El duque de Edimburgo calificó de 'locura' la entrevista de Harry y Meghan a Oprah Winfrey

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El malogrado duque de Edimburgo, marido de la reina Isabel II y fallecido el pasado viernes a los 99 años de edad, siempre fue un arduo defensor de la idea de que los miembros de la casa real debían mostrarse más accesibles ante la opinión pública de lo, por entonces, habitual y recurriendo para ello a esos flamantes medios de comunicación de masas como la radio y la televisión. Suyo fue, por ejemplo, el plan de retransmitir por la BBC la ceremonia de coronación de su esposa en el año 1953: uno de los primeros eventos de tanta solemnidad en llegar a los hogares de millones de ciudadanos.

Sin embargo, el príncipe Felipe reaccionó con un comprensible disgusto a la noticia de que uno de sus nietos favoritos, Enrique de Inglaterra, se disponía a hablar en televisión, y también ante una audiencia internacional y millonaria, de algunos de los aspectos más íntimos de su vida personal y familiar. Junto a su esposa Meghan Markle y ante las incisivas preguntas de la presentadora Oprah Winfrey, el duque de Sussex no dudó en abordar temas tan delicados como el racismo imperante en la maquinaria monárquica o el acoso constante que ha venido recibiendo la duquesa por parte de la prensa amarillista británica.

Como ha revelado ahora un biógrafo del carismático aristócrata, el hombre que se erigió en el principal y más discreto apoyo de la soberana durante sus 73 años de matrimonio, al enterarse de los planes de su nieto para la citada entrevista Felipe de Edimburgo exhibió un comprensible enfado y llegó a calificar la iniciativa de "locura": un gesto del que no "entendía su propósito" y, sobre todo, el supuesto beneficio que se extraería para los duques y para el resto del clan Windsor.

"Sé por alguien muy cercano a él que pensaba que la entrevista de Meghan y Enrique a Oprah Winfrey era una auténtica locura de lo que no podría salir nada bueno. No me resultó sorprendente, ya que de esa misma manera me describió la serie de entrevistas personales que concedieron el príncipe Carlos y la princesa Diana en los años 90, tanto juntos como por separado", ha indicado Gyles Brandreth en un artículo de opinión publicado en el diario sensacionalista Daily Mail.

"Da todas las entrevistas televisivas que quieras, pero no hables de ti mismo. Esa fue siempre una de sus reglas, la que siempre trató de inculcar a sus hijos. Me imagino que también las compartiría con sus nietos", ha apuntado el mencionado biógrafo sobre una de las grandes señas de identidad mediática del ya desaparecido duque de Edimburgo, quien todo sea dicho tampoco consiguió precisamente que todos sus comportamientos potencialmente polémicos pasaran desapercibidos para la prensa.