El drama de los 'dreamers' llega en formato animado al GuadaLAjara Film Festival

Con lo vasta y urgente que es, la problemática relacionada al fenómeno de los inmigrantes merece toda la atención que se le pueda dar; pero el hecho de haber sido tratada tantas veces de manera semejante en trabajos de corte documental ha provocado sin duda un nivel de saturación, al menos en lo que se refiere al espectador casual.

Es por eso que llama tanto la atención lo que sucede con “Home Is Somewhere Else”, una excepcional coproducción bilingüe entre Estados Unidos y México que se proyecta este viernes a las 8.30 p.m. en el Grand Park del Centro de Los Ángeles (boletos aquí) como parte del GuadaLAjara Film Festival y que, pese a pertenecer al género arriba descrito, logra transmitir sus ideas de manera completamente original al presentar las experiencias reales que narra con diferentes técnicas de animación.

La estrategia no es nueva; el ejemplo más reciente en términos de recepción crítica es “Flee” (2021), una coproducción internacional que recurrió a este estilo con la finalidad de proteger la identidad de su protagonista, un afgano gay que escapó de su país, y que fue nominada al Oscar hasta en tres categorías (aunque no ganó en ninguna).

Pero, en este caso, los directores Carlos Hagerman y Jorge Villalobos le dan un aspecto diferente -e indudablemente creativo- al emplear diferentes escuelas estéticas en cada uno de los tres segmentos mostrados según la percepción y la edad de los representados, todos ellos ‘dreamers’ cuyas voces reales se escuchan constantemente a lo largo del metraje y sirven para hilvanar los sucesos que se presentan.

De ese modo, la historia de Jasmine, de 11 años, tiene trazos claramente infantiles (sin ser por ello un relato para niños); la de las jóvenes hermanas Evelyn y Elizabeth es mostrada con tonalidades propias de la acuarela; y la del activista José Eduardo Aguilar (que es la más impresionante en términos de puesta en escena) se revela ante nuestros ojos con un nivel de complejidad mucho mayor, digno de un ‘thriller’ para adultos.

Evidentemente, los cineastas no buscan evitar la empatía por parte de la audiencia y, en ese sentido, caen ocasionalmente en simplificaciones propias de quienes anhelan con justicia que las voces de estas personas sean escuchadas; pero la verdad es que este trabajo tiene mucho menos sentimentalismo forzado que otros dedicados a la misma causa y, además, una profunda vocación artística que se plasma tanto en el empleo de imágenes simbólicas con tendencia onírica de la segunda parte como en el elaborado montaje paralelo entre dos épocas que se plasma en el segmento final.

Este artículo fue publicado por primera vez en Los Angeles Times en Español.