¿Cómo distinguir una distracción común de un Trastorno por Déficit de Atención?

El TDAH, un trastorno difícil de diagnosticar en adultos
El TDAH es un trastorno difícil de diagnosticar en adultos

NUEVA YORK.— ¿Usted es de los que le cortan las etiquetas a la ropa? ¿Revive, y lamenta, discusiones pasadas? ¿Tiene episodios de burnout o fatiga extrema? ¿Se desconecta mientras alguien está hablando? ¿Se hiperconcentra cuando trabaja en un proyecto específico? ¿Empieza y abandona miles de pasatiempos? ¿Sueña despierto? ¿Se olvida de las cosas?

Bueno, según TikTok, usted podía tener TDAH: trastorno por déficit de atención con hiperactividad. La red social está plagada de videos sobre ese trastorno psiquiátrico, y el hashtag #adhd (las siglas de la enfermedad en inglés), tiene más de 17.000 millones de visualizaciones, y contando… Muchos de esos videos son de jóvenes que describen los síntomas específicos que sufren, y que pueden ser sorprendentes, como hipersensibilidad a molestias sensoriales ínfimas —como las etiquetas de la ropa—, o “parálisis TDAH”, una forma de procrastinación llevada al extremo. Después de ver esos videos, muchas personas que en la infancia no fueron diagnosticadas con TDAH se empiezan a preguntar si no cumplen con los requisitos ahora que son adultos.

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Como ocurre con casi todo desorden de tipo psiquiátrico, los síntomas del TDAH varían mucho en sus características y en su gravedad. Y muchos de ellos “son cosas que todos experimentamos en un momento u otro”, dice Joel Nigg, profesor de psiquiatría de la Universidad de Ciencia y Salud de Oregón. Para un diagnóstico certero, sin embargo, “es necesario determinar si los síntomas son graves, si son extremos, y si interfieren con la vida de la persona”, señala Nigg. Y también es crucial que los síntomas hayan estado presentes desde la infancia.

Son matices que escapan al barullo de las redes sociales, señalan los expertos. De hecho, un estudio publicado este año revela que más de la mitad de los videos de TDAH de TikTok son erróneos. Si un video, o un artículo periodístico, lo hace pensar que usted tal vez tenga TDAH, debería considerar estos factores que se explican a continuación.

¿Por qué en los adultos el TDAH suele escapar al diagnóstico?

Aproximadamente el 4% de los adultos norteamericanos tienen suficientes síntomas para considerar que sufren TDAH, pero se estima que solo el 10% de ellos es diagnosticado y recibe tratamiento. En comparación, alrededor de un 9% de los niños de Estados Unidos han sido diagnosticados por el trastorno, y el 75% de ellos recibieron medicación o terapia conductual para tratarlo.

Una de las razones de la escasez de casos confirmados de adultos es que cuando la gente piensa en el TDAH suele imaginar un niño que no logra quedarse quieto y molesta en clase, dice Deepti Anbarasan, profesor adjunto de psiquiatría clínica de la Escuela de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York. Pero esos síntomas estereotípicos de hiperactividad se presentan en apenas el 5% de los casos de TDAH en adultos, señala Anbarasan.

Además, el TDAH en adultos puede ser confundido con otros trastornos psiquiátricos. Es común que las personas con TDAH, por ejemplo, tengan problemas para manejar sus emociones, que se enojen repentinamente o tengan bruscos cambios de humor. Y a veces los propios síntomas del TDAH les generan ansiedad y preocupación constante. El resultado es que muchos de esos adultos terminan siendo diagnosticados por depresión o trastorno de ansiedad, cuando el realidad la raíz del problema es un TDAH subyacente que fue pasado por alto.

¿Cómo diagnosticar el TDAH en adultos?

Hay tres grandes preguntas que el psiquiatra analizará junto al paciente para determinar si sus olvidos y distracciones son normales o si se trata de TDAH: ¿Cuántos síntomas tiene? ¿Los tiene desde la infancia? ¿Esos síntomas afectan dos o más aspectos de su vida?

Las dos últimas preguntas son las más útiles para determinar si alguien se ajusta al diagnóstico, dice Craig Surman, psiquiatra y director del Programa de Investigación del TDAH en Adultos del Hospital General de Massachusetts. Respondidas esas preguntas, dice Surman, “muchas personas quedan descartadas”.

Para ser diagnosticado oficialmente con TDAH, una persona debe tener al menos cinco de los nueve síntomas enumerados en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales de la Asociación de Psiquiatría de Estados Unidos. En líneas generales, esos síntomas se dividen en tres categorías: problemas con la productividad o el rendimiento (procrastinar en el trabajo o dejar tareas inconclusas); problemas de memoria (olvidar con frecuencia los números de teléfono, no encontrar las llaves u olvidarse de hacer las compras al volver del trabajo); y organización del entorno y manejo del tiempo (tener la casa desordenada o llegar siempre tarde).

Estos síntomas deben afectar negativamente dos o más aspectos de la vida, como el trabajo, el hogar y las relaciones personales. Si su casa es un desastre, pero tiene éxito en el trabajo y su vida personal es rica y satisfactoria, probablemente no califique para un diagnóstico de TDAH.

Los síntomas también deben haber estado presentes desde antes de los 12 años. Para la mayoría de los médicos, el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo, lo que significa que comenzó cuando el niño, y su cerebro, eran todavía pequeños. Eso suele ser lo más difícil de determinar, porque las personas pueden haber recibido asistencia o haber compensado sus síntomas sin darse cuenta. Los padres, por ejemplo, pueden haberles recordado diariamente que terminen la tarea, y eso los ayudó a terminar la escuela.

“Es probable que hayan tenido el trastorno durante la mayor parte de sus vidas, pero han aprendido a sobrellevarlo de diversas maneras”, dice Anbarasan. “Son esos adultos que anotan todo o se ajustan minuciosamente a una estructura y dedican mucho tiempo y esfuerzo para organizarse”. Muchas personas no advierten que algo anda mal hasta que se suman las exigencias y responsabilidades de la vida adulta y los métodos que usaban para compensarse empiezan a fallar.

Eso suele ser especialmente cierto para las mujeres. Los niños varones tienen casi el doble de probabilidades de ser diagnosticados con TDAH en la infancia que las niñas, porque incluso a temprana edad los síntomas de las niñas tienden a ser más de falta de atención que de naturaleza hiperactiva. Como resultado, las niñas con TDAH suelen tener un poco de dificultad en la escuela o dar la impresión de ser “soñadoras”, pero escapan al diagnóstico porque no son visiblemente disruptivas en la clase o en sus casas.

Si alguien está seriamente preocupado por su capacidad de atención pero no tuvo síntomas de TDAH en la niñez, sus problemas podrían ser causados por otro cuadro médico o psicológico —eventos traumáticos recientes, cambios en los hábitos del sueño, uso de sustancias, otras afecciones psiquiátricas, o incluso la aparición temprana de un trastorno neurodegenerativo— que puede confundirse con TDAH.

“Hay al menos una docena de trastornos psiquiátricos y cognitivos que pueden pasar por TDAH, así como una larga lista de problemas médicos”, dice Nigg. “Cuando alguien sospecha que tiene TDAH, yo recomendaría un estudio completo”.

En caso de un diagnóstico positivo, ¿qué opciones hay?

La buena noticia es que el TDAH es bastante fácil de tratar. Los medicamentos psicoestimulantes son efectivos para ayudar a las personas a enfocarse y concentrarse. Hay otra clase de medicamentos, llamados agonistas adrenérgicos alfa-2, que originalmente fueron desarrollados para tratar la hipertensión arterial, pero que a veces también son recetados para el tratamiento del TDAH. Estos medicamentos pueden ayudar a las personas a concentrarse sin los efectos secundarios indeseables de los psicoestimulantes, como problemas para dormir o disminución del apetito.

También pueden ser efectivos los tratamientos no farmacológicos, como el asesoramiento y la terapia conductual, técnicas que ayudan a las personas a entender el impacto del TDAH en su vida diaria y les brindan estrategias para hacerle frente.

Más allá del plan de tratamiento que se elija, el TDAH debe ser tomado en serio. Sin tratamiento, las personas con esta afección tienen mayor riesgo de muerte prematura, tanto por accidentes como por suicidio. También son más proclives a tener problemas económicos, legales, de abuso de sustancias, conductas sexuales riesgosas y riesgo al volante. Con un tratamiento efectivo, sin embargo, todos esos riesgos se reducen drásticamente.

(Traducción de Jaime Arrambide)

Por Dana G. Smith