Dopesick: devastadora miniserie producida y protagonizada por Michael Keaton sobre la lucha contra la epidemia de opioides

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Dopesick: devastadora miniserie producida y protagonizada por Michael Keaton sobre la lucha contra la epidemia de opioides
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Dopesick (Estados, 2021). Creada por: Danny Strong. Dirección: Barry Levinson, Michael Cuesta y Patricia Riggen. Guion: Danny Strong, Beth Macy, Jessica Mecklenburg, Eoghan O’Donnell, y Benjamin Rubin, basado en la obra de no ficción Dopesick: Dealers, Doctors and the Drug Company that Addicted America de Beth Macy. Elenco: Michael Keaton, Kaitlyn Dever, Rosario Dawson, Peter Sarsgaard, Will Poulter, Michael Stuhlbarg. Disponible en: Star+. Nuestra opinión: muy buena.

Dopesick se propone una misión casi titánica: registrar de manera clínica la peor epidemia de drogas en la historia de los Estados Unidos, cuando a fines de los 90 y comienzos del 2000 se empezaron a registrar casos de deserción laboral, aumento de individuos en situación de calle, incremento en actos de violencia y robos en farmacias e, inevitablemente, una escalada abrumadora de muertes. Basada en el libro Dopesick: Dealers, Doctors, and the Drug Company that Addicted America de Beth Macy, la miniserie de 8 episodios de Danny Strong (el primero se estrena este viernes por Star+) aborda la epidemia desde todas las aristas posibles pero comienza con la pastilla que desencadenó la tragedia: la fabricación del opioide OxyContin por la farmacéutica Purdue Pharma, que originalmente se prescribió como un analgésico que prometía apaciguar desde un mínimo dolor de cabeza ante malestares mucho mayores, y que eventualmente se convirtió en un foco de adicción que hizo estragos de manera indiscriminada .

Como estamos ante la historia de un gigante emergente del capitalismo que va aplastando cualquier obstáculo que se le pusiera en su camino, no sorprende que Purdue haya lanzado esa pastilla atribuyéndole un poder milagroso, dado que comunicaban que solo el uno por ciento de los que la ingerían terminaban adictos a ella, estrategia que comenzó con una extraña etiqueta aprobada por la FDA -la Administración de Medicamentos y Alimentos del Gobierno de los Estados Unidos- y que prosiguió con estadísticas alteradas que persuadían a los médicos a prescribir ese presunto analgésico mágico sin preocuparse por períodos de abstinencia de sus pacientes.

Si bien el entramado de la gestación del OxyContin es tan atractivo de ver como demoledor, se trata del punto más débil de la miniserie. Cuando esta se centra en el presidente de Purdue Pharma, Richard Sackler (un Michael Stuhlbarg en clave villano, cuya interpretación es disonante en relación con la naturalidad de las del resto de los actores), y esa familia con su guerra de egos, causas filantrópicas y contactos políticos, Dopesick no solo no presenta nada nuevo sino que, con Stuhlbarg al frente, subraya con frases pomposas la deshumanización que hubo detrás de esa pastilla que fue aumentando de dosis a medida que más dinero iba ingresando a la casa Sackler, a ciertos médicos, a los representantes de ventas, y al resto de los eslabones de la macabra cadena. Dopesick debía mostrar qué había motivado la creación del opioide, de lo contrario al relato iba a faltarle una pata. Sin embargo, cuando entramos una y otra vez en ese mundo que se mueve solo por lo monetario y no por el deseo genuino de aliviar el dolor de los pacientes, las secuencias se vuelven redundantes .

Rosario Dawson en Dopesick
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Rosario Dawson en Dopesick (Star+/)

El fuerte de la miniserie se desarrolla en las otras líneas temporales (ese ir y venir puede desconcertar en los primeros episodios, pero termina siendo un recurso efectivo) y con el foco en esos personajes que representan los daños colaterales del OxyContin. Uno de ellos es Samuel Finnix (Michael Keaton, también productor), el médico de cabecera de una comunidad minera de Virginia, el target ideal para Purdue, que envía a sus representantes a esos espacios donde el trabajo físico deriva inexorablemente en diversas dolencias. Finnix entabla una amistad con uno de esos vendedores, Billy Cutler (Will Poutler, en camino a construir una interesante carrera) y, con cierta ingenuidad en su deseo por ayudar a su comunidad, comienza a recetar el medicamento convencido de que es un nuevo analgésico que salió al mercado con el plus de reducir las aflicciones con mayor rapidez. Con el correr del tiempo, no solo casi la totalidad de sus pacientes se convierten en adictos sino que él mismo, por un hecho fortuito, toma la pastilla y sucumbe a la adicción también.

Dopesick es devastadora en el retrato de ese hombre que lo pierde todo a medida que los frascos van llegando y él los vacía ininterrumpidamente . Lo mismo sucede con Betsy (una extraordinaria Kaitlyn Dever, quien ya había brillado en la miniserie Inconcebible), una joven que le cuenta a sus padres conservadores que es gay y planea irse a vivir con su novia a un lugar donde no se tope con el rechazo.

Todo cambia cuando sufre un accidente en la mina y, sin ella tampoco saber el efecto que tendrá, toma OxyContin para reducir el dolor luego de que Finnix se lo recetara. Lo que sucede con Betsy se toma como una suerte de “caso cero”, y pone en perspectiva con qué facilidad la gente que consumía la pastilla se volvía adicta porque, como explica la agente de la DEA Bridget Meyer que compone Rosario Dawson, el acceso a un frasco era una tarea sencilla: se encontraba en cualquier farmacia, e incluso en centros que se aprovechaban de las adicciones bajo la excusa de querer alivianar el dolor , planteado como una epidemia a combatir para justificar el sostenido aumento de la dosis de la píldora.

Kaitlyn Dever y Michael Keaton brindan dos actuaciones extraordinarias
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Kaitlyn Dever y Michael Keaton brindan dos actuaciones extraordinarias (Star+/)

La producción cuenta con algunos episodios dirigidos por Barry Levinson y apuesta por una estética y narrativa similar a la del film En primera plana, presentando los hechos de manera ascética y con una investigación central que llevan adelante los fiscales de Virginia Rick Mountcastle (Peter Sarsgaard) y Randy Ramseyer (John Hoogenakker). La dupla da batalla incansablemente, con la prepotencia del trabajo como herramienta para intentar reducir la venta descontrolada de OxyContin, para encontrarle una solución a una crisis nacional cuyas ramificaciones Dopesick consigue embotellar en o cho episodios que saltan de un año a otro -desde el lanzamiento de la pastilla hasta la demanda a Purdue- pero que siempre suscitan el mismo efecto: impotencia absoluta ante un consumo descontrolado que destruyó todo a su paso . En esas historias mínimas, fuertes, e incluso indigeribles, está la grandeza de esta serie.